Sitios Arqueológicos Están Salvando Especies Amenazadas de la Grecia Antigua a Lima. Animales y Plantas Raras Sobreviven Entre Ruinas.
Protegidos por leyes de patrimonio histórico, sitios arqueológicos esparcidos por el mundo están desempeñando un papel inesperado: el de refugios naturales para especies amenazadas.
Desde la Grecia Antigua hasta la ciudad de Lima, en Perú, investigaciones recientes muestran que ruinas históricas preservan plantas, reptiles y otros animales en áreas cada vez más presionadas por la urbanización, la agricultura intensiva y los cambios climáticos.
El fenómeno ocurre desde hace décadas, pero ahora gana destaque científico ante el avance de la pérdida global de biodiversidad.
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Sitios Arqueológicos Como “Arcas” de la Biodiversidad
A lo largo de siglos, áreas arqueológicas han sido protegidas para evitar construcciones, minería y uso agrícola.
Como resultado, muchos de estos lugares permanecieron casi intactos, mientras que el entorno se transformaba.
Así, estos espacios comenzaron a funcionar como verdaderas “arcas” naturales, albergando especies que desaparecieron de otros paisajes.
“Es una parte funcional del paisaje arqueológico”, afirma Panayiotis Pafilis, profesor de la Universidad Nacional y Kapodistriana de Atenas.

Para él, el concepto clave es el paisaje integrado, donde patrimonio histórico y naturaleza coexisten de forma inseparable.
La Lagartija de Lima y la Supervivencia Entre Ruinas
En Lima, pequeñas lagartijas grisáceas y marrones han encontrado refugio en monumentos prehispánicos conocidos como huacas.

La lagartija-de-dedos-folha-de-Lima, especie nativa del desierto costero peruano, hoy sobrevive casi exclusivamente en estos sitios históricos.
Según la investigadora Alejandra Arana, el avance de edificios y carreteras ha reducido drásticamente el hábitat natural de la especie.
“Son el único tipo de paisaje natural que podemos encontrar en la región”, dice ella. Así, los sitios arqueológicos se han vuelto fundamentales para evitar la extinción del reptil.
Grecia Antigua: Ruinas que Protegen Plantas y Animales Raros
En la Grecia Antigua, el papel de los sitios arqueológicos como refugios naturales es aún más evidente.
Un proyecto lanzado en 2022 analizó 20 sitios históricos e identificó más de 4.400 especies de animales y plantas, el equivalente a cerca del 11% de toda la biodiversidad conocida del país concentrada en un área mínima del territorio.
En Delfos, investigadores descubrieron una posible nueva especie de caracol microscópico, con apenas 2 milímetros.

Ya en Mystras, una ciudad bizantina del siglo XIII, se encontraron seis de las siete especies de lagartos endémicos del Peloponeso, un número superior al registrado en áreas vecinas fuera del sitio.
Plantas Históricas, Mitos y Continuidad Ecológica
Además de la fauna, la flora de estos lugares revela conexiones sorprendentes entre pasado y presente.
En Dodona, donde la mitología afirma que Zeus hablaba a través de un roble sagrado, investigadores identificaron robles centenarios aún vivos. En otros sitios, se encontró cicuta, la planta usada en la ejecución de Sócrates.
Estos hallazgos refuerzan la idea de continuidad ecológica. “Aún existen robles en el sitio arqueológico, todavía están vivos”, afirma el botánico Theophanis Constantinidis.
Para él, las plantas actuales son descendientes directas de las que existían en la Antigüedad.
Biodiversidad Bajo Presión Global
Los datos cobran aún más relevancia ante el escenario global. Según la ONU, cerca del 75% de la superficie terrestre ya ha sido severamente alterada por la acción humana.
Las poblaciones de vertebrados han caído un 73% desde 1970, y casi el 40% de las especies de plantas están amenazadas.
En Grecia, más del 21% de las especies enfrentan riesgo, principalmente debido a la fragmentación de hábitats y los cambios climáticos.
En este contexto, los sitios arqueológicos ofrecen ambientes relativamente estables, protegidos desde hace más de un siglo.
Desafíos Entre Conservación y Preservación Histórica
A pesar del potencial, conciliar arqueología y biología sigue siendo un desafío. Investigadores necesitan adaptar métodos para no dañar estructuras antiguas.
“No puedes entrar en la Acrópolis con un pico y empezar a cavar”, bromea Pafilis.
Aun así, estudios muestran que pequeños cambios en la gestión, como el corte selectivo de vegetación y la reducción del uso de herbicidas, pueden favorecer aún más la vida vegetal sin comprometer las ruinas.
Uniendo Arqueología, Ciencia y Futuro
Especialistas abogan por una mayor integración entre arqueólogos y biólogos.
Para el WWF Grecia, incluir metas de biodiversidad en la gestión de estos lugares puede ayudar a alcanzar objetivos globales de conservación, como proteger el 30% de los ecosistemas hasta 2030.
En Lima, Arana cree que el ejemplo de las lagartijas muestra el camino. “Si sabemos que el lugar está protegido debido a su valor histórico, sabemos que la lagartija está protegida”, afirma.
Así, de forma silenciosa e inesperada, sitios arqueológicos siguen preservando no solo la memoria de la humanidad, sino también la vida que resiste entre piedras antiguas, conectando pasado, presente y futuro en un mismo paisaje.

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