Jóvenes desempleados pagan para frequentar oficinas falsas y ‘fingir trabajo’ en medio a la crisis en China. Con tasa de desempleo joven superior al 14%, espacios pagados simulan rutina corporativa y ayudan a mantener autoestima en escenario económico difícil
En medio a la crisis en China, un fenómeno curioso ha llamado la atención: jóvenes desempleados están pagando para frequentar oficinas falsas, donde simulan estar trabajando. Según BBC News, la tasa de desempleo entre los jóvenes supera el 14%, agravada por la entrada anual de más de 12 millones de graduados en el mercado laboral, en un escenario de pocas vacantes y economía en desaceleración.
Estos ambientes reproducen con fidelidad una oficina real, con computadoras, internet, salas de reunión, refrigerios y áreas de convivencia. Cuestan entre 30 y 50 yuanes por día (alrededor de R$ 22 a R$ 37) y ofrecen no solo estructura, sino también la sensación de pertenencia y disciplina diaria. Para muchos, es una forma de preservar la autoestima y evitar el aislamiento social.
Cómo funcionan las oficinas falsas
El servicio “Pretend To Work”, creado por el empresario Feiyu tras enfrentar desempleo y depresión, es uno de los ejemplos más conocidos. Él afirma que vende “la dignidad de no ser una persona inútil” y ve la iniciativa como un experimento social.
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Jóvenes como Shui Zhou, de 30 años, relatan que la rutina en estos espacios aumenta la productividad y promueve conexiones con otros participantes. Ya Xiaowen Tang, de 23 años, utilizó el lugar para simular una pasantía exigida por la universidad mientras escribía novelas para complementar ingresos, una forma creativa de atender demandas académicas y sobrevivir financieramente.
Motivaciones detrás de la tendencia
Expertos como el economista Christian Yao señalan que el fenómeno refleja el desajuste entre la formación académica y las exigencias del mercado laboral. Aunque sea, en esencia, una representación, muchos jóvenes aprovechan el espacio para estudiar, desarrollar habilidades y prepararse para oportunidades reales.
El caso de Zhou ilustra este uso productivo: él dedica parte del tiempo en la oficina para estudiar inteligencia artificial, intentando aumentar sus posibilidades de empleabilidad en el futuro.
Impactos sociales y económicos
La práctica, aunque polémica, puede servir como puente entre el desempleo y la recolocación profesional. Para sus defensores, ayuda a mantener hábitos saludables, reducir síntomas de depresión y crear redes de contacto.
Por otro lado, críticos apuntan que pagar para “fingir trabajo” evidencia la gravedad de la crisis en China y la falta de políticas públicas efectivas para generar empleos calificados.
Un punto de transición
Para el creador de “Pretend To Work”, el objetivo no es perpetuar el fingimiento, sino ofrecer un punto de partida. “Es un espacio para recuperar la autoestima y, a partir de ahí, conquistar cosas concretas”, afirma Feiyu.
La tendencia, que hoy es nichada, puede crecer si el escenario económico chino no presenta una recuperación rápida. Mientras tanto, jóvenes siguen invirtiendo pequeñas cantidades diarias en la esperanza de que esta rutina simulada sea el empujón necesario para un cambio real.
¿Crees que estas oficinas ayudan o enmascaran el problema del desempleo? ¿Pagarías por tener una rutina de trabajo aun sin empleo? Deja tu opinión en los comentarios queremos escuchar a quienes viven o siguen esta realidad.

Algo me causou curiosidade. Onde arranjar dinheiro pra pagar uma empresa sem renda, só mesmo na China, de ve existir algum fundo para quem está no desemprego, porque Brasil fica difícil.