Infraestructura global, tecnología avanzada y observación inédita marcan nueva fase del mayor radiotelescopio del mundo, ampliando la capacidad de detectar señales cósmicas extremadamente débiles e investigar desde agujeros negros hasta las primeras galaxias formadas en el Universo.
El SKA, siglas de Square Kilometre Array Observatory, comenzó a salir de la condición de megaproyecto científico para asumir el papel de instrumento en operación.
El observatorio, distribuido entre Australia y Sudáfrica, ya ha alcanzado hitos técnicos que muestran la transición de la fase de construcción a la fase de observación.
Entre esos avances están la liberación de la primera imagen del brazo australiano y el registro de las llamadas first fringes en el conjunto sudafricano.
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Este momento ocurre cuando dos o más antenas comienzan a trabajar de forma combinada como un único sistema de observación.
Estructura del SKA: dos continentes y miles de antenas
Según el propio SKA Observatory, la estructura está formada por dos telescopios complementarios.
El SKA-Low se está instalando en un área remota de Australia Occidental, en territorio tradicional del pueblo Wajarri Yamaji.
El sistema tendrá 131.072 antenas metálicas de alrededor de 2 metros de altura. Por otro lado, el SKA-Mid está en construcción en la región de Karoo, en Sudáfrica.
Reunirá 197 antenas parabólicas direccionables, incluyendo el radiotelescopio MeerKAT. Estas estructuras estarán distribuidas por una distancia máxima de 150 kilómetros.
Cómo funciona la interferometría en el SKA
La lógica del proyecto escapa de la imagen clásica de un telescopio concentrado en una única pieza gigantesca. En cambio, el SKA utiliza el principio de la interferometría.
En este modelo, señales captadas por antenas esparcidas por grandes distancias son combinadas por redes de fibra óptica y sistemas de procesamiento de alto rendimiento.
De acuerdo con el observatorio, este arreglo permite que los conjuntos funcionen como si fueran un único instrumento.
En la práctica, la dimensión equivalente corresponde a la separación entre sus elementos más distantes.
Además, las regiones elegidas ofrecen silencio de radio en el hemisferio sur, factor esencial para observaciones sensibles.
Primera imagen del SKA-Low revela potencial del sistema
En el lado australiano, el avance más visible ocurrió cuando el SKA-Low produjo su primera imagen a partir de una versión inicial del sistema.
El resultado fue obtenido con 1.024 antenas distribuidas en cuatro estaciones, lo que representa menos del 1% de la configuración planeada.
Aún así, ya presentó un rendimiento superior al proyectado para esta etapa inicial.
Según el observatorio, la misma área del cielo podrá revelar más de 600 mil galaxias cuando el instrumento esté completo.
Este dato refuerza que la escala del proyecto no sirve solo para impresionar.
Amplía sensibilidad, resolución y volumen de datos en niveles que telescopios convencionales no alcanzan.
Tecnología y computación impulsan nueva generación de telescopios
También pesa el hecho de que el proyecto combina infraestructura en suelo, producción industrial internacional y computación de punta.
El SKAO describe sus telescopios como instrumentos de nueva generación. Utilizarán algunas de las tecnologías de procesamiento más rápidas del mundo.
El objetivo es estudiar galaxias, física fundamental y fenómenos extremos del cosmos. En el caso del SKA-Mid, las 197 antenas podrán operar juntas o en subarreglos.
Por otro lado, el SKA-Low podrá crecer de forma modular, con expansión por estaciones.
Esta combinación entre gigantismo, modularidad y ganancia progresiva de capacidad sostiene el interés global por el proyecto. La imagen más curiosa de este observatorio quizás sea precisamente la menos intuitiva.
En lugar de un único “ojo” apuntando al cielo, el SKA se presenta como una red esparcida por paisajes remotos.
Las antenas en forma de árbol metálico en Australia y los platos parabólicos en el sur de África trabajan de forma integrada. El objetivo es captar señales que viajaron por miles de millones de años.
Cuando esté más avanzado, el observatorio promete observar con más profundidad desde las galaxias más distantes hasta procesos relacionados con agujeros negros, ondas gravitacionales y la formación de las primeras estructuras del Universo.

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