Un estudio nacional revela un avance del apoyo popular a la revisión de las normas penales en Brasil, con una mayoría expresiva defendiendo cambios ante el escenario de seguridad pública
El debate sobre la reducción de la edad penal en Brasil volvió al centro de las discusiones nacionales tras un reciente estudio que reveló un dato contundente: el 77,2% de los brasileños están a favor del cambio en la legislación actual. Este número expresivo evidencia, por lo tanto, una creciente insatisfacción de la población con el modelo vigente y refuerza la presión por reformas en el sistema penal brasileño.
La información fue divulgada por “Rádio Bandeirantes”, con base en un estudio del instituto Paraná Pesquisas, presentado en el programa Jornal Gente este martes (31). Según los datos, mientras que la amplia mayoría apoya la reducción de la edad penal, solo el 18,1% se posiciona en contra y otros el 4,7% no supieron o prefirieron no opinar, lo que demuestra un consenso significativo en torno al tema.
Comparación internacional e impacto en la seguridad pública amplían el debate en Brasil
Además, el escenario brasileño llama aún más la atención cuando se compara con otros países. Actualmente, Brasil mantiene la edad penal fijada en 18 años, siendo uno de los pocos —posiblemente el único— en adoptar este límite, a pesar de permitir que jóvenes de 16 años ya puedan votar para presidente de la República, por ejemplo.
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Mientras tanto, países como Argentina y Suecia ya han adoptado medidas más rigurosas. Argentina redujo recientemente la edad penal de 16 a 14 años, hace aproximadamente un mes, mientras que Suecia disminuyó de 15 a 13 años, después de que la policía desarticulara una banda de asesinas a sueldo formada por menores de 15 años. De esta forma, la comparación internacional refuerza el argumento de quienes defienden cambios en Brasil.
Por otro lado, expertos y sectores políticos advierten sobre los desafíos de esta alteración. Aún así, crece la percepción de que la legislación actual puede estar siendo utilizada por organizaciones criminales para fines estratégicos.
Uso de menores por organizaciones criminales intensifica presión por cambios
En este contexto, uno de los puntos más debatidos es el uso de adolescentes por facciones criminales. Esto se debe a que la legislación brasileña prevé que los menores infractores no puedan estar internados por más de 3 años, independientemente de la gravedad del delito cometido. Como consecuencia, las organizaciones criminales terminan reclutando jóvenes —muchas veces con constitución física ya formada— para ejecutar delitos graves, aprovechándose de esta limitación legal.
Consecuentemente, este escenario ha alimentado el aumento del apoyo popular a la reducción de la edad penal. La investigación muestra que este apoyo está presente en todas las regiones de Brasil, además de atravesar diferentes niveles de escolaridad.
Al analizar por franja etaria, los números también impresionan. Entre jóvenes de 16 a 24 años, el apoyo llega al 69,2%, mientras que el 27,2% son contrarios. Ya entre personas de 25 a 34 años, el índice sube al 74,4%. Entre brasileños de 35 a 59 años, el apoyo supera el 80%, mientras que, en la franja de más de 60 años, alcanza el 76,8%.
Además, hay diferencia entre géneros: el 79,2% de los hombres son favorables a la reducción, contra el 75,4% de las mujeres. Estos datos muestran que, aunque hay variaciones, el apoyo permanece mayoritario en prácticamente todos los recortes analizados.
Contexto político y divergencias ideológicas sobre la propuesta
Sin embargo, a pesar del fuerte apoyo popular, el tema sigue generando divergencias en el escenario político. El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y sectores de la izquierda se posicionan en contra de la reducción de la edad penal.
Incluso, durante la tramitación de la PEC de Seguridad Pública, este punto fue retirado de la versión final del texto. La decisión alteró significativamente el informe presentado por el diputado Mendonça Filho (Unión-PE), que pasó a centrarse en medidas como la descentralización de la seguridad, mayor autonomía de los Estados y restricciones a la progresión de pena en delitos hediondos.
De esta manera, el debate permanece abierto y debe continuar siendo uno de los principales temas de la agenda pública en los próximos años, especialmente ante la presión popular evidenciada por los datos.
Por último, vale destacar que el estudio escuchó a 2.060 electores en los 26 Estados y en el Distrito Federal, entre los días 27 y 30 de este mes, con un margen de error de 2,2 puntos porcentuales, para más o para menos —lo que refuerza la confiabilidad de los resultados presentados.
Ante este escenario en el que el 77,2% de los brasileños demuestran apoyo a la reducción de la edad penal, considerando también las comparaciones internacionales, el uso de menores por organizaciones criminales y las divergencias políticas sobre el tema, ¿crees que Brasil debería revisar su legislación actual para alinear seguridad pública y justicia social, o existen alternativas más eficaces para enfrentar la criminalidad sin alterar la edad penal?

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