Reportaje revela cómo grupos criminales controlan proveedores, imponen compras obligatorias e influyen en los precios de productos básicos consumidos diariamente por la población.
Cientos de comerciantes de Río de Janeiro relatan vivir bajo el control de traficantes y milicianos, que han comenzado a interferir directamente en la compra y distribución de productos esenciales. Mercados, panaderías, barberías y otros establecimientos afirman haber perdido la libertad de elegir a sus proveedores.
Investigación exhibida por Fantástico, tras dos meses de pesquisa, mostró que empresas indicadas por organizaciones criminales han comenzado a monopolizar la venta de diversos artículos. Comerciantes entrevistados por el reportaje afirman que la orden es simple: comprar de los proveedores determinados o enfrentar consecuencias.
Control avanza sobre alimentos, gas y materiales de construcción
Productos básicos del día a día están entre los principales objetivos del esquema. Relatos presentados en el reportaje citan la comercialización de harina, huevos, ajo, cebolla, carbón, agua, gas y materiales de construcción.
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Cobros paralelos también forman parte de la rutina de los comerciantes. Propietarios de establecimientos afirman que necesitan pagar tasas para mantener las puertas abiertas. El resultado, según los testimonios, es un escenario de pérdida constante.
Monitoreo realizado durante la investigación acompañó centros de distribución y depósitos. Autoridades policiales informaron que algunas empresas investigadas son señaladas como vinculadas a organizaciones criminales que operan en diferentes regiones de la ciudad.

Proveedores competidores enfrentan bloqueos y amenazas
Dominio territorial impuesto por facciones y milicias también afecta a empresas que intentan operar en las comunidades. Camiones de proveedores competidores son impedidos de acceder a determinadas áreas.
Motoristas relatan amenazas de robo e incluso incendio de los vehículos si insisten en realizar entregas. Comerciantes afirman que, muchas veces, reciben solo un aviso informando que, de ahí en adelante, solo una empresa específica podrá suministrar mercancías.
Regiones de la Zona Oeste registraron situaciones similares involucrando la venta de pollo asado. Propietarios de establecimientos relataron que dejaron proveedores tradicionales y comenzaron a comprar exclusivamente de distribuidores indicados por los grupos criminales.
Monopolio provoca aumento de precios para consumidores
Reflejos del esquema llegan directamente al bolsillo de la población. Datos presentados por el reportaje muestran que, en algunas localidades, el precio del pollo asado saltó de R$ 10 a R$ 40 tras la entrada de los grupos criminales en ese mercado.
Especialistas entrevistados destacaron que la reducción de la competencia favorece el cobro de precios por encima de los valores normalmente practicados. Los consumidores terminan absorbiendo parte de los costos impuestos por el monopolio ilegal.
La harina de trigo aparece entre los principales focos de las investigaciones. Equipos del Fantástico registraron movimientos en las empresas Evolución, ubicada en Campo Grande, y Fênix, situada en Madureira.
Comerciantes afirman que eran obligados a adquirir harina en cantidades superiores a las necesarias. Relatos apuntan que productos vendidos normalmente por cerca de R$ 70 llegaban al comercio por valores entre R$ 100 y R$ 110.
Impactos alcanzan incluso al tradicional pan francés, cuyo precio final acaba presionado por los costos adicionales enfrentados por las panaderías.
Empresas investigadas niegan relación con facciones criminales
Representantes de la empresa Evolución afirmaron al Fantástico que no podrían comentar las imágenes registradas por el reportaje por no tener acceso al material. La defensa clasificó las acusaciones como especulaciones.
El posicionamiento de la empresa Fênix informó que no existe ningún vínculo, participación o asociación con facciones criminales u organizaciones ilícitas. La empresa también declaró permanecer a disposición de las autoridades para prestar aclaraciones.

Muerte de comerciante y operación policial amplían investigaciones
El caso investigado por la policía ganó repercusión tras la muerte del comerciante Rafael Oliveira Braga, ocurrida en marzo del año pasado. Investigaciones apuntan que él se habría negado a comprar harina de una distribuidora ligada al esquema.
La Policía Civil realizó, el pasado miércoles, el cumplimiento de 14 órdenes de registro y decomiso relacionadas con las empresas investigadas.
Inspecciones encontraron productos fuera de la fecha de vencimiento en uno de los depósitos inspeccionados. Un hombre fue arrestado en flagrante durante la operación.
Equipos policiales también identificaron condiciones inadecuadas de almacenamiento en otro lugar. Alimentos estaban cerca de excrementos de animales, según registrado durante la acción.
Control de la distribución fortalece caja financiera del crimen
Investigaciones apuntan que el control sobre la venta de productos representa una importante fuente de recaudación para facciones y milicias.
Recursos obtenidos por medio de este sistema abastecen el llamado caja de guerra, utilizado para compra de armas y mantenimiento del dominio territorial en diversas regiones de la ciudad.
Sensación de impotencia aparece en diversos relatos reunidos por el reportaje. Comerciantes afirman que trabajan bajo presión constante y sin perspectivas de recuperar la autonomía de sus negocios.
Ante este escenario, ¿hasta dónde el avance del crimen organizado sobre actividades económicas esenciales puede impactar la rutina de comerciantes y consumidores en Río de Janeiro?

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