Una de las principales consecuencias de una crisis hídrica está relacionada directamente con una factura de energía más cara
De acuerdo con los datos divulgados por el Sistema Interconectado Nacional (SIN), el país está viviendo la peor crisis hídrica jamás vista en los últimos 91 años. A mediados de noviembre de 2020, los institutos de meteorología ya habían alertado a las entidades responsables sobre tal acontecimiento. Lo que ya se esperaba, finalmente ocurrió. Además de la crisis, el agronegocio y el sector energético también sufrirán con este periodo sombrío.
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Desde el 1º de junio, datos sobre la escasez de agua habían sido enviados a través de la Agencia Nacional de Aguas (ANA). La resolución n°77/2021 vino para corroborar con los estudios anteriores e informar que los Recursos Hídricos de la Región Hidrográfica del Paraná, que abarca el 10% de Brasil en cuestión de territorio, estaba en una situación crítica de escasez cuantitativa.
Por abarcar los estados más poblados, que son: São Paulo, Minas Gerais, Paraná, Goiás, Mato Grosso do Sul, Distrito Federal y Santa Catarina, se trata de un caso de alerta a nivel nacional. Después de todo, además de ser bastante poblados, también son los estados que más influyen en el desarrollo económico del país.
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¿Por qué la crisis hídrica puede afectar al sector energético?
Es válido resaltar que, de la misma manera que el agua es importante para un buen mantenimiento de la vida, es imprescindible para que diversos sectores en el país tengan éxito. De esta forma, cuando haya escasez de recursos hídricos, no son solamente las cuencas, plantas y animales los que estarán en riesgo, sino todo el territorio brasileño que está involucrado en ese 10%.
Dicha afirmación sobre la crisis hídrica puede ser validada por profesionales del área, como es el caso de Tassio Barboza, máster en Energía Solar Fotovoltaica y Secretario-Adjunto de Asuntos Técnicos del Instituto Nacional de Energía Limpia (Inel). Para él, la importancia del agua es de interés de la población en general, ya que cuando existe escasez, la vida se vuelve difícil.
Pues, ¿cómo van a sobrevivir la agricultura o la ganadería sin un mínimo de agua para regar sus cultivos o saciar la sed de sus animales? Para contemplar otros factores para el avance del agronegocio y el sector energético, Barboza hace la siguiente afirmación: “La generación de energía eléctrica y el transporte fluvial también necesitan agua —pero no se consume con su utilización. Brasil es un país continental y necesita disponer de recursos hídricos para todos esos fines. Cuando falta agua en el reservorio debido a una crisis hídrica, toda esta cadena se ve afectada”.
¿Cómo pueden ser negativos los impactos en el estado de São Paulo?
Además del agronegocio, los sectores energéticos y otros serán ampliamente afectados por la crisis hídrica. Para São Paulo, la situación puede ser aún más crítica, de acuerdo con la opinión del diputado federal Arnaldo Jardim (Cidadanía-SP). Para él, el primer impacto sería en el sector agrícola, donde habría una caída en la producción, generada por la escasez de agua.
Inmediatamente después, un aumento en el valor de la energía llegaría para los residentes del estado. Sin embargo, no serían solo los paulistas los que sufrirían, sino que el Rio Tietê estaría en riesgo de tener su navegabilidad inviable, afectando el transporte de cargas.
De esta forma, al ser analizada, la lista de impactos negativos generados por una crisis hídrica deja daños casi irreversibles, principalmente en el agronegocio y la energía. Para evitar que esto suceda, el diputado federal sugiere la creación de nuevos proyectos que busquen proteger esos recursos. Inclusive, el proyecto de Ley 414/2021, sugerido por el senador Cássio Cunha Lima (PSDB-PB), trae propuestas en ese sentido. Ya ha sido aprobado por el Senado Federal y espera la respuesta del presidente de la cámara de diputados.


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