En Angra dos Reis (RJ), el Astillero Brasfels vive un nuevo auge impulsado por contratos que superan US$ 11 mil millones para construir los módulos de los nuevos FPSOs de Petrobras, generando miles de empleos en la región.
En la costa sur de Río de Janeiro, en Angra dos Reis, un gigante de la industria naval brasileña ha renacido. El Astillero Brasfels, que ya enfrentó crisis y estuvo cerca de cerrar sus puertas, hoy vive un momento de prosperidad y se ha convertido en la «fábrica de miles de millones». El motivo es su función estratégica como el corazón de la construcción de los nuevos FPSOs de Petrobras, las gigantescas plataformas flotantes que operarán en el pré-sal.
Impulsado por las inversiones de Petrobras en el Campo de Búzios, el astillero se ha convertido en un pilar para la economía local, generando miles de empleos. La historia de Brasfels es un retrato de la resiliencia de la industria naval brasileña y de su importancia para el futuro energético del país.
Del cierre en los años 90 al renacimiento: La historia del Astillero en Angra dos Reis
La trayectoria del astillero está marcada por altibajos. Fundado en 1959 como Astillero Verolme, llegó a ser el más grande de Brasil, empleando a 12,000 personas. Sin embargo, con la crisis del sector naval, la empresa cerró en 1995, causando un trauma en la economía de Angra dos Reis.
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El astillero reabrió a principios de los años 2000, ya como Brasfels, para atender a la demanda de Petrobras. Pero la volatilidad continuó. Entre 2015 y 2017, con la crisis de la Operación Lava Jato y el colapso de Sete Brasil, el astillero enfrentó despidos masivos. Esta historia de «boom y busto» marca la memoria de la comunidad local.
El motor del pré-sal: El Campo de Búzios y la demanda por los nuevos FPSOs de Petrobras

La fuerza detrás del actual momento de Brasfels proviene del mar. El Campo de Búzios, en la Cuenca de Santos, es el mayor campo de petróleo de Brasil y uno de los más grandes del mundo. Para explorar esta riqueza, Petrobras está ejecutando un plan de inversiones monumental.
Dentro de su Plan Estratégico, la estatal invertirá US$ 73 mil millones en Exploración y Producción hasta 2028. El pilar de este plan es la entrada en operación de 14 nuevos FPSOs, la mayoría destinados a Búzios. Es esta demanda sin precedentes la que está manteniendo la línea de producción de Brasfels a todo vapor.
Cómo Brasfels fabrica los módulos de las nuevas plataformas
Es importante entender el papel exacto de Brasfels en la construcción de los nuevos FPSOs de Petrobras. La empresa que opera el astillero, Seatrium, adopta un modelo de entrega global. Los cascos de las plataformas generalmente se construyen en astilleros en China.
Brasfels, por su parte, se especializa en una de las partes de mayor valor agregado y complejidad: la fabricación de los módulos de topside. Son en estos módulos donde se encuentran los sistemas de procesamiento, generación de energía y compresión de gas, el verdadero «cerebro» de la plataforma. Actualmente, el astillero tiene contratos para los módulos de los FPSOs de la serie «P», como la P-78, P-80, P-82 y P-83, en negocios que suman más de US$ 11 mil millones.
La economía de Angra dos Reis: Miles de empleos y el desafío de la inestabilidad

La reactivación del astillero tiene un impacto directo en la vida de Angra dos Reis. En mayo de 2025, Brasfels ya empleaba 8,200 personas, con planes de contratar a 1,800 más a lo largo del año. La empresa, en colaboración con el SENAI, ha estado invirtiendo en la capacitación de la mano de obra local para ocupar estos puestos.
Sin embargo, la historia de inestabilidad genera tensiones. En 2024, los trabajadores entraron en huelga por aumentos salariales después de ocho años de salarios congelados, un reflejo del período de baja actividad. La relación entre la ciudad y su mayor empleador industrial es, por lo tanto, de una dependencia que oscila entre la prosperidad y la incertidumbre.
El futuro más allá del petróleo: Los nuevos horizontes para el astillero
Con una cartera de pedidos robusta para los nuevos FPSOs de Petrobras, el futuro inmediato de Brasfels parece seguro. Pero la empresa ya mira más allá del petróleo. Dos grandes oportunidades de diversificación están en el horizonte.
La primera es el desmantelamiento de plataformas antiguas de Petrobras, un mercado estimado en casi US$ 10 mil millones que requerirá la estructura de grandes astilleros. La segunda es la energía eólica marina. Brasil tiene un potencial inmenso para generar energía con vientos en el mar, y Brasfels puede utilizar su experiencia para construir las estructuras necesarias para estos proyectos, garantizando su relevancia en la nueva era de la energía.

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