La Energía Eólica Offshore Gana Fuerza en Brasil, Con Énfasis en Proyectos en Rio Grande do Sul, Mientras Investigadores Analizan Impactos Ambientales sobre Aves y Ecosistemas Marinos.
La energía eólica alcanzó un nuevo nivel en Brasil en 2024. De acuerdo con el boletín anual de la Asociación Brasileña de Energía Eólica y Nuevas Tecnologías (ABEEólica), el país generó 107,58 teravatios-hora (TWh) a partir de esta fuente a lo largo del año.
Este volumen sería suficiente para abastecer aproximadamente 47 millones de hogares durante un año entero, considerando el consumo promedio mensual de 191 kWh por hogar.
El avance contrasta con el escenario de principios de los años 2000, cuando la participación de la energía eólica era prácticamente inexistente. El cambio ganó tracción a partir de la Ley nº 10.438, de 2002, que instituyó el Programa de Incentivo a las Fuentes Alternativas de Energía Eléctrica (Proinfa).
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La iniciativa abrió espacio para inversiones, aseguró contratos a largo plazo y consolidó la fuente como uno de los pilares de la transición energética brasileña.
Rio Grande do Sul Se Destaca en la Producción y Proyecta Un Nuevo Ciclo
Según la ABEEólica, Rio Grande do Sul ocupó la quinta posición entre los estados que más produjeron electricidad a partir del viento. El liderazgo nacional sigue concentrado en el Nordeste, donde factores climáticos y geográficos favorecen la generación en tierra firme. Aun así, el estado gaúcho se destaca como protagonista en la próxima etapa del sector.
Esto ocurre porque Rio Grande do Sul reúne el mayor número de proyectos de energía eólica offshore en análisis en el país. Actualmente, son 30 propuestas en proceso de licencia ambiental. El movimiento refleja un cambio de enfoque: del continente al mar.
Hasta ahora, todos los parques eólicos brasileños están instalados en tierra. Se concentran principalmente en la costa noreste y en el extremo sur del país. Sin embargo, la búsqueda de nuevas áreas comienza a encontrar límites físicos.
Limitaciones de Espacio Impulsan Parques en el Ambiente Marino
Para Saulo Barbosa, ingeniero forestal con 24 años de experiencia en licencias ambientales de parques eólicos, la migración al mar es un resultado directo de la escasez de grandes extensiones terrestres disponibles.
El especialista participó en proyectos pioneros en Rio Grande do Sul, como los parques de Osório y Santa Vitória do Palmar. Según él, el interés del sector privado ha sido determinante para el avance de los Complejos Eólicos Offshore (CEO). “En el sur, en Santa Vitória [do Palmar], creo que aún hay algunas áreas [para nuevos parques eólicos], pero en otros lugares no”, explica.
Así, las áreas acuáticas comienzan a ser vistas como una alternativa viable para sostener el crecimiento de la energía eólica a largo plazo.
Proyecto en el Puerto de Rio Grande Mira Primera Plataforma Offshore del País
Entre las iniciativas destacadas está el proyecto Aura Sul Wind. La propuesta prevé la instalación de la primera plataforma flotante de energía eólica offshore de Brasil, en el Puerto de Rio Grande, en la costa gaúcha.
El emprendimiento reúne diferentes instituciones públicas, privadas y académicas. Participan del proyecto la Superintendencia de Puertos de Rio Grande do Sul, el Sindicato de la Industria de Energías Renovables de RS (Sindienergia-RS), la empresa japonesa JB Energy y Technomar Engenharia, responsable del monitoreo ambiental y operacional en tiempo real.
También forma parte del consorcio Blue Aspirations Brazil, empresa china especializada en sensorización ambiental, con experiencia en proyectos a gran escala en el extranjero.
Licencia Ambiental Gana Centralidad en el Debate
Con la perspectiva de expansión de los parques en el mar, también crece la atención a los impactos ambientales. Órganos de licencia e investigadores buscan establecer directrices claras para la evaluación de riesgos asociados a la energía eólica offshore.
En 2022, el Centro Nacional de Investigación y Conservación de Aves Silvestres (Cemave), vinculado al ICMBio, publicó la 4ª edición del Informe de Áreas de Concentración de Aves Migratorias en Brasil. El documento orienta a las autoridades ambientales sobre puntos críticos que deben ser considerados en la licencia de emprendimientos eólicos.
El informe dedica un capítulo específico a las eólicas offshore, elaborado por seis investigadores. Entre ellos se encuentran Guilherme Nunes, profesor del Campus Litoral Norte de UFRGS, y Leandro Bugoni, profesor de la Universidad Federal de Rio Grande (FURG).
Impactos Directos e Indirectos sobre Aves Marinas
Para Leandro Bugoni, los efectos de la energía eólica offshore sobre la fauna marina pueden ocurrir de dos formas. La primera es directa, a través de colisiones de las aves con las hélices de las turbinas.
“Los impactos directos son comparables a accidentes de autos: las aves colisionan con las hélices de las turbinas. En el mar, cuando caen al agua, rara vez aparecerán en una playa, y si aparecen, pueden ser confundidas con un animal varado, es decir, no estarán asociadas a esta causa de muerte”.
Este factor, según el investigador, dificulta la medición de los daños reales. Ya los impactos indirectos están ligados a la ocupación del espacio marino.
“Cuando se instala una estructura en el mar, se está quitando el espacio que las aves usan para alimentarse o los corredores que utilizan para desplazarse durante la migración. Esto incluye también especies que diariamente se trasladan de las playas al mar en busca de alimento y luego regresan. Tendrán barreras. Habrán lugares que no podrán utilizar a causa de esto. Estas áreas, para ellas, se reducen. Tendrán que buscar otro lugar para encontrar su alimento”.
Altura de las Turbinas Amplía Zona de Riesgo
Guilherme Nunes destaca que las dimensiones de las estructuras offshore amplían el desafío ambiental. Las torres actuales poseen cerca de 150 metros de altura, mientras que las aspas alcanzan aproximadamente 120 metros.
“Considerando la torre con la aspa erguida, hablamos de 270 metros de altura, abarcando una franja vertical de 30 a 270 metros, que es exactamente el área donde muchas aves sobrevuelan”.
El riesgo de colisión, sin embargo, no es homogéneo. Varía conforme a la altura del vuelo, la latitud, el comportamiento nocturno y el tipo de desplazamiento de las aves. Especies que planean o realizan vuelos más lentos, con cambios frecuentes de dirección, como fragatas y gaviotas, presentan mayor vulnerabilidad.
Estudios Señalan Mayor Sensibilidad Ambiental en el Sur
Un estudio conducido por Guilherme Nunes en colaboración con la doctoranda Natascha Horn, de UFRGS, evaluó los impactos potenciales de los Complejos Eólicos Offshore proyectados para toda la costa brasileña.
La investigación relacionó la ocurrencia de aves marinas y costeras a la altura de las turbinas y a las características de vuelo de las especies. Los resultados indicaron que Rio Grande do Sul presenta la mayor susceptibilidad a los impactos de la energía eólica offshore.
Según el investigador, este escenario está asociado a la elevada riqueza de especies y a la gran oferta de alimento en la región. “En el Sur, recibimos especies tanto del trópico como de las regiones templadas. Durante el verano llegan aves típicas de regiones tropicales, y en invierno aves de regiones templadas, creando un escenario de gran riqueza biológica”, explica.
El diagnóstico refuerza la importancia de estudios ambientales detallados a medida que la energía eólica avanza del continente al mar en Brasil.

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