La hipótesis de que el Titanic podría haber permanecido a flote si hubiera chocado con el iceberg de frente, en lugar de raspar el costado e inundar cinco compartimentos, reaviva un antiguo debate sobre la maniobra que precedió al naufragio más famoso del siglo 20
El Titanic se hundió tras chocar con un iceberg en 1912, convirtiéndose en uno de los naufragios más conocidos de la historia, pero una hipótesis discutida desde entonces sostiene que el desenlace podría haber sido diferente si el impacto hubiera ocurrido de frente, y no en el costado de estribor.
La maniobra de evasión se inició solo después de que el vigía Frederick Fleet avistara el iceberg frente a él, cuando ya no había tiempo suficiente para evitar la colisión.
El choque terminó perforando el lado de estribor del barco y permitió la entrada de agua en cinco de los 16 compartimentos del casco, uno más de lo que la embarcación podía soportar sin hundirse.
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La idea de que el Titanic era “inahundible” estaba ligada precisamente a la división interna del casco en 16 compartimentos considerados estancos.
El entendimiento era que el barco podría seguir operando incluso con hasta cuatro de ellos inundados, pero el impacto con el iceberg superó ese límite.
Aunque esta ruptura de cinco compartimentos se señala frecuentemente como la principal causa del naufragio, una revisión realizada en el centenario del desastre, en 2012, indicó que la identificación de una única causa es más compleja. Según esta evaluación, además de la entrada de agua, también hubo problemas como deformación de la parte inferior del barco y fallo de juntas sometidas al estrés de la colisión.
Titanic y la colisión que afectó el costado del casco
Antes del impacto, hubo informes de otras embarcaciones tratando de alertar al Titanic sobre hielo frente al barco. Aun así, estas advertencias habrían sido ignoradas, porque el hielo no se veía como una amenaza importante para barcos de gran tamaño.
Cuando el iceberg fue finalmente avistado directamente frente a él, el intento de rodearlo no logró evitar la colisión. El resultado fue un daño en el lado de estribor y la deformación del casco, lo que abrió camino para que el agua invadiera los compartimentos internos.
Con cinco compartimentos comprometidos, el barco comenzó a embarcar agua de forma progresiva. La proa se hundió, la popa se elevó y, más tarde, la embarcación se partió en dos, con la parte delantera sumergiéndose primero y la trasera quedando momentáneamente erguida en vertical debido al aire atrapado antes de también desaparecer en el mar.
Esta cadena de fallos ayuda a explicar por qué la discusión sobre un impacto frontal sigue atrayendo interés. La hipótesis no surge solo de la imaginación posterior al desastre, sino de comparaciones con otros barcos y de evaluaciones realizadas por personas vinculadas al propio diseño de la embarcación.
Casos de otros barcos alimentan la hipótesis
Uno de los ejemplos citados es el del SS Arizona, un barco de 450 pies de largo que, en 1879, chocó con un iceberg de frente y aun así logró continuar en operación durante 50 años más. Otro caso mencionado es el del SS Grampian, que también sobrevivió a una colisión frontal en 1919, aunque sufrió daños graves y registró la muerte de dos comisarios.
Estos episodios se utilizan como referencia para discutir si el Titanic podría haber permanecido flotando si el daño se hubiera concentrado en la parte frontal, en lugar de dispersarse por el costado. Según el canal Oceanliner Designs, la estructura interna compleja de acero en forma de colmena en la extremidad del barco podría, en teoría, haber ofrecido la elasticidad suficiente para absorber el choque sin provocar una ruptura inmediata.
El tipo de deformación que ocurre cuando un barco choca de frente con un objeto estacionario se llama telescopaje. Según el relato presentado, este fenómeno ya ha ocurrido en varios barcos a lo largo de la historia sin necesariamente llevarlos al hundimiento.
La tesis de que el Titanic podría haber sido salvado en una colisión frontal también fue defendida por Edward Wilding, entonces asistente de Thomas Andrews en el departamento de diseño del barco. En la investigación conducida por el comisionado británico responsable del caso, Wilding afirmó estar convencido de que la embarcación habría sido preservada si hubiera avanzado sobre el iceberg con la proa.
El testimonio de Edward Wilding sobre el Titanic
Durante el interrogatorio, Wilding respondió que creía que el barco habría sido salvado, aunque el impacto podría haber matado a todos los trabajadores que estuvieran alojados en el área de las calderas. También dijo considerar que los pasajeros habrían sobrevivido y reforzó su posición recordando el caso del Arizona, citado en la audiencia como ejemplo de un gran transatlántico que chocó con un iceberg de frente y logró llegar al puerto.
Según el testimonio, el Titanic sufriría un abollamiento severo en la parte delantera, con aplastamiento entre 24 y 30 metros de la proa. Aun así, en la evaluación de Wilding, el barco podría permanecer flotando incluso con pérdidas humanas entre los trabajadores ubicados en la sección afectada.
La hipótesis, sin embargo, no elimina los riesgos de una colisión frontal a alta velocidad. Una parada abrupta contra la cara de un iceberg de grandes proporciones también traería consecuencias fatales propias, lo que impide tratar este escenario como una solución simple o garantizada.
Además, la propia revisión de 2012 señaló que el comportamiento del barco ante un impacto de este tipo seguiría rodeado de incertidumbres, debido a la complejidad del diseño y la forma en que diferentes partes de la estructura podrían reaccionar al choque. El cuadro se vuelve aún menos definido con la inclusión de la llamada teoría del incendio en el debate sobre lo que podría haber sucedido.
Por eso, la pregunta sobre si el Titanic se hundiría o no tras una colisión frontal sigue sin respuesta definitiva. Lo que los registros reunidos indican es que existe una línea de razonamiento técnica e histórica según la cual la embarcación podría haber permanecido a flote, aunque bajo daños extremos y con un costo humano elevado en las áreas más cercanas al impacto.

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