Energía Excedente de Itaipú Atrae Interés de EE.UU. para IA, Levantando Alerta Sobre Soberanía Digital, Recursos Hídricos e Integración Regional
La Usina Hidroléctrica de Itaipú, entre Brasil y Paraguay, es símbolo de la cooperación Sur-Sur. Inaugurada en 1984, se ha convertido en una de las mayores productoras de energía limpia del mundo. Construida a orillas del Río Paraná, fue resultado de un tratado bilateral de 1973, que combinó ingeniería de punta con diplomacia.
Durante décadas, garantizó el abastecimiento para los dos países y permitió que Paraguay vendiera excedentes energéticos a Brasil.
Con el fin, en 2023, de las cláusulas que obligaban a la venta exclusiva a Brasil, se abrió espacio para otros intereses.
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En el Senado estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio defendió que Paraguay es ideal para la instalación de centros de datos, aprovechando su energía abundante que no puede ser almacenada o exportada con facilidad.
La propuesta revela un objetivo: transformar el excedente energético paraguayo en insumo para la infraestructura de Inteligencia Artificial de Estados Unidos, creando un modelo de dependencia tecnológica.
Meta-Trumpismo y el Uso Político de la Energía
Rubio se alinea con la agenda del llamado Meta-Trumpismo, que busca insertar a países del Sur Global como proveedores subordinados al Norte.
Los centros de datos, esenciales para IA, demandan energía constante y volumosa. Con la expansión de modelos de lenguaje y visión computacional, se han convertido en estructuras industriales que presionan redes eléctricas y recursos hídricos.
Gigantes como Google, Amazon y Microsoft ya admiten que la falta de energía es el principal obstáculo para crecer en IA.
Aparte de la electricidad, estos centros consumen agua a gran escala para enfriamiento, factor muchas veces negligenciado.
Impactos Hídricos ya Detectados
En Estados Unidos, el efecto es visible. En The Dalles, Oregón, Google utilizó, en un año, un cuarto de toda el agua de la ciudad.
En Arizona y Virginia, comunidades enfrentan riesgo de escasez hídrica debido al enfriamiento de servidores.
La expansión acelerada, sin transparencia ni regulación, amenaza acuíferos y el abastecimiento local.
En este escenario, el excedente limpio y barato de Itaipú surge como objetivo. En lugar de estimular la industrialización local o atender demandas sociales, la energía puede alimentar infraestructuras digitales extranjeras.
El Riesgo de la Dependencia Digital
En Brasil, elecciones similares ya han costado caro. Según un estudio con USP y UnB, el país ha gastado R$ 23 mil millones en soluciones de TI importadas, cuando podría haber construido al menos 86 centros de datos tier 3 propios.
Infraestructuras importadas no garantizan retorno real a Brasil, Paraguay o América Latina. Corporaciones del Norte Global concentran ganancias y control de los datos, dejando costos ambientales y uso del territorio para los países anfitriones.
Plan Redata y Vulnerabilidades
El Plan Redata, del ministro de Hacienda Fernando Haddad, propone reindustrialización a través de digitalización y economía verde.
Pero carece de salvaguardias para evitar la captura por intereses externos. La narrativa ESG y el atractivo de la energía limpia pueden atraer centros de datos extranjeros sin asegurar soberanía sobre datos y recursos.
Si la instalación no está vinculada al control del conocimiento generado y al uso de la energía, el país refuerza una posición subordinada en la cadena global de IA.
En este modelo, el Sur proporciona territorio, energía y datos; el Norte retiene algoritmos, ganancias y poder decisional.
Ataques a la Gobernanza Digital
La gobernanza de internet brasileña también está bajo presión. La FrenCyber, alineada a sectores militares y think tanks de Washington, actúa para cambiar principios democráticos de la red.
El PL 4557/2023, que transfiere la supervisión del CGI.br a la Anatel, puede debilitar la participación de la sociedad civil y abrir espacio para que Big Techs influencien políticas digitales.
El CGI.br es referencia internacional en gestión multissetorial de internet. Subordinarlo a una agencia tradicional aumentaría la vulnerabilidad a presiones corporativas.
Riesgo para la Integración Regional
Si avanza, la estrategia de Washington alterará el papel de Itaipú en la historia. Lo que antes simbolizaba solidaridad energética puede convertirse en un activo estratégico bajo control externo.
En lugar de fortalecer la cooperación Sur-Sur, el cambio somete a los países de la región a nuevas formas de subordinación, ahora enmascaradas por discursos de innovación y sostenibilidad.
La usina, fruto de un pacto entre vecinos, puede servir como base para infraestructuras tecnológicas coloniales.
El Sur Global quedaría reducido a proveedor pasivo de recursos estratégicos, sin decidir ni comandar su uso.
Defensa de la Soberanía
Proteger Itaipú hoy significa defender el derecho del Sur Global a posicionarse políticamente frente a un nuevo orden digital.
El Meta-Trumpismo combina política exterior, capital privado y retórica tecnológica para rediseñar la región como extensión de la infraestructura digital de EE.UU.
Es una forma de intervención sin ejércitos, pero con cables, servidores y algoritmos.
La disputa no es solo sobre energía o datos, sino sobre destino político. Rechazar el papel de colonia digital exige valentía, estrategia y compromiso regional.
Es luchar para que la inteligencia, antes de artificial, sea soberana.
Con información de O Globo.

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