Olvidado bajo mantas viejas en un contenedor, el icónico vehículo fue subastado por una fortuna e inspiró uno de los coches más polémicos de la actualidad
En 1989, un contratista de Long Island, en Estados Unidos, participó en una subasta «a ciegas» de un contenedor abandonado. Con una oferta modesta de aproximadamente US$ 100, no imaginaba que, bajo pilas de mantas polvorientas, encontraría una de las piezas más legendarias de la historia del cine: el auto submarino de James Bond, utilizado en la película 007 – El Espía Que Me Amaba (1977). El vehículo, que parecía chatarra para ojos no entrenados, resultó ser una inversión con un retorno casi incalculable décadas después.
El descubrimiento ganó las portadas mundiales cuando el vehículo fue autenticado y, posteriormente, llevado a subasta en 2013. El comprador fue nada menos que el multimillonario Elon Musk, que desembolsó cerca de US$ 997 mil (aproximadamente R$ 5 millones en la conversión actual) por la pieza. Más que un artículo de coleccionista, este Lotus Esprit modificado lleva una historia fascinante de ingeniería cinematográfica, suerte accidental e influencia directa en el diseño automotriz moderno.
La ingeniería detrás de la magia del cine
Para crear la inolvidable secuencia en la que el agente 007 se sumerge en el océano para escapar de un helicóptero, la producción de la película no escatimó gastos. El vehículo, apodado en los bastidores “Wet Nellie”, no era un simple soporte escenográfico. Fue construido por Perry Oceanographic, una empresa de ingeniería naval de Florida, con un costo estimado de más de US$ 100,000 en la década de 1970, un valor que hoy superaría los US$ 500,000.
-
Esos puentes y escaleras de raíces vivas tienen más de 700 años y ayudan a los indígenas a sobrevivir en una de las regiones más lluviosas del mundo.
-
De estrella del sertanejo a inversora internacional: Ana Castela apuesta millones en una mansión en EE. UU., crea un hospedaje temático en Orlando y muestra que la “boiadeira” también quiere crecer lejos de los escenarios.
-
Los 10 autocaravanas más deslumbrantes del mundo: remolque de 3 millones de dólares con discoteca en el techo y garaje para Ferrari, “palacios sobre ruedas” con mármol italiano, cine privado y lujo de hotel de cinco estrellas para multimillonarios.
-
Trump quería gastar US$ 400 millones en la Casa Blanca, pero la justicia prohibió la construcción millonaria.
A diferencia de lo que sugiere la película, el “Wet Nellie” es un “submarino húmedo”. Esto significa que su interior no está presurizado, exigiendo que los ocupantes usen equipo completo de buceo durante la operación. El coche no tiene un motor automotriz funcional; bajo el agua, era impulsado por cuatro motores eléctricos y maniobrado a través de aletas articuladas, operadas por un equipo de dos buceadores, incluyendo un ex-SEAL de la Marina.
De chatarra desconocida a tesoro autenticado
Tras las filmaciones y la gira promocional, el vehículo fue almacenado en un contenedor prepagado durante diez años y, sorprendentemente, olvidado por el estudio. Cuando el alquiler expiró en 1989, el contenido fue a subasta. Los compradores, que nunca habían visto una película de James Bond, inicialmente pensaron que habían comprado un auto deportivo roto, sin ruedas y con el techo abollado.
La verdadera identidad del coche solo comenzó a revelarse cuando camioneros, viendo el vehículo ser remolcado, comentaron por radio que eso parecía “el coche de James Bond”. Intrigados, los nuevos propietarios alquilaron la película en VHS para comparar. La confirmación oficial llegó años después, transformando la inversión de US$ 100 en un activo millonario que fue preservado, irónicamente, por la falta de conocimiento inicial de sus dueños.
La subasta millonaria y la visión de Elon Musk
En 2013, el “Wet Nellie” fue la estrella de una subasta en Londres, siendo rematado por casi US$ 1 millón. El comprador, revelado posteriormente como Elon Musk, admitió haber comprado el coche por pura nostalgia de la infancia. Musk afirmó sentirse “decepcionado” al descubrir que el coche no se transformaba de verdad, como en la película.
Su intención inicial era ambiciosa: actualizar el vehículo con un tren motriz eléctrico de Tesla para intentar hacerlo transformarse de verdad. Aunque este complejo proyecto de ingeniería no se materializó públicamente, el Lotus Esprit tuvo un impacto diferente y duradero. Musk confirmó que el diseño angular y futurista del “Wet Nellie” sirvió como la principal inspiración estética para el Tesla Cybertruck, demostrando que la inversión influyó directamente en el futuro de la industria automotriz.
¿Crees que Elon Musk debería intentar modificar el vehículo original para hacerlo funcional, o una pieza histórica como esta debería mantenerse exactamente como se encontró? Deja tu opinión en los comentarios.


-
-
2 pessoas reagiram a isso.