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Eletronuclear Corre Contra El Tiempo Para Recaudar R$ 2,4 Mil Millones Hasta Marzo Y Aún Exige Liberar Retiro De Fondo Nuclear Billonario Para Tapar El Déficit, Evitar Quiebra Total Y Mantener Angra Funcionando En Los Próximos Años

Publicado em 15/12/2025 às 11:20
Crise financeira da eletronuclear pressiona governo: financiamento bilionário, fundo nuclear, Angra 3 e rombo em alta ameaçam operação das usinas.
Crise financeira da eletronuclear pressiona governo: financiamento bilionário, fundo nuclear, Angra 3 e rombo em alta ameaçam operação das usinas.
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Mientras la eletronuclear intenta cerrar hasta marzo la captación de R$ 2,4 mil millones con Ámbar Energía, la estatal sigue en crisis, exige el retiro de R$ 2 mil millones del fondo nuclear, lleva Angra 3 parada hace 40 años, mantiene costos por encima de la tarifa y ve el flujo de caja futuro presionado

La eletronuclear entró en una carrera contra el reloj después de que el Supremo Tribunal Federal (STF) homologara, el jueves, el acuerdo entre la Unión y Axia, ex-Eletrobras. A partir de esa aprobación, la estatal que opera Angra 1 y Angra 2 intenta concluir hasta febrero o marzo una emisión de títulos de deuda que puede garantizar R$ 2,4 mil millones en nuevos recursos, en una operación privada con su socio Ámbar Energía, empresa del grupo J&F.

La crisis, sin embargo, viene desde mucho antes. En medio del costo anual en torno a R$ 1 mil millones solo para mantener el cantero de obras de Angra 3, que está en construcción desde hace aproximadamente 40 años, la eletronuclear ya solicitó un aporte de R$ 1,4 mil millones al Tesoro, bajo “riesgo de colapso”, y ahora intenta combinar financiamiento privado, reajuste tarifario y retiros multimillonarios de un fondo nuclear regulado para evitar quebrar de una vez y mantener Angra funcionando en los próximos años.

Financiamiento de R$ 2,4 mil millones corre para salir hasta marzo

El plan inmediato de la eletronuclear es concluir un financiamiento de R$ 2,4 mil millones mediante la emisión de títulos de deuda que serán aportados por Axia o por Ámbar Energía, operadora del sector eléctrico de J&F, holding de la familia Batista, dueña de JBS.

Ámbar está en proceso de compra de la porción remanente de la ex-Eletrobras en la estatal nuclear.

Según el presidente interino de la empresa, Alexandre Caporal, la operación se considera simple porque involucra solo al accionista privado y es totalmente cerrada.

No habrá registro en la B3 ni oferta al mercado, ya que los papeles serán negociados directamente entre las partes, cumpliendo las reglas de la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) para operaciones privadas.

Caporal asumió la presidencia hace menos de un mes, después de actuar desde abril de 2024 como director financiero indicado por el socio privado, que era entonces la antigua Eletrobras.

Él admite que el nuevo financiamiento es un alivio importante, pero no resuelve el desequilibrio estructural de la eletronuclear, ya que todo el recurso será destinado a las obras de extensión de la vida útil de Angra 1 por otros 20 años, un proyecto estimado en R$ 3,5 mil millones.

En la práctica, los R$ 2,4 mil millones se liberarán poco a poco para modernizar Angra 1 y evitar que la estatal desvíe recursos escasos de caja para este gasto.

El dinero impide que Angra 1 se detenga por falta de obras, pero no cierra el agujero de las demás cuentas, ni resuelve Angra 3 o el desequilibrio tarifario.

Angra 3 parada hace 40 años continúa como gran foco de presión

El primer gran problema señalado por la dirección es Angra 3, obra iniciada a mediados de la década de 1980 y marcada por atrasos sucesivos, crisis económicas y escándalos de corrupción, incluidos casos revelados por la Operación Lava-Jato.

Una actualización del estudio económico-financiero conducido por el BNDES estima en R$ 24 mil millones el monto necesario solo para concluir la usina.

Sumando este valor al equacionamiento de deudas con el propio BNDES y con la Caixa Econômica Federal, el total podría superar R$ 30 mil millones.

Abandonar el proyecto tampoco es barato. Estudios indican que desistir de Angra 3 podría costar entre R$ 22 mil millones y R$ 26 mil millones en multas, liquidación de deudas y otras obligaciones. Es decir, la eletronuclear está atrapada en una usina que no genera energía, pero consume miles de millones, cualquiera que sea la decisión.

El Consejo Nacional de Política Energética (CNPE), integrado por diversos ministerios, llegó a discutir la reactivación de Angra 3 en reuniones a principios de este año, pero decidió posponer cualquier definición sobre el futuro del proyecto.

Mientras tanto, la obra permanece en un limbo caro y sin horizonte claro de solución.

Costos por encima de la tarifa y necesidad de reestructuración operacional

El segundo problema central es operacional. Caporal afirma que, incluso tras un plan de despido voluntario, recortes de gastos y ganancias de eficiencia, los costos de la eletronuclear aún quedaron alrededor de 25% por encima del punto de equilibrio financiero este año.

Para 2026, la proyección interna es que los costos bajen, pero aún queden alrededor de 10% por encima del nivel considerado sostenible frente a la tarifa actual de Angra 1 y Angra 2.

En otras palabras, la empresa sigue gastando más de lo que los ingresos reconocidos por la tarifa, lo que presiona la caja y hace inevitable discutir reajustes y una nueva reestructuración.

La eletronuclear espera para 2026 una respuesta de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) sobre un pedido de reajuste de las tarifas de las usinas.

La aprobación de este aumento es vista como pieza clave para reducir el déficit operacional. Sin este realineamiento, la estatal seguirá quemando caja incluso con el financiamiento de R$ 2,4 mil millones y con eventuales retiros del fondo nuclear.

Fondo nuclear de R$ 3 mil millones se convierte en pieza central de la estrategia

Para enfrentar simultáneamente el estancamiento de Angra 3 y el desequilibrio de costos, la eletronuclear apunta a un objetivo sensible: el fondo nuclear mantenido para costear el desmantelamiento futuro de las usinas atómicas. Este fondo, previsto en regulación específica, tiene hoy alrededor de R$ 3 mil millones aplicados en el mercado financiero.

Según Caporal, los cálculos técnicos muestran que sería posible retirar alrededor de R$ 2 mil millones de ese fondo sin comprometer la seguridad de las operaciones de desmantelamiento en el futuro. El año pasado, la estatal ya había retirado R$ 374 millones, operación inicialmente cuestionada por el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), pero posteriormente aprobada.

Con esta autorización, la eletronuclear retiró aproximadamente R$ 800 millones del fondo entre 2024 y 2025. Ahora, la dirección pide más R$ 1 mil millones, elevando el total de retiros planeados a R$ 2 mil millones.

Para Caporal, no tiene sentido mantener recursos parados mientras la empresa corre el riesgo de colapso financiero, siempre que haya un plan de recomposición gradual a lo largo de los años.

Disputa con el regulador nuclear y estancamiento sobre la seguridad futura

El uso del fondo, sin embargo, es altamente polémico. El dinero fue creado para garantizar, dentro de décadas, la seguridad y la descontaminación de las áreas de las usinas tras el final de la operación, y cualquier retiro anticipado plantea dudas sobre la capacidad de cumplir estas obligaciones en el futuro.

Caporal sostiene que la aprobación del TCU ya permitiría los retiros pretendidos, pero la palabra final recae en la Autoridad Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN), órgano recién creado para regular la actividad nuclear.

La ANSN, sin embargo, se opone a la liberación amplia de los recursos, entendiendo que esto podría debilitar la protección radiológica a largo plazo.

Otro punto de conflicto es fiscal. La eletronuclear cuestiona el hecho de la Receita Federal cobrar tributos sobre los ingresos financieros de las aplicaciones del fondo, mientras que la regulación no permite usar el propio fondo para pagar estos impuestos.

En la práctica, la estatal necesita usar su propia caja, ya ajustada, para pagar impuestos sobre un dinero que ni siquiera puede mover libremente.

Desde la perspectiva del presidente interino, las reglas brasileñas para este tipo de fondo son más estrictas que las de otros países, como Estados Unidos.

Caporal argumenta que, con ajustes en la regulación, sería posible programar retiros en volumen suficiente para evitar nuevos aportes del Tesoro, sin comprometer las futuras etapas de desmantelamiento de las usinas.

Haddad coloca eletronuclear entre las estatales que más preocupan

La situación de la eletronuclear ya ha llegado al radar directo del equipo económico. En una entrevista, el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, afirmó que Correos y eletronuclear son las dos estatales que inspiran más cuidado, señalando el grado de preocupación con el cuadro financiero de la operadora de las usinas nucleares.

A pesar de eso, Haddad evitó hablar de nuevos aportes directos del Tesoro a la empresa. La evaluación predominante es que la eletronuclear necesita profundizar la reducción de costos, aumentar la eficiencia y definir el futuro de Angra 3 antes de pedir más dinero público.

En este contexto, la presión por liberar retiradas multimillonarias del fondo nuclear es vista, por algunos interlocutores del gobierno, como un intento de ganar tiempo mientras las decisiones estructurales continúan pospuestas.

Caporal, por otro lado, ha usado un discurso contundente para intentar sensibilizar a las autoridades y reguladores.

Él cuestiona si tiene sentido dejar R$ 3 mil millones parados en un fondo intocable mientras la empresa corre el riesgo de quebrar, y defiende que la autorización para retirar parte de ese monto sería una salida casi obvia para evitar un colapso inminente.

Eletronuclear entre el riesgo de colapso inmediato y la cuenta futura del desmantelamiento

En el centro de toda esta disputa hay un dilema de difícil solución. Por un lado, la urgencia de impedir que la eletronuclear entre en colapso financiero en los próximos años, lo que podría afectar la operación de Angra 1 y Angra 2 y comprometer la seguridad energética del país.

Por otro lado, la necesidad de garantizar recursos suficientes para el desmantelamiento y la descontaminación de las usinas a largo plazo, un compromiso que involucra el medio ambiente, la salud pública y la credibilidad regulatoria.

Mientras el financiamiento de R$ 2,4 mil millones todavía está en proceso de estructuración, la solicitud de reajuste tarifario aguarda decisión de la Aneel y la solicitud para nuevos retiros del fondo nuclear sigue bajo análisis del TCU y la ANSN.

En este escenario, la eletronuclear vive bajo monitoreo constante del flujo de caja, con reuniones semanales para administrar pagos y priorizar gastos esenciales, mientras espera movimientos de Brasilia y de los organismos reguladores que pueden determinar su futuro.

En su opinión, ¿el gobierno debe autorizar el retiro multimillonario del fondo nuclear para salvar a la eletronuclear ahora, incluso corriendo el riesgo de que falte dinero para desmantelar las usinas en el futuro?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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