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Creadas Para Contener Inundaciones, Las Lagunas De Retención Cambiaron El Diseño De Las Ciudades, Controlan Picos De Lluvia, Tratan La Contaminación Y Generan Debates Técnicos Sobre Eficiencia, Mantenimiento Y Soluciones Regionales De Drenaje Urbano

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 03/02/2026 a las 13:34
Actualizado el 03/02/2026 a las 13:39
Entenda como lagoas de retenção se tornaram peça central da drenagem urbana, controlam o pico de vazão, reduzem escoamento superficial e mitigam enchentes em cidades que buscam equilibrar infraestrutura e meio ambiente.
Entenda como lagoas de retenção se tornaram peça central da drenagem urbana, controlam o pico de vazão, reduzem escoamento superficial e mitigam enchentes em cidades que buscam equilibrar infraestrutura e meio ambiente.
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En lugar de solo lagos decorativos, lagunas de retención pasaron a funcionar como válvulas de seguridad de las ciudades, controlando el pico de las lluvias, reteniendo sedimentos contaminantes y abriendo una discusión urgente sobre el proyecto, la operación, las fallas de mantenimiento y las soluciones regionales para el drenaje urbano en barrios antiguos, nuevos desarrollos y parques

Las lagunas de retención surgieron para resolver un problema muy simple y, al mismo tiempo, estructural: cuando la ciudad se cubre de techos, asfalto y concreto, el agua de lluvia deja de infiltrarse en el suelo y comienza a fluir rápidamente hacia alcantarillas, arroyos y ríos. El resultado, en episodios de lluvia intensa, es un pico de caudal mucho más alto que el que existía antes de la urbanización, aumentando la frecuencia y la gravedad de las inundaciones en áreas ya consolidadas. En barrios como el Cuarto Distrito, en Atlanta, esa acumulación de escorrentía superficial transformó inundaciones recurrentes en una cuestión de seguridad e infraestructura crítica.

En este escenario, la solución clásica sería ampliar tubos, abrir canales y construir grandes túneles de drenaje subterráneos. En Atlanta, se diseñó un proyecto así, con un túnel profundo para llevar el agua de lluvia lejos. Pero los ingenieros municipales propusieron otro camino: crear un parque con un lago central, proyectado técnicamente como reservorio de aguas pluviales. Así, un área con historial de inundaciones gana un equipamiento urbano con céspedes, parque infantil, anfiteatro y espejo de agua, mientras que el lago, bajo el paisaje, asume la función de amortiguar las crecidas y modular el comportamiento del sistema de drenaje de la región.

Cómo las lagunas de retención entran en el diseño de la ciudad

Reportaje explica cómo las lagunas de retención se convirtieron en pieza central del drenaje urbano, controlan el pico de caudal, reducen la escorrentía superficial y mitigan inundaciones en ciudades que buscan equilibrar infraestructura y medio ambiente.

Cuando un terreno natural es parcelado, ocurre un cambio radical en el comportamiento hidrológico. Antes, el suelo absorbía parte considerable de la lluvia; el agua se infiltraba, recargaba acuíferos y escurría a un ritmo más lento hacia los cursos de agua.

Después de la urbanización, el mismo lote pasa a tener calles pavimentadas, estacionamientos, techos, aceras y áreas impermeables continuas. Casi toda la lluvia que cae en estas superficies se convierte en escorrentía superficial inmediata, convergiendo hacia un punto de salida conectado a la red pública.

Por eso, muchos municipios comenzaron a exigir, como condición para licencias de obra, que el pico de caudal de un lote urbanizado no supere el pico que existía antes del desarrollo.

En la práctica, esto obliga a los desarrolladores y diseñadores a reservar volumen para almacenar parte del agua de lluvia y liberarla poco a poco.

Las lagunas de retención son la traducción física de esta exigencia: reservorios excavados, generalmente al aire libre, que reciben el agua de los techos y pavimentos, retienen temporalmente la escorrentía y la devuelven controladamente a la red de drenaje, a través de estructuras de salida calibradas.

De la inundación al reservorio urbano: qué hacen las lagunas de retención

Reportaje explica cómo las lagunas de retención se convirtieron en pieza central del drenaje urbano, controlan el pico de caudal, reducen la escorrentía superficial y mitigan inundaciones en ciudades que buscan equilibrar infraestructura y medio ambiente.

El principio de funcionamiento es directo. En lugar de dejar que toda el agua de lluvia fluya de una vez hacia alcantarillas y ríos, la cuenca recibe el flujo, acumula volumen y libera solo una fracción, manteniendo la salida por debajo de un límite definido en el proyecto.

Ensayos didácticos con modelos a escala muestran el efecto con claridad: el gráfico de entrada, en una tormenta típica, aparece como una «campana» con un pico acentuado; ya el gráfico de salida de la laguna es más bajo y más largo, con el mismo volumen total, pero distribuido a lo largo de más tiempo.

Esta diferencia en el pico es lo que separa una crecida manejable de una inundación grave. La altura que el agua alcanza río abajo está directamente relacionada con la máxima caudal, no solo con el volumen total.

Al “recortar” este pico, las lagunas de retención funcionan como amortiguadores hidráulicos, protegiendo barrios ubicados en cotas más bajas de la cuenca.

En lugar de múltiples frentes de escorrentía llegando juntas al mismo arroyo, los sistemas de drenaje comienzan a recibir aportes diluidos, dentro de la capacidad de paso de los canales existentes.

Control de crecidas, tiempo de permanencia y calidad del agua

Video de YouTube

Si el objetivo fuera solo reducir el pico de caudal, una cuenca de detención que se vacía completamente después de la lluvia sería suficiente. Pero la experiencia en grandes ciudades ha demostrado que la escorrentía superficial transporta más que agua.

Residuos finos, arena de la calle, restos de neumáticos, aceite, heces de animales, sal de fundición y otros contaminantes adheridos a los sedimentos acaban siendo transportados directamente a arroyos y ríos.

Por eso, muchos proyectos comenzaron a ir más allá de la simple detención y adoptar lagunas de retención con espejo de agua permanente, diseñadas también para un tratamiento básico de la calidad.

Cuando existe un volumen mínimo constante, el agua recién llegada, cargada de partículas, entra en contacto con un cuerpo que ya está detenido o moviéndose lentamente.

La turbulencia se disipa a medida que el flujo avanza hacia la salida, y los sólidos en suspensión tienen tiempo para depositarse en el fondo. Los contaminantes asociados a los sedimentos tienden a quedarse retenidos en el reservorio, reduciendo la carga que llega al curso de agua receptor.

La diferencia entre las primeras gotas de una lluvia, responsables de la llamada “primera descarga” más sucia, y el resto del evento comienza a ser absorbida por la laguna, que actúa como un decantador distribuido en el paisaje.

Lagunas de retención “inteligentes” y el uso de control adaptativo

El siguiente paso en esta evolución es transformar estructuras estáticas en sistemas activos. En lugar de depender solo de orificios y desagües fijos, algunas ciudades ya están probando salidas controladas por sensores y automatización.

En estos casos, las lagunas de retención pasan a operar con monitoreo continuo y control adaptativo, ajustando el ritmo de descarga de acuerdo con el nivel de agua, previsiones meteorológicas y condiciones aguas abajo.

En la práctica, esto permite retener agua por más tiempo en períodos secos, favoreciendo la sedimentación y, en algunos casos, la recarga local del acuífero, y vaciar parte del volumen de forma anticipada antes de un frente de lluvia intensa, recuperando espacio útil para amortiguar el próximo pico de escorrentía.

Esta lógica amplía el potencial hidráulico de la misma estructura, pero implica un costo en complejidad: es necesario garantizar energía, comunicación, operación remota y un plan de mantenimiento permanente para válvulas, sensores y equipos, bajo el riesgo de que la solución se convierta en un nuevo punto de falla del sistema.

Detención local, cuencas regionales y el efecto en cadena

No todo drenaje puede resolverse dentro de los límites de un terreno individual. En muchos centros urbanos, multiplicar pequeños reservorios en cada lote ha generado consecuencias inesperadas.

Cada cuenca reduce y retrasa el pico de escorrentía local, pero, si varias estructuras se diseñan con tiempos de detención similares, los picos suavizados pueden acabar llegando al mismo arroyo casi al mismo tiempo.

El resultado es un “coral” de descargas superpuestas que, sumadas, elevan el nivel de crecida por encima de lo esperado en tramos críticos de la cuenca hidrográfica.

Por eso, muchos planificadores han comenzado a discutir soluciones regionales de drenaje urbano, con grandes lagunas de retención aguas abajo alimentadas por múltiples desarrollos.

En estos arreglos, la ciudad acepta que no todos los lotes tengan estructuras completas en el lugar, siempre que contribuyan financieramente a sistemas compartidos dimensionados a la escala de la cuenca.

Una única instalación bien posicionada, con volumen robusto y operación profesional, puede ofrecer un control más consistente de crecidas y calidad del agua que decenas de pequeños reservorios sin inspección periódica.

Clima, geología y soluciones específicas para cada región

Las lagunas de retención no son una respuesta universal. Las condiciones climáticas, el tipo de suelo y la vulnerabilidad de los acuíferos definen límites y adaptaciones.

En áreas de roca caliza aflorante, como en la región del Acuífero Edwards, alrededor de Austin, la conexión rápida entre superficie y acuífero requiere un cuidado extra con la contaminación de aguas subterráneas.

En estos casos, surgen alternativas como lagunas de filtración con lechos de arena, que obligan al agua a pasar por capas filtrantes antes de ser vertida a los cursos de agua, reduciendo la carga de contaminantes solubles y partículas finas.

En otros contextos, pavimentos permeables, jardines de lluvia, techos verdes y zanjas de infiltración se combinan con reservorios más grandes, creando sistemas híbridos.

La lógica es distribuir parte de la retención en el origen, cerca de la superficie impermeable, y concentrar otra parte en estructuras más grandes, coordinadas por organismos de drenaje.

Este mosaico de soluciones muestra que la laguna no es un fin en sí misma, sino uno de los componentes de un arreglo amplio, que debe ajustarse al régimen de lluvias, a la ocupación urbana y a la capacidad de operación de la ciudad.

Mantenimiento, riesgo y la pregunta sobre quién cuida de la infraestructura

A medida que se multiplican, las lagunas de retención plantean una cuestión recurrente entre vecinos, técnicos y gestores: ¿quién es responsable de inspeccionar, desarenar, limpiar vegetación y monitorear estructuras de salida a lo largo de los años?

Reservorios olvidados pueden perder volumen útil por acumulación de sedimentos, tener salidas obstruidas y convertirse en puntos de riesgo en un evento extremo.

La misma estructura que debería reducir inundaciones puede, si es descuidada, agravar inundaciones localizadas o generar problemas sanitarios.

Por otro lado, experiencias positivas con parques inundables, como el de Atlanta, indican que la integración de la función hidráulica con el uso cotidiano ayuda a mantener la infraestructura visible y políticamente relevante.

Cuando la laguna es solo un agujero cercado por rejas, alejado de la vista pública, la presión por mantenimiento tiende a ser menor.

Cuando se convierte en un espacio de esparcimiento, con senderos, céspedes y equipamientos, la población percibe la importancia de ese volumen de agua y exige respuestas en períodos de lluvia intensa.

Lo que las ciudades pueden aprender de sus lagunas

La difusión de lagunas de retención marca un cambio silencioso en la forma en que las ciudades manejan el agua de lluvia.

En lugar de intentar solo expulsar la escorrentía lo más rápido posible por túneles y canales, los planificadores han comenzado a aceptar que parte de la solución está en desacelerar el flujo, almacenar volúmenes críticos y tratar, aunque sea parcialmente, la contaminación que correría libremente hacia ríos y arroyos.

La infraestructura hidráulica, antes invisible, comienza a ocupar el centro de plazas y parques, sirviendo al mismo tiempo como sistema de seguridad y como paisaje.

La eficiencia de estas estructuras, sin embargo, depende de decisiones tomadas mucho más allá de la ingeniería de cada cuenca individual.

Parámetros de diseño, modelos de operación, planes de mantenimiento y elecciones entre detención local o regional definen si estos reservorios serán aliados duraderos contra inundaciones o simplemente un nuevo punto vulnerable en el drenaje urbano.

En un escenario de lluvias más intensas y ocupación creciente, la forma en que cada ciudad responde a estas cuestiones tiende a decidir el futuro de sus ríos y barrios más bajos.

Ante esto, una pregunta queda para quienes viven en áreas propensas a inundaciones: en su ciudad, ¿las lagunas y parques que retienen el agua de lluvia se ven como simples escenarios paisajísticos o como piezas centrales de un sistema de protección que usted sigue, cuestiona y exige que se mantenga adecuadamente?

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Andre Franco
Andre Franco
04/02/2026 14:55

Maluf começou com isso na década de 1980 em são Paulo, com os picinões, coisa não observada na matéria, não deveria ser ignorada!!

Itamar Neto
Itamar Neto
03/02/2026 22:53

Fizeram algo assim na AV. Heráclito Graça em Fortaleza. Um grande reservatório pra escoamento da água sob a via. A priori funcionou perfeitamente, evitando os tradicionais alagamentos na área citada. Resta aguardar se o equipamento vai receber a manutenção adequada. Mas já vi equipes fazendo a limpeza da imensa galeria, por um acesso em uma praça próxima.

Bruno Teles

Falo sobre tecnologia, inovação, petróleo e gás. Atualizo diariamente sobre oportunidades no mercado brasileiro. Com mais de 7.000 artigos publicados nos sites CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil e Obras Construção Civil. Sugestão de pauta? Manda no brunotelesredator@gmail.com

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