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Por Eso Los EE. UU. Miran a Groenlandia: El Deshielo Expone Minerales Críticos, Enciende Disputa Geopolítica en el Ártico y Transforma la Mayor Isla del Mundo en Pieza Clave de la Nueva Carrera por Poder y Recursos Estratégicos

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 11/01/2026 a las 12:37
EUA miram a Groenlândia em meio ao degelo no Ártico, com minerais críticos e terras raras no centro da disputa, envolvendo bases, licenças, riscos ambientais e projetos bilionários até 2026.
EUA miram a Groenlândia em meio ao degelo no Ártico, com minerais críticos e terras raras no centro da disputa, envolvendo bases, licenças, riscos ambientais e projetos bilionários até 2026.
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Con 56.000 habitantes y 2 millones de kilómetros cuadrados, la isla tiene el 80% del territorio cubierto por hielo, economía ligada a la pesca y carrera por minerales críticos. EE.UU. apuntan hacia Groenlandia desde la Segunda Guerra, y el deshielo en el Ártico expone tierras raras, licencias y disputas geopolíticas inéditas para el poder global.

EE.UU. apuntan hacia Groenlandia en un momento en que el deshielo del Ártico cambia la interpretación sobre territorio, defensa y minerales críticos. Con cerca de 56.000 habitantes en 2 millones de kilómetros cuadrados y 80% cubiertos por hielo, la mayor parte de la población se concentra en la costa suroeste, mientras que el interior sigue dominado por la capa de hielo.

Al mismo tiempo, la economía depende mucho de la pesca, que representa más del 90% de las exportaciones, pero el deshielo abre acceso a tierras raras y otros minerales críticos. Entre promesas de ingresos, obstáculos logísticos y riesgo ambiental, la isla se convierte en una pieza estratégica en una disputa que involucra Dinamarca, Estados Unidos, China y empresas de minería.

Una isla enorme, poca gente y hielo por todas partes

EE.UU. apuntan hacia Groenlandia en medio del deshielo en el Ártico, con minerales críticos y tierras raras en el centro de la disputa, involucrando bases, licencias, riesgos ambientales y proyectos multimillonarios hasta 2026.

Groenlandia aparece en los datos como la mayor isla del mundo y también como uno de los lugares menos poblados del planeta, con alrededor de 56.000 personas.

El territorio tiene 2 millones de kilómetros cuadrados y aproximadamente 80% de la superficie está cubierta de hielo, lo que empuja ciudades y aldeas hacia la franja costera, sobre todo en el suroeste.

Este cuadro físico importa porque el deshielo no es solo un tema climático.

En el Ártico, la retirada del hielo afecta el acceso, coste y viabilidad de proyectos, incluidos los de minerales críticos y tierras raras.

El deshielo también cambia el propio paisaje, con informes de áreas más verdes y zonas húmedas en crecimiento, especialmente fuera del núcleo de la capa de hielo.

El vínculo con Dinamarca y el giro del autogobierno

EE.UU. apuntan hacia Groenlandia en medio del deshielo en el Ártico, con minerales críticos y tierras raras en el centro de la disputa, involucrando bases, licencias, riesgos ambientales y proyectos multimillonarios hasta 2026.

Aunque formando parte geográfica de América del Norte, la isla estuvo bajo control danés durante cerca de 300 años y fue colonia hasta mediados del siglo XX.

En el relato, la distancia hasta Dinamarca se señala como casi 30.352 kilómetros, un detalle usado para mostrar cómo la administración siempre ha involucrado un territorio remoto.

El giro político mencionado es 2009, cuando Groenlandia conquistó el autogobierno.

A partir de ahí, la narrativa enfatiza que los recursos minerales quedan bajo control del gobierno local, y no de Dinamarca, un punto relevante al discutir por qué EE.UU. apuntan hacia Groenlandia y cómo esa mirada se traduce en inversión, licencias e influencia.

Por qué EE.UU. apuntan hacia Groenlandia desde la Segunda Guerra

El interés militar aparece como un hilo histórico: durante la Segunda Guerra Mundial, después de que Alemania anexara Dinamarca continental, los Estados Unidos instalaron bases militares y estaciones de radio en Groenlandia.

Después de la guerra, las tropas americanas permanecieron, y una base espacial mencionada como Pituffik comenzó a ser construida en 1943 y se ha utilizado desde 1951.

El relato también menciona un acuerdo de defensa con Dinamarca en 1951, que dio a los EE.UU. un papel importante en la defensa del territorio, incluyendo el derecho a construir y mantener bases.

La justificación estratégica es directa: en un escenario de guerra nuclear, misiles podrían cruzar el Ártico rumbo a EE.UU., y la posición de la isla en el Ártico se considera crítica para alerta y monitoreo.

Intentos de compra y el cambio de enfoque hacia minerales críticos

Antes incluso del debate actual sobre deshielo y tierras raras, el relato señala intentos de compra.

En 1867, tras la compra de Alaska a Rusia, EE.UU. habría intentado comprar Groenlandia de Dinamarca sin acuerdo. En 1946, la propuesta mencionada fue de 100 millones de dólares, nuevamente rechazada.

Ya en el primer mandato de Donald Trump, surge el registro de un intento de compra y, en 2019, un acuerdo con Groenlandia para impulsar la industria minera.

Es en este punto que la pauta cambia de mapa a subsuelo: EE.UU. apuntan hacia Groenlandia por minerales críticos, especialmente por tierras raras vinculadas a turbinas eólicas, coches eléctricos y uso militar.

Tierras raras, Cavan Feld y la cuenta multimillonaria de una mina

Expertos en recursos naturales son citados como fuente de la evaluación de que EE.UU. probablemente están atentos al potencial de minería, sobre todo de tierras raras en el suroeste.

El depósito mencionado es el de Cavan Feld, descrito como uno de los mayores depósitos inexplorados de tierras raras y uranio del planeta, con concentraciones de metales como torio y neodimio.

El escenario de implantación es caro. Si la mina a cielo abierto recibiera luz verde, el costo estimado aparecería como alrededor de 7,5 mil millones de dólares.

El operador indicado es la australiana Transition Energy Minerals, pero el relato también destaca que, hasta ahora, no hay extracción activa en el lugar, incluso con mapeos e investigaciones realizadas a lo largo de unos cien años.

La lista de recursos y el cuello de botella de transformar subsuelo en producción

Además del enfoque en tierras raras, la isla se describe como rica en metales preciosos, como oro y platino, y en una gama de metales no ferrosos, como zinc, hierro, cobre, níquel, cobalto y uranio.

También aparecen grafito y depósitos asociados, con áreas poco exploradas en el noreste y el centro, además de menciones a la provincia de Gardar del Sur y zonas prometedoras en el sur.

Dos números refuerzan la narrativa de abundancia.

Un estudio danés es citado como identificando 31 de los 34 minerales clasificados como críticos por la Unión Europea hallados en Groenlandia, incluyendo litio y titanio.

En otro conteo, Groenlandia se describe como poseedora de depósitos de 43 de 50 minerales críticos usados por diversas tecnologías.

Paralelamente, los expertos estiman que la demanda por minerales y recursos metálicos podría cuadruplicarse hasta 2040, elevando la presión por minerales críticos y tierras raras.

Pero el relato insiste en un contraste: sólo hay una mina comercial activa, llamada White Mountain, al norte de la capital.

La explicación pasa por décadas de licenciamiento, extracción y transporte, por procesamiento difícil de tierras raras atrapadas en minerales complejos y, en algunos casos, por asociación con uranio, que enfrenta un control riguroso en la isla.

Política, China, uranio y el giro de 2021

La disputa no se limita solo a la geología.

El relato describe que líderes de Groenlandia en los años 2010 incentivaron el interés de mineras extranjeras, incluidas empresas chinas, antes de arrendar el proyecto a Transition Energy Minerals.

Cuando la china Shenghe Resources compró una gran participación en la empresa, esto generó preocupaciones en Dinamarca, en la Unión Europea y en EE.UU., por temor a la expansión china en el mercado de tierras raras.

El punto de ruptura mencionado es abril de 2021.

Tras elecciones anticipadas, un nuevo gobierno aprobó una ley que prohíbe la minería de uranio y, en el mismo año, prohibió actividad adicional en los sectores de petróleo y gas.

La interpretación atribuida a la ministra de recursos naturales es que el impacto ambiental y climático de más extracción de petróleo y gas era demasiado alto frente al potencial beneficio financiero.

Licencias, infraestructura mínima y el plazo medio de 16 años

A pesar de minerales críticos, Groenlandia aparece como un lugar donde ejecutar proyectos es lento.

En febrero de 2025, el retrato dado es de apenas una licencia de exploración con participación americana, mientras que Canadá y Reino Unido, juntos, poseen 20 licencias.

Al mismo tiempo, ya se habrían emitido 100 bloques para prospección, esparcidos por el territorio, y el relato menciona perforación en 170 lugares, contra 12 puntos hace diez años.

La barrera práctica se describe en detalles: abrir una mina en Groenlandia lleva, en promedio, 16 años.

Las empresas necesitan construir carreteras y puertos desde cero porque casi no hay infraestructura.

El dato repetido es de menos de 159 kilómetros de carreteras en la isla, y fuera de las ciudades el desplazamiento sería por agua o aire.

En un Ártico de vientos fuertes, hielo flotante y fallas de comunicación, el deshielo altera el acceso, pero no elimina costos, demoras y riesgo operativo.

Mano de obra escasa, desempleo bajo y la presión por migrantes

La dificultad no es solo de carreteras y puerto.

El relato afirma que el mercado laboral es extremadamente cerrado, con una tasa de desempleo de apenas 2%, y cita un PIB per cápita de US$ 577.000 como indicador de ingreso elevado en un territorio pequeño.

La consecuencia descrita es directa: casi todos ya están trabajando, y los proyectos de minería enfrentan escasez de trabajadores.

En este contexto, la expansión de la minería aparece condicionada a la migración.

La lógica presentada es que, para que Groenlandia capture ingresos de minerales críticos y tierras raras, necesitaría atraer mano de obra del exterior.

El deshielo, por sí solo, no resuelve este obstáculo, incluso cuando cambia el acceso físico en el Ártico.

Quiebras, proyectos abandonados y el riesgo de invertir

El relato lista ejemplos de cómo el riesgo no siempre se traduce en lucro.

La mina de rubíes y zafiros asociada a Greenland Ruby habría declarado quiebra en 2023 con una deuda de 71 millones de dólares, buscando reestructuración y nuevos inversores.

También se afirma que búsquedas de diamantes a lo largo de los años no encontraron depósitos comercialmente viables.

Aún existe el componente político.

Transition Energy Minerals, tras los cambios de 2021, interrumpió planes y exigió el derecho de desarrollar el depósito o compensación de hasta 11,5 mil millones, valor descrito como casi 10 veces el presupuesto anual medio del país.

Este choque refuerza por qué los inversores se mantienen cautelosos, incluso cuando el discurso global sobre minerales críticos y tierras raras parece irresistible.

Tanbreeze, presión diplomática y el objetivo de las tierras raras pesadas

En el capítulo más reciente, autoridades estadounidenses y danesas habrían presionado a la minera Tanbreeze para que el proyecto del mayor depósito de metales de tierras raras no fuera vendido a empresas vinculadas a China.

El CEO Greg Barnes es citado como habiendo sido contactado repetidamente hasta vender Tanbreeze Mining a la empresa Critical Metals, situada en Nueva York, en un acuerdo descrito como complejo y previsto para ser finalizado hasta el fin de este año.

El plan de operación aparece con números: Tanbreeze pretende extraer 500.000 toneladas métricas por año de un mineral llamado udite, con meta para 2026. Barnes habría recibido 5 millones de dólares en efectivo y 211 millones en acciones de Critical Metals, aunque el relato dice que las propuestas chinas eran mayores.

El depósito se describe como conteniendo alrededor de 30% de elementos de tierras raras pesadas, asociados a fines de defensa, y Critical Metals habría conversado con Lockheed Martin y planeado negociaciones futuras con RTX.

Inversores, gigantes de tecnología y el efecto vitrina de la minería

La disputa por minerales críticos también adquirió un componente de vitrina financiera.

El relato afirma que Bill Gates y Jeff Bezos, además de algunos aliados de Trump, incluyendo al secretario de Comercio, habrían invertido en empresas involucradas en minería y exploración en Groenlandia.

El mensaje implícito es que el tema salió del nicho geológico y entró en el radar de grandes fortunas y de cadenas industriales estratégicas.

Este movimiento refuerza un punto central: cuando el deshielo expone oportunidades en el Ártico, los proyectos de tierras raras pasan a ser leídos como activos de poder, no solo como emprendimientos.

Y es en este clima que EE.UU. apuntan hacia Groenlandia, intentando influir en el destino de licencias y de proyectos que pueden abastecer la transición energética y defensa.

La reacción local y el histórico de contaminación ambiental

La población es pequeña, pero el debate interno es grande.

El relato describe que alrededor de 56.000 personas viven en la isla y que el 90% serían inuits.

Dos preocupaciones aparecen como centrales: garantizar que los groenlandeses sean los principales beneficiados financieramente y evitar que la minería y extracción amplíen daños ambientales en un entorno ya presionado por el deshielo.

El histórico de minería se utiliza como alerta.

El relato describe que los desechos y rocas residuales fueron vertidos a lo largo de ríos y litorales, y científicos habrían encontrado altos niveles de metales en varios niveles de la cadena local, desde arañas hasta peces y moluscos, cerca de áreas de descarte.

La recuperación sería lenta debido al clima, las bajas temperaturas y la baja salinidad.

Minas de plomo y zinc desarrolladas en la década de 1970 son citadas como aún contaminadas después de más de 50 años, con peces, mejillones y algas marinas todavía dando positivo por toxinas.

Deshielo, paisaje más verde y la matemática de la pérdida de hielo

La parte climática entra con números.

El relato dice que, en las últimas tres décadas, alrededor de 1,6% de la capa de hielo se ha derretido, y que esto corresponde a una área mayor que el País de Gales, más grande que Albania y un poco más pequeña que Bélgica.

En otra medida, se citan 28.500 km² de hielo derretido en 30 años.

La cuenta completa presentada es esta: la área total de la isla es de alrededor de 2,16 millones de km², y la capa de hielo cubría 1,76 millones de km², alrededor de 81%. Tras la pérdida citada, la cobertura total caería al 79%.

El deshielo también se asocia con el aumento del nivel del mar y al efecto de albedo, con el cambio de blanco brillante por verde y roca oscura reduciendo la reflexión de luz solar, lo que elevaría el calentamiento global.

La base bajo el hielo, el legado nuclear y 56 lagos ocultos

El Ártico también carga herencias militares.

En 2024, al escanear la superficie congelada del noroeste de Groenlandia, un científico de la NASA habría encontrado por accidente una estructura descrita como una ciudad bajo el hielo: la base Camp Century, operada de 1959 a 1967.

Se asocia con el Proyecto Iceworm, que planeaba lanzar misiles escondidos dentro de la capa de hielo, idea que no habría sido aprobada por el gobierno danés.

El problema señalado es el legado.

El complejo habría utilizado un reactor nuclear y dejado residuos radiactivos, químicos y desechos biológicos bajo el hielo, con la expectativa de que nunca se derritieran.

Un estudio de 2016 es citado como estimando que la capa de hielo sobre el lugar podría colapsar en 75 años si el uso de combustibles fósiles no se controla, lo que crearía presión por limpieza y podría desencadenar disputas políticas entre Dinamarca y EE.UU.

Aún en registros aéreos, el relato menciona la identificación de 56 lagos en Groenlandia que no habían sido estudiados antes, cuando se creía que solo había cuatro en la zona.

Además, aparecen lagos subglaciares descritos como cuerpos de agua bajo el hielo, con papel en el nivel del mar y en la comprensión del flujo de agua, variando de 160 metros a 5,8 kilómetros.

La hipótesis planteada es que más calentamiento puede transformar el agua de deshielo superficial en lagos y ríos y activar sistemas subglaciares.

Lo que este tablero revela sobre poder y recursos

Cuando se junta todo, la trama se convierte en un mapa de presiones: deshielo en el Ártico, minerales críticos, tierras raras, infraestructura mínima, riesgo político y una población que desea control sobre su propio territorio.

En este escenario, EE.UU. apuntan hacia Groenlandia por defensa y por acceso a cadenas estratégicas, mientras intentan impedir que proyectos de tierras raras caigan en la órbita china.

Para seguir este tema con claridad, vale la pena observar cómo las licencias, leyes de minería y decisiones sobre uranio evolucionan hasta 2026, además del avance de proyectos como Tanbreeze y de la discusión ambiental.

Desde su perspectiva, el deshielo en el Ártico pesará más que minerales críticos y tierras raras, o la disputa geopolítica debería dominar el futuro de Groenlandia?

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Bruno Teles

Falo sobre tecnologia, inovação, petróleo e gás. Atualizo diariamente sobre oportunidades no mercado brasileiro. Com mais de 7.000 artigos publicados nos sites CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil e Obras Construção Civil. Sugestão de pauta? Manda no brunotelesredator@gmail.com

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