Monitoreo científico en la cuenca del Paraopeba amplía el conocimiento sobre la fauna local y registra especies aún no documentadas en la región, con datos utilizados para orientar acciones de conservación y recuperación ambiental tras los impactos provocados por la ruptura de represas en Minas Gerais.
Un programa de monitoreo de la biodiversidad en la región de Brumadinho y en la cuenca del río Paraopeba, en Minas Gerais, registró siete especies de pequeños mamíferos no voladores que aún no habían sido documentadas en el área.
La iniciativa reúne investigadores de universidades mineiras y equipos vinculados a Vale, con seguimiento de organismos públicos, y tiene como objetivo producir datos para orientar acciones de conservación y apoyar la recuperación ambiental en tramos afectados por la ruptura de represas.
Los animales registrados incluyen roedores y marsupiales de pequeño tamaño, generalmente con una masa inferior a 1,5 kilos.
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De acuerdo con especialistas involucrados en el estudio, este grupo es relevante para el funcionamiento de ecosistemas tropicales por participar en procesos como la dispersión de semillas y la recomposición de ambientes naturales.
Datos consolidados indican que Brasil alberga 299 especies de este conjunto, siendo 230 roedores y 69 marsupiales.
Monitoreo de la fauna revela nuevas especies tras cuatro años
Cuando se inició el seguimiento, se conocían 15 especies de pequeños mamíferos no voladores en la región de Brumadinho.
A lo largo de cuatro años de campañas de campo, los investigadores confirmaron la presencia de todas estas especies y registraron, por primera vez en el área, otras siete, ampliando el inventario local sin eliminar los registros anteriores.
Este levantamiento forma parte de un esfuerzo más amplio de monitoreo acuático y terrestre en la cuenca del Paraopeba.
Según los responsables, la propuesta es evaluar la distribución de la fauna en fragmentos remanentes y en áreas en proceso de restauración, creando una base comparativa para análisis futuros.
Especies de mamíferos registradas por primera vez en la región
Entre los nuevos registros están cuatro marsupiales: cuíca-lanosa, cuíca-graciosa, cuíca-de-rabo-curto y cuíca-quatro-olhos.
Las especies fueron identificadas científicamente como Caluromys philander, Gracilinanus agilis, Monodelphis kunsi y Philander quica.
También fueron identificados tres roedores: Bibimys labiosus, Calomys tener y Cerradomys scotti.
Según los investigadores, parte de estas especies está asociada a ambientes forestales, mientras que otras aparecen con más frecuencia en áreas abiertas, lo que ayuda a caracterizar la diversidad de hábitats presentes en la región monitoreada.

Pequeños mamíferos son utilizados como indicadores ambientales
Investigadores involucrados en el proyecto afirman que roedores y marsupiales de pequeño porte ejercen funciones relevantes en los ecosistemas, como participación en cadenas alimentarias y en el transporte de semillas.
Por esta razón, la ocurrencia de estas especies suele ser utilizada como uno de los indicadores para evaluar procesos de recuperación ambiental.
Al mapear la presencia de estos animales en diferentes fragmentos, el monitoreo busca establecer parámetros para seguir la ocupación de las áreas a lo largo del tiempo.
La expectativa, según los científicos, es que estos datos ayuden a ajustar estrategias de restauración cuando los resultados observados queden por debajo de lo esperado.
La bióloga Cristiane Cäsar, especialista en biodiversidad, afirmó al Correio Braziliense que el registro de nuevas especies amplía el conocimiento científico sobre la fauna local.
En declaración reproducida en el material del proyecto, dijo que “la ampliación del conocimiento científico por sí sola ya es un gran resultado”.
“La presencia de estas y otras especies indica que la fauna silvestre se mantiene en el entorno y tiende a recolonizar las áreas en proceso de recuperación.”
Aún de acuerdo con Cäsar, comprender cuáles especies ocurren en diferentes fragmentos permite establecer indicadores y metas para evaluar la ocupación de las áreas restauradas.
Según ella, este tipo de información puede subsidiar estrategias de manejo orientadas a la conectividad ecológica, cuando se identifica la necesidad de intervenciones específicas.
Adaptación de las especies indica diversidad de ambientes
De acuerdo con los investigadores, las especies identificadas presentan patrones distintos de uso del hábitat.
Algunas están más asociadas a áreas de Mata Atlântica y a la dispersión de semillas.
Otras son más comunes en formaciones del Cerrado y en áreas abiertas, como es el caso de Calomys tener.
Esta composición, según los especialistas, contribuye a comprender cómo la fauna responde a ambientes con diferentes niveles de alteración.
A partir del seguimiento continuo, el equipo pretende analizar la ocurrencia y abundancia de las especies a lo largo del tiempo, utilizando estos datos para evaluar la dinámica de recolonización.
Adriano Paglia, profesor asociado del departamento de Genética, Ecología y Evolución de la Universidad Federal de Minas Gerais, afirmó que el monitoreo de especies bioindicadoras permite seguir la recuperación de las áreas de forma detallada.
Según él, este tipo de análisis posibilita ajustes en las estrategias de recuperación conforme los patrones observados en campo.
En otra declaración, Paglia destacó que ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad de pequeños mamíferos en una área impactada por la ruptura de represas es relevante para entender los procesos de regeneración ambiental.
Destacó que, incluso en las áreas afectadas, se registró la presencia de una comunidad relativamente diversa de estos animales.
Recuperación ambiental tras la ruptura en Brumadinho
La ruptura de la represa de la Mina Córrego do Feijão ocurrió en enero de 2019.
Según información del gobierno de Minas Gerais, cerca de 12 millones de metros cúbicos de relaves fueron vertidos en el ambiente.
El desastre provocó 272 muertes y generó impactos ambientales y socioeconómicos a lo largo de la cuenca del río Paraopeba.
En el ámbito del acuerdo judicial firmado en febrero de 2021, el gobierno estatal instituyó un Programa de Recuperación Socioambiental sin techo financiero.
La estimación inicial prevé R$ 5 mil millones para acciones de reparación ambiental.
El plan establece la reparación integral de los daños, incluidos aquellos identificados tras la firma del acuerdo.
Las áreas afectadas fueron divididas en siete tramos distintos, que siguen siendo evaluados por organismos ambientales.
En este contexto, los responsables del monitoreo de la biodiversidad informan que las campañas de campo deben continuar.
La intención es seguir la ocupación de las áreas en restauración y observar, a lo largo del tiempo, cómo las especies registradas utilizan estos espacios, proporcionando subsidios técnicos para las acciones de manejo ambiental.

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