China invierte cientos de miles de millones en energías renovables, domina la producción mundial y usa tecnología verde para ampliar su influencia en países de África, América Latina y Asia.
Mientras Estados Unidos y Europa discuten metas climáticas, China ya ha puesto en práctica una estrategia mucho más agresiva. Desde 2011, el gobierno chino activó lo que los expertos han comenzado a llamar un verdadero “Plan Marshall Verde”, utilizando las energías renovables como herramienta para rediseñar el mapa político, económico y energético del planeta.
El plan va más allá de la simple descarbonización. Al invertir fuertemente en paneles solares, baterías, turbinas y coches eléctricos, Pekín ha comenzado a ofrecer a los países en desarrollo algo que Occidente prometió, pero rara vez cumplió: infraestructura, tecnología y financiamiento para crecer sin depender tanto de combustibles fósiles.
Un plan multimillonario que crece a un ritmo acelerado
Los números ayudan a explicar la dimensión del proyecto. Desde 2011, China ya ha invertido cerca de US$ 227 mil millones en más de 450 proyectos relacionados con energías renovables.
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El dato más sorprendente, sin embargo, es la velocidad reciente de esta expansión. Cerca del 88% de ese volumen se aplicó a partir de 2022, lo que muestra una clara aceleración.
Solo en 2024, las inversiones chinas en energía verde en el exterior alcanzaron los US$ 11,8 mil millones. Ya en el primer semestre de 2025, se destinaron más US$ 9,7 mil millones, reforzando que la ofensiva no se ha desacelerado.
Gran parte de este dinero fluye a través de la Iniciativa Cinturón y Ruta, conocida como Belt & Road Initiative (BRI). Inspirada en la antigua Ruta de la Seda, la propuesta es crear una vasta red de infraestructura y comercio, teniendo ahora las energías renovables como pieza central.
La sobreproducción que permite dominar el mercado
La estrategia solo funciona porque China domina la cadena global de producción. Se estima que el país fabrica el 80% de los paneles solares del mundo, el 75% de las baterías de litio y el 70% de las turbinas eólicas.
La competencia interna entre empresas chinas es tan intensa que han necesitado crear algo parecido a una OPEP para evitar guerras de precios. Aun así, los precios se han desplomado y han aplastado a los competidores occidentales.
Como resultado, los países en desarrollo pueden comprar tecnología de energías renovables a costos mucho más bajos que hace pocos años. Esto facilita la transición energética y, al mismo tiempo, aumenta la dependencia de China.
En 2024, las exportaciones chinas de tecnologías verdes sumaron US$ 177 mil millones, aproximadamente el 5% de todas las exportaciones del país. De este total, US$ 72 mil millones fueron a países en desarrollo.
Etiopía es uno de los ejemplos más claros. El país prohibió la importación de coches nuevos a gasolina en 2024, apostando por vehículos eléctricos.
A cambio, China ya había invertido US$ 4 mil millones en el sector energético entre 2011 y 2018, financiando parques eólicos y la Gran Represa del Renacimiento Etíope. Ahora, otros US$ 500 millones se han dirigido a fábricas de energía solar.
En Marruecos, empresas chinas instalaron fábricas de baterías para abastecer a la industria de coches eléctricos. En general, China recorre África llevando energías renovables, pero también construyendo carreteras, puertos y acceso a minas de materiales críticos.
Se estima que el 90% de los paneles solares instalados en el continente africano sean de origen chino.
América Latina entra en el radar, y Brasil reacciona
La expansión china también avanza por América Latina. En Brasil, el gobierno decidió aumentar las tarifas de importación de coches para forzar a los fabricantes chinos a instalar fábricas en el país. El resultado fue inmediato: BYD y Great Wall Motors anunciaron unidades industriales en territorio brasileño.
La lógica es similar a la que China usó en el pasado para atraer a fabricantes extranjeros. De esta manera, el país intenta evitar solo importar tecnología y busca crear empleos e industria local.
¿Crees que las energías renovables de China están ayudando al mundo o están creando una nueva dependencia económica global?


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