El proyecto de concesión del Ibirapuera prevé cambios estructurales, ampliación de público y explotación comercial subterránea en un complejo protegido, con impacto urbano y reacción inmediata de sectores ligados al deporte y al patrimonio.
El gobierno de São Paulo abrió el 23 de marzo de 2026 una consulta pública para conceder a la iniciativa privada el Complejo Deportivo Constâncio Vaz Guimarães, en Ibirapuera, junto con la Villa Olímpica Mário Covas, en Butantã, en un contrato previsto para durar 25 años.
La propuesta incluye cambios relevantes en el gimnasio principal, como bajamiento de la cancha, instalación de aire acondicionado, creación de estructuras para eventos de mayor envergadura e implementación de un centro comercial subterráneo.
Según el modelo presentado en esta etapa, la consulta estará abierta hasta el 24 de abril de 2026 y servirá para recibir sugerencias de la sociedad antes de la publicación del pliego.
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En los documentos del proyecto, el Estado estima un valor contractual de R$ 736.395.852, y trata la concesión como parte de la estrategia de modernización y ampliación del uso de dos equipamientos públicos administrados por la Secretaría de Deportes.
La nueva formulación retoma una discusión que se arrastra desde 2020, cuando el gobierno de João Doria presentó un proyecto referencial para el mismo complejo.

En esa versión, la propuesta preveía conversiones más agresivas de áreas deportivas, pero el escenario cambió de forma decisiva después del avance de las restricciones patrimoniales y de la reacción pública en torno al futuro del conjunto.
Cambios previstos en el gimnasio del Ibirapuera
En el diseño ahora en debate, el Gimnasio Geraldo José de Almeida, conocido como Gimnasio del Ibirapuera, concentra las principales intervenciones.
La propuesta prevé bajar el piso de la cancha, adoptar gradas retráctiles, ampliar el área útil y modernizar vestuarios, palcos e instalaciones internas.
Además, el proyecto incluye un sistema de aire acondicionado y estructuras metálicas en el techo para soportar equipos de gran tamaño, como pantallas y soluciones escenográficas dirigidas a shows y competiciones.
La capacidad mínima prevista en el pliego es de 16 mil personas, según el material técnico presentado en esta fase.
El componente comercial también aparece con destaque.

La concesionaria podrá implementar un centro comercial en dos niveles en el sótano del gimnasio, con un piso destinado a estacionamiento, y también reutilizar áreas actualmente cerradas en los alrededores para la instalación de tiendas.
El proyecto menciona también la posibilidad de un nuevo edificio comercial de hasta 10 metros de altura en el área de las actuales canchas de tenis.
En la presentación institucional del Estado, la justificación oficial es calificar la infraestructura, ampliar el acceso de la población y diversificar las actividades ofrecidas, preservando la vocación deportiva y pública del complejo.
El gobierno también afirma que la propuesta será acompañada por los órganos de preservación histórica, cultural y ambiental a lo largo de su tramitación.
El tombamento del Ibirapuera limita intervenciones
La principal diferencia en relación a la tentativa anterior de concesión está en el tombamento definitivo del conjunto por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, formalizado en noviembre de 2024.
Con esta decisión, quedaron protegidas las cuatro edificaciones principales del complejo, entre ellas el gimnasio, el centro acuático y el Estadio Ícaro de Castro Mello.

La medida restringe alteraciones estructurales e impone parámetros de preservación arquitectónica.
El Iphan informó que la protección federal busca resguardar el valor histórico, cultural, arquitectónico y ambiental del complejo.
Al mismo tiempo, el órgano no impide restauraciones, modernizaciones y adecuaciones, siempre que sean compatibles con la preservación del bien.
En la práctica, esto significa que cualquier transformación de mayor envergadura debe respetar límites que no existían de forma tan clara en la propuesta presentada en 2020.
Este nuevo contexto ayuda a explicar por qué el estadio de atletismo quedó fuera de las grandes obras previstas para la concesión.
El material en debate considera que el futuro concesionario deberá recibir el Estadio Ícaro de Castro Mello ya reformado por el propio Estado.
Reforma del estadio y reacción tras la demolición de la pista
La situación del estadio ganó centralidad después de la destrucción de la antigua pista de atletismo.

El episodio provocó reacción de atletas, especialistas y entidades ligadas a la preservación del complejo deportivo.
En respuesta, el gobierno estatal abrió licitación en septiembre de 2024 y firmó, en diciembre del mismo año, el contrato para reforma, restauración y modernización del equipamiento.
Según el gobierno paulista, la obra incluye nueva pista, intervenciones en baños, gradas y estructuras de apoyo, además de la instalación de equipos como pantallas y nuevos asientos.
La previsión informada es de entrega en el primer semestre de 2026, con una inversión estimada en alrededor de R$ 70 millones.
Al incluir la Villa Olímpica Mário Covas en el mismo paquete, el Estado intenta ampliar la atracción económica de la concesión y distribuir actividades deportivas entre los dos polos.
El área total sumada de los equipamientos llega a 279.246 metros cuadrados, siendo 105.340 metros cuadrados del complejo del Ibirapuera y 173.906 metros cuadrados de la Villa Olímpica.
En el caso de la Villa Olímpica, la propuesta prevé optimización de la estructura existente y un programa de iniciación deportiva orientado a la formación y al encaminamiento de atletas.
Ya en Ibirapuera, el discurso oficial enfatiza la convivencia entre deporte y cultura, con agenda ampliada y uso más intenso del espacio.
La combinación entre preservación patrimonial, explotación comercial y reconfiguración de usos tiende a concentrar el debate público en las próximas semanas.
Aunque la consulta pública permite ajustes, la experiencia reciente de concesiones estatales indica que la estructura central del modelo suele ser mantenida en el pliego.

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