Científicos chinos revelan que doblar hielo salado libera electricidad mil veces más fuerte y puede transformar el hielo en una fuente limpia de energía.
Para mucha gente, el hielo solo trae problemas. Deja caminos resbaladizos y aceras peligrosas. La mayoría intenta evitar esa agua congelada.
Pero nuevas investigaciones muestran un lado totalmente diferente de él. Científicos descubrieron que el hielo puede generar electricidad cuando se dobla y recibe sal.
La idea parece extraña, pero proviene de la Universidad Xi’an Jiatong, en China.
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El equipo de Xin Wen reveló que el hielo es flexoeléctrico. Eso quiere decir que crea electricidad cuando se deforma.
Hasta ahora, nadie había conseguido hacer que este efecto funcionara de forma fuerte suficiente para uso práctico.
El secreto está en la sal
El gran giro ocurrió cuando los investigadores mezclaron sal común en el agua antes de congelarla.
Crearon piezas en formas variadas, como conos, vigas y placas, y probaron la energía que eran capaces de generar.
En las pruebas, el equipo colocó las muestras entre dos soportes y las presionó por el medio. Este movimiento dobló el hielo y generó electricidad.
Los números sorprendieron. El hielo salado produjo hasta mil veces más carga eléctrica que el hielo puro.
Los análisis con microscopía y espectroscopia Raman mostraron el motivo. La sal impide que el agua congele totalmente y deja pequeños canales de agua salada dentro del hielo.
Cuando la pieza se curva, esa agua se mueve por esos canales. Como el agua en movimiento lleva carga eléctrica, crea una corriente continua.
Un potencial enorme y congelado
El descubrimiento abre un campo enorme de posibilidades.
El hielo cubre alrededor del 10% de la superficie del planeta. Si los científicos logran aprovechar este efecto, las regiones congeladas del mundo pueden convertirse en fuentes inesperadas de energía limpia y renovable.
El propio equipo destacó esta visión. Según ellos, la alta flexoelectricidad del hielo salino acerca la idea de generar energía del hielo a la realidad.
También sugieren que este efecto puede explicar la actividad eléctrica en regiones cubiertas de hielo e incluso en mundos oceánicos helados, como Europa y Encélado.
Límites duros en el camino
A pesar del entusiasmo, las pruebas también mostraron problemas. Las piezas de hielo salado pierden fuerza después de muchos ciclos de uso.
La capacidad de generar energía puede caer hasta el 80% con el tiempo. Además, el proceso aún pierde mucha energía en forma de calor.
Otro desafío está en la comparación con dispositivos piezoeléctricos comerciales. Son mucho más eficientes. Hoy, el hielo salado aún no puede competir con ellos en rendimiento.
Una nueva mirada sobre el hielo
A pesar de estos obstáculos, el descubrimiento entusiasma a los investigadores. Imaginan estructuras hechas de hielo salado generando electricidad en regiones frías, donde instalar otras fuentes de energía es complicado. También piensan en probar el fenómeno en lunas heladas del Sistema Solar.
El estudio está solo en el comienzo. Los ingenieros aún necesitan reducir las pérdidas y aumentar la durabilidad.
Pero la investigación cambia la forma en que vemos el hielo: no solo como un peligro, sino como un posible aliado en la transición hacia la energía sostenible.

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