Para André Lion y Jerson Zanlorenzi, alterar la meta de inflación ahora es como “cambiar la nota para aprobar el examen” y puede socavar la credibilidad económica.
Según André Lion, socio y CIO de acciones de Ibiuna Investimentos, discutir un cambio en la meta de inflación en un momento de presiones económicas es una estrategia peligrosa. Para él, la regla debe cumplirse incluso en escenarios adversos, ya que flexibilizar el objetivo en medio de la incertidumbre equivale a cambiar la nota para aprobar el examen.
Jerson Zanlorenzi, creador del Morning Call y jefe de la mesa de acciones y derivados, está de acuerdo.
En su evaluación, alterar la meta de inflación debilita la confianza de los agentes del mercado y genera un efecto contrario: inestabilidad cambiaria, fuga de credibilidad y más presión sobre los precios.
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Por qué la meta de inflación es central
La meta de inflación es el parámetro que orienta la política monetaria del Banco Central. Define el nivel deseado para los precios y guía decisiones sobre la tasa Selic.
Cuando los intereses están altos por largos períodos, la intención es desacelerar la economía y, en consecuencia, reducir la inflación.
Para los especialistas, abrir la discusión sobre la meta en un momento de incertidumbre fiscal y monetaria transmite al mercado una señal negativa.
En lugar de reforzar la disciplina, sugiere que el gobierno elige atajos para escapar de la responsabilidad.
Los riesgos de cambiar la regla a mitad del juego
En la visión de Lion, alterar la meta cuando no se está cumpliendo abre espacio para nuevas revisiones.
El resultado sería una escalada de expectativas, que, en poco tiempo, llevaría a índices de inflación muy por encima de lo aceptable.
“Si cambia de 3% a 4%, pronto estarán mirando hacia el 5% y, después, el 8%”, alerta.
Zanlorenzi refuerza que la confianza es tan importante como la ejecución de la política económica.
Cambiar la meta en un escenario de incertidumbre genera un efecto dominó: pérdida de credibilidad, aumento del dólar y presión inflacionaria aún mayor.
Cuándo el cambio sería aceptable
Los especialistas reconocen que discutir la meta de inflación tiene sentido en ambientes de estabilidad. La analogía es clara: el techo se cambia en días soleados, no en medio de una tormenta.
Así, el debate puede llevarse a cabo en un contexto de inflación controlada, cuando hay espacio para evaluar costos y beneficios de una revisión.
No obstante, insisten en que hoy Brasil necesita priorizar la disciplina fiscal y la efectividad de los gastos públicos, en lugar de abrir un frente de inestabilidad al cuestionar el régimen de metas.
La importancia de la comunicación del Banco Central
Otro punto resaltado por Zanlorenzi es que la comunicación del Banco Central es tan importante como la decisión en sí.
Expresiones en las actas y discursos orientan las expectativas del mercado y pueden abrir espacio para flexibilizaciones futuras, pero de manera transparente y predecible.
Por eso, él defiende que los cambios de lenguaje sean cautelosos y calibrados, sin transmitir al mercado señales de improvisación.
La advertencia de André Lion y Jerson Zanlorenzi muestra que alterar la meta de inflación en un escenario turbulento puede costar caro.
Para ellos, la credibilidad del sistema es un patrimonio que se pierde rápido y tarda en reconstruirse.
Y tú, ¿crees que cambiar la meta de inflación sería un paso necesario para estimular la economía o una trampa que traería más incertidumbre?
Deja tu opinión en los comentarios y participa en el debate.


Mudar a meta da inflação as vésperas das eleições é uma atitude eleitoreira