Discusión sobre tasa para perros en Bolzano movilizó a residentes, turistas y entidades de protección animal, pero el proyecto fue retirado tras la reacción política y críticas a la tentativa de transformar reglas de convivencia urbana en un nuevo cobro para tutores y visitantes.
La provincia autónoma de Bolzano, en el norte de Italia, llegó a discutir el 23 de septiembre de 2025 la creación de un cobro anual para residentes con perros y de una tasa diaria para turistas acompañados de animales.
El plan, sin embargo, no avanzó: el 15 de noviembre de 2025, el secretario provincial Luis Walcher retiró el proyecto de ley tras críticas de entidades de protección animal y falta de acuerdo político dentro de su propia base de apoyo.
La propuesta preveía una contribución de 100 euros por año para cada perro de residentes de la provincia, cantidad que corresponde a cerca de R$ 625 a R$ 650, dependiendo de la cotización utilizada como referencia.
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Para turistas en viaje con sus perros, la idea era instituir una tasa de 1,50 euro por día para cada animal hospedado, lo que haría de Bolzano un caso inusual dentro del debate europeo sobre cobros relacionados con el turismo.
Tasa para perros en Bolzano entró en el debate local
La medida fue presentada como alternativa a otro mecanismo que ya había provocado controversia en la región: el uso de pruebas de ADN canino para identificar a los responsables de heces dejadas en espacios públicos.
Según la ANSA, la administración provincial evaluó que este sistema se mostró difícil de aplicar en la práctica, lo que llevó al gobierno local a estudiar la reintroducción de una tasa para perros, abolida por el Estado italiano años antes.
Por el diseño divulgado en septiembre de 2025, la recaudación sería dirigida a la limpieza urbana y a la creación o mantenimiento de áreas para perros.
Al mismo tiempo, continuaría en vigor la obligación de los tutores de recoger los residuos dejados por los animales en vías públicas, regla ya existente y acompañada de multas que varían de 200 a 600 euros para quienes desrespetan la norma.
La propuesta también preveía una fase de transición para parte de los dueños de animales.
Los perros que ya hubieran pasado por el registro genético local quedarían exentos del nuevo cobro por dos años, de acuerdo con información publicada en su momento por la prensa italiana.
Aun así, el punto que más llamó la atención fue la tentativa de extender la lógica tributaria al turismo pet, con cobro por diaria para visitantes.
Reacción de entidades amplió presión contra la propuesta
La reacción fue inmediata.
La ENPA, una de las principales entidades de protección animal de Italia, criticó la iniciativa y calificó la elección como equivocada.
En una manifestación divulgada en septiembre de 2025, la organización afirmó que la medida trataba a los animales como fuente de ingresos y no enfrentaba de forma adecuada el problema de la convivencia urbana, que exigiría una fiscalización más eficaz y políticas educativas.
Las resistencias no vinieron solo de las asociaciones.
El proyecto también abrió divergencias dentro de la mayoría política que sostiene al gobierno provincial.
Reportajes publicados en noviembre de 2025 registraron que partidos de la coalición, como Lega y Fratelli d’Italia, se manifestaron en contra de la propuesta, lo que debilitó la tramitación y volvió improbable su aprobación en los términos anunciados al inicio del debate.
Además de la presión política, había el temor de que el cobro afectara la imagen de una región que busca atraer visitantes y se posiciona como destino receptivo para viajes con animales.
Críticos sostuvieron que imponer una diaria extra para perros de turistas podría generar desgaste con el sector de hospedaje y con un público que suele elegir destinos precisamente por la estructura orientada al turismo pet.
Proyecto de ley fue retirado antes de entrar en vigor en 2026
Con la repercusión negativa y sin consenso suficiente, Luis Walcher decidió retirar el diseño de ley el 15 de noviembre de 2025.
La decisión cerró, al menos por ahora, la tentativa de crear tanto la tasa anual de 100 euros para perros de residentes como el cobro de 1,50 euro por diaria para perros de turistas.
En la práctica, esto significa que no hubo implementación de la medida para 2026, a pesar del impacto inicial del anuncio.
Después de la retirada del proyecto, permaneció en vigor la legislación local asociada al control de residuos y al uso del ADN canino como herramienta de responsabilización en casos de incumplimiento.
Es decir, la discusión sobre cómo sancionar a los tutores que no recogen las heces de los animales continuó abierta, pero la solución tributaria anunciada en septiembre quedó archivada pocos meses después.
Este desenlace es central para comprender el caso.
El anuncio del cobro generó titulares en varios países y causó una fuerte reacción entre dueños de animales, pero el cuadro final fue otro: hubo debate, hubo propuesta formalizada en el plano político, pero la administración provincial retrocedió antes de la entrada en vigor.
Así, cualquier afirmación de que la tasa ya fue confirmada para 2026 no corresponde al estado más reciente y comprobado de la medida.
Italia discute turismo, pero cobro para mascotas no avanzó
La controversia en Bolzano surgió en un momento en que Italia discute mecanismos para administrar los efectos del turismo intenso en áreas urbanas e históricas.
Venecia, por ejemplo, mantuvo en 2025 su sistema de contribución de acceso para visitantes de un día en fechas específicas, con un cobro de 5 euros para quienes reservan con anticipación y 10 euros para pagos más cercanos a la visita.
El modelo, sin embargo, está dirigido a personas que entran en la ciudad antigua y no tiene relación con animales de compañía.
También en Venecia, el ayuntamiento informó que el cobro existe para ayudar a compensar costos extraordinarios relacionados con el mantenimiento urbano, la limpieza y la gestión del flujo turístico.
Aunque el caso veneciano muestra cómo las ciudades italianas han recurrido a tasas para enfrentar la presión del turismo, la tentativa de Bolzano de incluir perros en esta ecuación encontró una mayor resistencia y no sobrevivió al debate político local.
En el caso de Bolzano, por lo tanto, siguen vigentes las reglas de convivencia ya existentes, especialmente la obligación de recoger los residuos de los animales y el riesgo de sanciones para quienes no cumplen la norma.
Lo que cayó fue la propuesta de transformar este problema en una nueva fuente de recaudación para residentes con perros y para turistas que viajaran con sus animales por la provincia italiana.

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