Centro de Desmontaje de Stellantis Reúne Reaprovechamiento de Materiales, Venta Digital de Piezas y Economía Circular en Escala Industrial, con Números Iniciales que Revelan Tanto el Potencial Financiero como los Desafíos Operacionales del Mercado de Reciclaje Automotriz en Brasil.
Stellantis, grupo que reúne marcas como Fiat, Peugeot, Citroën y Jeep, informó este viernes (12) el balance de los primeros 100 días de operación de su Centro de Desmontaje Vehicular (CDV) en Osasco, en la Gran São Paulo.
Desde la apertura, en agosto, la unidad desmontó 370 vehículos y dirigió parte relevante de los materiales para reaprovechamiento y reciclaje, según datos obtenidos con exclusividad por el Jornal do Carro.
La recolección muestra que, en la práctica, el volumen actual de desmontes aún opera por debajo de la capacidad proyectada para el centro.
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La media registrada en el período fue de 125 vehículos desmontados por mes, el equivalente a 3,7 por día.
Si se mantiene este ritmo, la operación llegaría a cerca de 1.500 vehículos al año, número distante de la meta divulgada cuando el proyecto fue lanzado, de hasta 8 mil desmontes anuales con tres turnos.
Hasta aquí, el CDV opera en solo un turno.
Aún así, Stellantis sostiene que el indicador más relevante no es solo la cantidad de coches procesados, sino lo que se puede recuperar de ellos con rastreabilidad y disposición ambiental correcta, en un mercado históricamente marcado por la informalidad y el descarte irregular.
Resultados de los Primeros 100 Días del CDV de Stellantis
En los 100 días contabilizados por el fabricante, el CDV recuperó 6 mil piezas automotrices.
De ese total, 1,6 mil componentes fueron vendidos, mientras que otros 4 mil permanecieron en stock, de acuerdo con el balance divulgado.
Cuando el recorte es el de materiales, la empresa afirma haber reciclado 246 toneladas de acero y aluminio.
Además, el centro destinó 16 toneladas de plástico para reciclaje y encaminó 1 tonelada de cobre para reaprovechamiento.
La propuesta declarada es retirar de circulación vehículos siniestrados, fuera de uso o al final de su vida útil, separar ítems con posibilidad de reutilización y colocar estos componentes en el mercado por menos de la mitad del precio practicado en piezas nuevas, sin renunciar a la identificación y control de origen.
Venta en Línea Concentra la Mayor Parte de las Piezas Recuperadas

La operación, que tiene una tienda física en la propia unidad de Osasco, registró un peso elevado del comercio en línea al inicio del proyecto.
Según Stellantis, 66% de las ventas ocurrieron por canales digitales, mientras que el resto fue comercializado presencialmente.
La empresa no detalló cuáles ítems lideraron la demanda ni divulgó los ingresos del CDV en el período.
A pesar de eso, el grupo señala la venta de componentes recuperados como parte de una estrategia más amplia de economía circular, con impacto directo en la oferta de piezas con procedencia y en el costo de mantenimiento para el consumidor.
Inversión de R$ 13 Millones y Operación Aún por Debajo de la Capacidad
El CDV comenzó a operar el 14 de agosto, con inversión de R$ 13 millones, y fue presentado por Stellantis como una planta destinada al desmonte de vehículos y reciclaje de materiales e insumos.
En el anuncio del proyecto, la compañía informó una capacidad anual de hasta 8 mil coches desmontados, basada en una operación con tres turnos.
El desempeño del primer trimestre de funcionamiento indica, sin embargo, que la unidad aún está en fase de arranque y por debajo del potencial divulgado.

La diferencia, según los números, está ligada al hecho de que el centro trabaja actualmente con solo un turno, lo que limita el total de vehículos procesados a lo largo del día.
El Mercado de Reciclaje Automotriz Puede Movimentar Miles de Millones
El contexto del sector ayuda a explicar por qué Stellantis y entidades del reciclaje automotriz tratan el tema como un mercado de miles de millones.
La estimación citada es que alrededor de 2 millones de vehículos lleguen al fin de su vida útil por año en el país, lo que equivaldría a 4,17% de una flota nacional de 48 millones.
A pesar de este volumen, solo 1,5% tendría disposición adecuada, según datos atribuidos a la Asociación Brasileña de Reciclaje Automotriz (Abcar) y al Sindicato del Comercio Mayorista de Chatarra Ferrosa y No Ferrosa (Sindinesfa).
En la lectura presentada, esto significa que la mayor parte de los vehículos fuera de circulación acaba abandonada, estancada en patios de Detrans, en subastas o incluso en vías públicas.
En el potencial económico, Stellantis afirma que el mercado de reciclaje automotriz puede movimentar hasta R$ 2 mil millones por año.
Ya las entidades Abcar y Sindinesfa estiman que, considerando piezas con posibilidad de recuperación y reventa, el volumen podría llegar a R$ 14 mil millones.
Para efectos de comparación, el sector de piezas nuevas habría movimentado R$ 260 mil millones, conforme datos atribuidos a Fenabrave y Dana Brasil.
Cómo Funciona el Desmonte y la Rastreabilidad de las Piezas

Según Stellantis, los vehículos que llegan al CDV pasan por procesos regulados de desmontaje y disposición ambiental.
Enseguida, los componentes son evaluados y dirigidos según el estado y la posibilidad de reaprovechamiento.
Una parte sigue para reutilización, tras lavado y liberación para venta.
Otra parte es encaminada a la remanufacturación, pero solo puede ser comercializada después de pasar por el proceso de recuperación.
Por último, los ítems sin condición de retorno al mercado entran como material para reciclaje y son enviados a empresas especializadas, según la empresa.
Las piezas destinadas a reutilización reciben identificación individual, con etiqueta de rastreo emitida por el Detran e información como clasificación y valor de mercado.
Stellantis afirma que la comercialización sigue criterios de rastreabilidad definidos por el órgano, lo que también se presenta como un mecanismo para reducir el espacio para irregularidades.
Cada vehículo aún genera una “cartera de desmonte”, emitida por proveedor homologado, con hasta 49 grupos de piezas rastreables desde el vehículo de origen hasta quien realizó el desmonte.
Además, el grupo dice mantener un sistema propio de codificación y control para las etapas internas.
Economía Circular como Estrategia Industrial de Stellantis
En el comunicado sobre los primeros 100 días, la empresa asoció el desempeño a metas ambientales y de eficiencia operacional.
“En solo 100 días, demostramos que es posible unir eficiencia operacional, oferta de piezas certificadas e impacto ambiental positivo. Este avance confirma que la economía circular es una palanca real de valor para el cliente, para la red y para el futuro de nuestro negocio.”
En otra declaración, el fabricante también afirmó que “el 100% de los materiales de los vehículos desmontados son reaprovechados, incluidos fluidos, aceites, combustibles y materias primas como acero, hierro, aluminio, cobre y otros metales nobles”, y dijo que la demanda por los componentes recuperados ha avanzado mes a mes.
Con el CDV aún lejos del volumen anual que la compañía proyectó, la trayectoria de expansión debe depender tanto de escala operativa como de oferta regular de vehículos y de demanda consistente por piezas rastreadas, en un mercado que convive con precios elevados de componentes nuevos y con la competencia de alternativas informales.
Si la mayor parte de los coches fuera de uso en el país aún no tiene disposición adecuada, ¿qué falta para transformar el desmonte legal y la rastreabilidad en estándar de mercado, y no en excepción?


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