Petróglifos de más de 1.000 años volvieron a aparecer en la Bahía de Pōkaʻī, en Waianae, tras la remoción natural de arena y sedimentos por las olas, reavivando el interés de residentes y especialistas sobre el valor histórico, cultural y ancestral de las grabados preservados en la costa hawaiana
La reexposición de petróglifos en la Bahía de Pōkaʻī, en Waianae, volvió a llamar la atención sobre grabados que pueden tener más de 1.000 años, tras cambios naturales en la línea costera que retiraron arena y sedimentos del lugar hoy.
Grabados vuelven a aparecer en la bahía
Un gran conjunto de petróglifos, antes cubierto por las arenas movedizas de la Bahía de Pōkaʻī, fue revelado nuevamente en la costa de Waianae.
Los grabados habían sido vistos por primera vez en 2016, pero permanecieron cubiertos durante años.
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La nueva exposición ocurrió tras alteraciones naturales en la franja costera.
La acción de las olas removió arena y sedimentos de las rocas de la playa, haciendo visible la colección de imágenes esculpidas, que volvió a despertar atención entre residentes y especialistas.
Lo que los petróglifos pueden representar
Los petróglifos, también llamados kiʻi pōhaku, son grabados rupestres producidos por técnicas como el tallado o la abrasión.
En la Bahía de Pōkaʻī, se cree que fueron hechos por los primeros habitantes hawaianos, posiblemente hace más de 1.000 años.
Los significados exactos de estos grabados no son conocidos. Aun así, hay una evaluación de que pueden registrar nacimientos y otros acontecimientos importantes de la vida de las personas que vivieron allí hace mucho tiempo.
Reportajes indican que los petróglifos probablemente muestran escenas relacionadas con la agricultura, parte importante de la vida hawaiana.
Una de las imágenes más impactantes presenta una figura más grande con otra más pequeña arriba, interpretada como la representación de un padre y un hijo.
Cantidad aún no es totalmente conocida
Nathan Wilkes, de la Guarnición del Ejército de EE. UU. en Hawái, afirmó que el movimiento del mar fue el responsable de retirar la capa que cubría los grabados.
A pesar de la revelación, el total de petróglifos aún no está definido.
Especialistas evalúan que otros grabados pueden seguir escondidos bajo la arena y las algas.
Un informe del Ejército registró 26 petróglifos en un área de aproximadamente 40 metros de playa, aunque la dimensión total del conjunto aún puede ser mayor.
Preservación y valor para la comunidad
El Ejército de EE. UU., responsable del Centro de Recreación del Ejército de Pililaʻau, mantiene un equipo de recursos culturales encargado de catalogar y monitorear los petróglifos.
El objetivo es mantener estas marcas antiguas preservadas frente a daños ambientales e interferencia humana.
Para los residentes de la Costa de Waianae, los petróglifos representan una conexión directa con los ancestros de la isla.
Nani Peterson afirmó que estas imágenes son más que figuras sobre piedras, mientras que Nohea Stevens dijo que probablemente cuentan el moʻolelo del lugar.
Él afirmó que nunca esperaba un descubrimiento así en su costa y que ni siquiera sabía que eso era posible.
Los visitantes pueden ver los grabados revelados, pero el estacionamiento en el centro de recreación requiere documento de identidad militar, por estar en terreno militar.
Con información de Daily Galaxy.

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