Prueba de ADN en hueso de 4.500 años revela conexión genética entre Egipto Antiguo y Mesopotamia, reescribiendo la historia de las civilizaciones antiguas.
Un nuevo descubrimiento genético puede reescribir parte de la historia de las civilizaciones más antiguas del mundo. Una prueba de ADN realizada en un hueso de 4.500 años encontrado en Egipto reveló una sorprendente conexión biológica entre Egipto Antiguo y la antigua Mesopotamia, actual región de Irak.
Esta es la primera evidencia genética directa de migración entre las dos potencias civilizatorias de la Antigüedad, arrojando luz sobre cómo ideas y tecnologías pueden haber circulado en el Creciente Fértil.
El análisis se realizó a partir del hueso del oído interno de un esqueleto masculino enterrado en el pueblo de Nuwayrat, a unos 265 km al sur de El Cairo.
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El hombre, que vivió entre 4.500 y 4.800 años atrás, probablemente era un alfarero, según el análisis de sus huesos. Fue sepultado en una urna de cerámica, en un período anterior a la práctica de la momificación artificial, lo que permitió la preservación parcial de su material genético.
Los científicos descubrieron que aproximadamente el 20% del ADN de este hombre tiene origen en poblaciones de Mesopotamia. Se trata de una revelación inédita que comprueba, por primera vez, la existencia de flujo migratorio directo entre las regiones.
El descubrimiento refuerza la tesis de que el desarrollo de las primeras civilizaciones no ocurrió de forma aislada, sino que se produjo por medio de intercambios culturales y tecnológicos.
Intercambios de conocimiento y revolución agrícola
Mesopotamia es reconocida como la cuna de la agricultura y la escritura. Hasta ahora, las evidencias de que estas innovaciones influyeron directamente en el Egipto Antiguo eran solo arqueológicas, sin pruebas concretas de contacto entre los pueblos. Esta laguna fue completada con el análisis liderado por Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, de Londres.
Según Skoglund, el estudio genético ofrece una nueva forma de ver el pasado, permitiendo que los científicos comprendan la historia no solo a partir de los registros escritos —generalmente centrados en las élites—, sino también a través de las evidencias dejadas por las personas comunes.
Adeline Morez Jacobs, doctoranda de la Universidad John Moores, en Liverpool, refuerza: “Esta es la primera evidencia clara de migración significativa y de intercambio de información entre los dos centros civilizatorios de la Antigüedad”.
El hombre común que se convirtió en protagonista histórico
Con cerca de 1,57m de altura, el hombre analizado presentaba marcas en el esqueleto que indican una vida de trabajo intenso. Joel Irish, profesor de la Universidad John Moores, estudió los huesos e identificó señales de que pasaba largos períodos sentado en superficies duras y movía los brazos repetidamente —características asociadas al oficio de alfarero.
Además, el análisis de los dientes reveló su dieta, típica de Egipto, confirmando que creció en la región del Valle del Nilo. Es decir, a pesar de tener antepasados de Mesopotamia, el individuo vivió y trabajó como egipcio, reforzando la tesis de integración y mestizaje entre culturas.
Una reliquia del Egipto Antiguo casi perdida
El esqueleto analizado fue descubierto en 1902 y donado al World Museum, en Liverpool. Por un golpe de suerte, sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, que destruyeron la mayor parte de la colección humana del museo. Ahora, más de un siglo después, se convierte en pieza clave en la reconstrucción de la historia antigua de Egipto.
Linus Girdland Flink, también involucrado en el estudio, destaca: “Logramos mostrar que algunos de los antepasados de este hombre vinieron del Creciente Fértil, lo que resalta la complejidad y la mezcla de pueblos ya en ese tiempo.”
La expectativa de los científicos es que nuevos análisis de ADN en huesos del Egipto Antiguo revelen con más precisión cuándo comenzó esta migración, cuál fue su escala y de qué manera influyó en el florecimiento de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia.

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