El avance del mapeo del fondo del océano por barcos chinos en rutas cercanas a Taiwán, Guam, Filipinas y Malaca ha ampliado la alerta de analistas navales sobre el uso estratégico de estos datos en operaciones submarinas, sensores subacuáticos y disputas militares invisibles bajo las aguas
Barcos de investigación chinos han estado mapeando discretamente el fondo del océano en áreas estratégicas de los océanos Pacífico, Índico y Ártico, con operaciones concentradas en rutas cercanas a Taiwán, Guam, Filipinas y el acceso al Estrecho de Malaca.
Datos de rastreo de más de cinco años muestran patrones circulares precisos y levantamientos en cuadrícula que analistas navales asocian a intereses militares, aunque las misiones se presentan oficialmente como investigaciones sobre clima, pesca y sedimentos.
Una investigación identificó decenas de embarcaciones chinas operando en varios océanos, muchas de ellas navegando en trayectorias características de levantamientos batimétricos.
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Al menos ocho barcos realizaron mapeo confirmado del fondo del océano, mientras que otros diez transportan equipos con capacidad para ejecutar el mismo tipo de operación.
Los levantamientos se concentran en áreas sensibles del fondo del océano
Entre las embarcaciones rastreadas, el Dong Fang Hong 3 ha destacado por operar en aguas cercanas a Taiwán y Guam en 2024 y 2025. Operado por la Universidad Oceánica de China, el barco también realizó, en marzo de 2025, un amplio levantamiento entre Sri Lanka e Indonesia, cubriendo vías marítimas que llevan al Estrecho de Malaca, uno de los principales puntos de estrangulamiento de la navegación mundial.
Las trayectorias de estos barcos aparecen en líneas cuadriculadas sobre el mar, un patrón normalmente asociado a levantamientos detallados del relieve submarino. La presencia de estas operaciones en algunas de las regiones más sensibles del planeta ha ampliado las dudas de analistas navales sobre el objetivo final del esfuerzo chino de recolección de datos en el fondo del océano.
Las actividades ocurren precisamente en zonas vinculadas a las vías de acceso a Taiwán, en las proximidades de Guam y en las rutas marítimas que cruzan las Filipinas. La concentración en estas áreas ha reforzado la evaluación de que el trabajo puede estar relacionado con necesidades de navegación, ocultamiento y posicionamiento de sistemas en un entorno submarino.
Los datos del fondo del océano tienen valor directo para submarinos
En la guerra submarina, la presión, temperatura, salinidad y corrientes alteran la propagación del sonar bajo el agua. Este conjunto de factores influye directamente en la capacidad de un submarino para detectar adversarios o evitar ser detectado, haciendo del conocimiento detallado del entorno un elemento central para operaciones militares.
El contraalmirante Mike Brookes, de la Oficina de Inteligencia Naval de los Estados Unidos, afirmó que datos de este tipo permiten la navegación, el ocultamiento y el posicionamiento de sensores o armas en el lecho marino por submarinos. Por su parte, Peter Scott, exjefe de la fuerza submarina australiana, resumió que cualquier submarinista militar dedicado invierte mucho tiempo en entender el entorno en el que opera.
Mapas detallados del fondo del océano ayudan no solo en el desplazamiento de submarinos, sino también en su capacidad de esconderse. Por ello, los levantamientos batimétricos en áreas estratégicas tienen un peso mucho mayor que simples mediciones científicas rutinarias, sobre todo cuando se repiten a gran escala y en corredores marítimos sensibles.
Red de sensores amplía la presencia china bajo las aguas
Además de mapear el fondo del océano, China ha estado implantando sensores, boyas y sistemas de monitoreo submarino en regiones marítimas estratégicas dentro del concepto llamado “océano transparente”. La propuesta fue presentada inicialmente en 2014 por el oceanógrafo Wu Lixin y ha guiado una expansión gradual de infraestructura subacuática.
Esta red comenzó en el Mar de China Meridional, pero se ha extendido a áreas al este de Japón, cerca de Filipinas, alrededor de Guam y a lo largo de la Dorsal Noventa Este, en el Océano Índico. Estas instalaciones están cerca de entradas del Estrecho de Malaca y, para los analistas, pueden funcionar como un sistema de alerta temprana para movimientos submarinos, además del propósito declarado de observación climática.
El avance de este sistema se enmarca en la estrategia china de fusión civil-militar, que fomenta la colaboración entre instituciones académicas y fuerzas armadas. En este modelo, actividades presentadas como científicas pueden generar conocimiento útil tanto para la investigación como para el empleo estratégico en operaciones navales.
La expansión apunta a rutas más allá de la Primera Cadena de Islas
El mapeo del fondo del océano también se ve como parte de un esfuerzo para reducir una limitación estratégica histórica de China. La llamada Primera Cadena de Islas, formada por territorios aliados de Estados Unidos desde Japón hasta el Sudeste Asiático, se señala como una barrera a la proyección de poder naval chino en mar abierto.
Peter Leavy, exagregado naval australiano en Estados Unidos, evaluó que los levantamientos reflejan la búsqueda de conocimiento suficiente del dominio marítimo alrededor de China para romper esta contención. El alcance de las investigaciones ya incluye aguas cercanas a Guam y Hawái, además de rutas hacia el Ártico, donde Pekín ha declarado su ambición de convertirse en una “gran potencia polar” para la década de 2030.
China ya opera una de las mayores fuerzas submarinas del mundo y está ampliando su flota de submarinos de propulsión nuclear capaces de realizar patrullas de largo alcance. En este escenario, la recolección continua de datos sobre el fondo del océano adquiere un valor estratégico creciente para futuras misiones en áreas remotas.
Durante décadas, Estados Unidos ha mantenido una ventaja dominante en conocimiento oceanográfico y vigilancia submarina, pero este panorama puede estar cambiando. Ryan Martinson, del Colegio de Guerra Naval de Estados Unidos, describió la escala de la investigación científica marina china como “francamente sorprendente”, indicando la dimensión del avance en curso.
Si los programas de mapeo y sensores mantienen el ritmo actual, Pekín podrá formar una imagen detallada y en tiempo real de los entornos subacuáticos en los océanos Pacífico, Índico y Ártico.
Las próximas decisiones involucrarán la expansión de la red hacia el Pacífico abierto, la respuesta de Estados Unidos y aliados con nuevas inversiones en monitoreo submarino y el escrutinio internacional sobre lo que efectivamente caracteriza una misión científica en el fondo del océano.

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