Megaproyecto urbano lanzado en 2017 moviliza más de US$ 115 mil millones en la provincia de Hebei y busca rediseñar funciones de Pekín con promesa de planificación a largo plazo e integración regional estratégica en el norte de China.
China concentra recursos y planificación en Xiong’an, un nueva área urbana creada en abril de 2017 en la provincia de Hebei, a unos 100 kilómetros al sur de Pekín, con la misión declarada de absorber funciones consideradas “no esenciales” de la capital.
Presentada por autoridades y medios estatales como un proyecto de “significado milenario”, Xiong’an reúne obras de transporte, vivienda, edificios públicos e infraestructura subterránea, en una iniciativa que el gobierno asocia a la reorganización del eje Pekín–Tianjin–Hebei.
Nueva Área de Xiong’an: ubicación estratégica y planificación urbana
La Nueva Área de Xiong’an abarca, en el diseño original, los condados de Xiongxian, Rongcheng y Anxin, además de áreas adyacentes, en una región que históricamente combinaba ciudades más pequeñas, aldeas y zonas húmedas.
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En el centro del mapa ambiental de la región está el sistema de áreas inundadas ligado al lago Baiyangdian, frecuentemente citado en estudios como una de las principales zonas húmedas del norte de China y elemento sensible para cualquier urbanización acelerada.
Al elegir este territorio, la planificación china buscó articular una ciudad “desde cero” con enfoque en conectividad y servicios, al mismo tiempo que fijó metas de protección ecológica para el entorno acuático y sus corredores de ríos.
Inversión milmillonaria y metas a largo plazo
El volumen de recursos asociado a Xiong’an aparece de maneras distintas en informes y balances, pero datos divulgados por la prensa china apuntaban, en febrero de 2025, inversiones totales de 835,4 mil millones de yuanes (US$ 115,45 mil millones).
Este monto se presenta como parte de una estrategia a largo plazo e incluye, según la misma referencia, la urbanización de cientos de kilómetros cuadrados y la ampliación de áreas construidas, con foco en sedes administrativas y servicios públicos.

La propuesta de transferir actividades de Pekín a la nueva área aparece de forma recurrente en documentos y comunicados oficiales, que mencionan universidades, hospitales, instituciones financieras y sedes corporativas como objetivos potenciales de reubicación.
Transferencia de funciones de Pekín e integración regional
Desde el anuncio, el gobierno chino ha repetido que Xiong’an debe ayudar a “aliviar” Pekín, reduciendo presiones ligadas a la concentración de servicios y estructuras administrativas, en lugar de competir con la capital en el mismo espacio urbano.
La idea ganó estatus político alto al ser asociada al paquete de coordinación regional Pekín–Tianjin–Hebei, con promesas de integración logística y de un nuevo diseño de funciones urbanas en la región norte del país.
Dentro de esta lógica, Xiong’an también ha sido descrita por autoridades como vitrina de “ciudad verde, inteligente e innovadora”, conectando metas de desarrollo urbano con compromisos ambientales, aunque la concretización de estas metas depende de la ocupación y la atracción de actividades.
Desafíos de ocupación y ritmo de crecimiento

La construcción avanzó con participación de empresas estatales y financiamiento público, y el gobierno chino afirma haber hecho progresos significativos en infraestructura y edificaciones, reforzando la narrativa de que el plan salió del papel.
Aún así, análisis de medios internacionales describen una implementación con desafíos a corto plazo, citando dudas sobre ritmo, atracción de residentes y capacidad de crear dinamismo económico proporcional a la inversión ya aplicada.
En evaluaciones anteriores, el tema ya aparecía como punto sensible, ya que el proyecto era tratado como “milenial” por la comunicación oficial, pero dependía de transferencias graduales y resultados consistentes.
El debate también se conecta al ambiente económico más amplio, dado que China enfrenta ajustes en el sector inmobiliario y en el crecimiento, factores que influyen en la velocidad con la que empresas y familias deciden desplazarse a nuevos polos urbanos.
Proyecto estratégico e impacto político

Con Xiong’an, el gobierno central intenta establecer un modelo de urbanización guiado por planificación estatal, combinando obras pesadas, metas ambientales e integración regional, en un experimento que busca reordenar funciones hoy concentradas en Pekín.
El resultado sigue en construcción también en el sentido institucional, ya que parte de lo que está previsto depende de decisiones de reubicación, creación de empleos cualificados y formación de servicios que hagan la vida cotidiana funcionar más allá de edificios y avenidas.
Hasta aquí, los datos públicos confirman la creación formal en 2017, la delimitación territorial en Hebei y la escala de la inversión divulgada por fuentes chinas, mientras que la discusión sobre ocupación y retorno económico permanece ligada a lecturas externas y al tiempo.

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