Estudio de Bain & Company y Amcham Brasil muestra cómo los biocombustibles deben acelerar inversiones, impulsar el crecimiento sostenible y ampliar el papel de Brasil con biodiésel, etanol y SAF hasta 2050
Un estudio conjunto de Bain & Company y de Amcham Brasil, divulgado este mes, apunta que la demanda global por biocombustibles puede crecer entre 2,5 y 4 veces hasta 2050, dependiendo de las políticas públicas adoptadas y de la capacidad de los países para estructurar cadenas productivas eficientes. En este artículo, explicaremos cómo Brasil puede avanzar para aprovechar de forma significativa este crecimiento.
Los biocombustibles ganan protagonismo en el transporte global
Desde el principio, el estudio destaca un dato central para el sector energético global: incluso con el avance de la electrificación, cerca del 44% de las emisiones del sector de transportes permanecen concentradas en segmentos donde las soluciones eléctricas no son técnicamente o económicamente viables.
Según un artículo publicado por el sitio Jornal Cana este lunes (15), este escenario abre espacio para combustibles renovables como biodiésel, etanol y SAF, que emergen como alternativas estratégicas para reducir emisiones, ampliar la seguridad energética y cumplir con las metas climáticas.
-
The Economist afirma que Brasil tiene una “arma secreta” contra el petróleo caro y destaca cómo el país puede reducir los impactos económicos incluso en escenarios internacionales de alta volatilidad.
-
Brasil acelera la descarbonización en el Sur: Foro internacional en Foz do Iguaçu reúne líderes para discutir el avance del biometano en la matriz energética y el potencial del “pré-sal caipira”
-
Mientras el diésel se dispara debido a los conflictos en Oriente Medio, una ciudad brasileña decide probar un biocombustible poco conocido que promete sustituir totalmente el combustible fósil sin adaptación y puede cambiar el futuro de la energía en el país.
-
El aceite de fritura desechado se convierte en queroseno: cómo 1 millón de toneladas de grasa usada están en el centro de un mercado de combustibles de aviación que podría atraer más de 1 billón de dólares en inversiones, ya abastecen aviones con hasta un 80% menos de emisiones y desataron una disputa global por este residuo
El estudio señala que los biocombustibles dejan de ser una solución complementaria y pasan a ocupar un papel fundamental en la matriz energética mundial, impulsando inversiones y creando oportunidades económicas a largo plazo. En este contexto, Brasil se posiciona como uno de los países más capacitados para liderar este movimiento.
Según Bain y Amcham Brasil, sectores como aviación, transporte marítimo, transporte pesado y parte de la logística rodoviaria seguirán enfrentando limitaciones para una electrificación completa en las próximas décadas. Por este motivo, los biocombustibles asumen una relevancia creciente como solución a corto y medio plazo.
Estos combustibles presentan una ventaja competitiva importante: pueden ser utilizados en la infraestructura existente, reduciendo costos de adaptación y acelerando la adopción a gran escala. Esta característica permite un impacto ambiental más rápido, especialmente en sectores intensivos en emisiones.
El estudio destaca que, ante este escenario, los países que consigan estructurar cadenas productivas eficientes y sostenibles tendrán una ventaja estratégica en el mercado internacional de energía.
Biodiésel, etanol y SAF impulsan inversiones globales
El estudio indica que la expectativa de crecimiento de la demanda global deberá estimular inversiones significativas en producción, logística, innovación tecnológica y certificación ambiental. Este movimiento tiende a intensificarse a partir de la próxima década, conforme los gobiernos amplíen metas de reducción de emisiones.
El biodiésel y el etanol siguen siendo pilares en el transporte terrestre, especialmente en economías con una fuerte base agrícola. Ya el SAF se destaca como la principal alternativa para reducir las emisiones de la aviación, sector responsable de una parte creciente de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
A pesar del potencial, el estudio alerta sobre desafíos económicos relevantes. El costo del SAF aún varía entre dos y tres veces el precio del queroseno convencional, lo que exige incentivos, contratos a largo plazo y previsibilidad regulatoria para viabilizar nuevas inversiones.
Cómo Brasil se está consolidando como referencia en biocombustibles
El estudio señala que Brasil reúne condiciones únicas para ampliar su participación en el mercado global de biocombustibles. El país combina abundancia de materias primas, experiencia regulatoria consolidada, capacidad industrial instalada y conocimiento técnico acumulado a lo largo de décadas.
Iniciativas como el RenovaBio, la Ley del Combustible del Futuro y el aumento de las mezclas obligatorias de etanol y biodiésel refuerzan la previsibilidad del sector. Estos instrumentos reducen riesgos, atraen inversiones y fortalecen la confianza del mercado.
Además, Brasil tiene el potencial para atender simultáneamente el mercado interno y la demanda internacional, especialmente de Europa, Estados Unidos y la aviación global, ampliando su protagonismo en el escenario energético mundial.
Crecimiento sostenible exige atención a la oferta de materias primas
A pesar del escenario prometedor, el estudio hace una advertencia importante sobre la sostenibilidad de la expansión. A partir de 2030, puede haber un déficit global de hasta el 20% en la oferta de materias primas para biocombustibles, si no hay inversiones adicionales.
Para garantizar crecimiento sostenible, será necesario ampliar el uso de nuevas culturas energéticas, intensificar el aprovechamiento de residuos agrícolas e industriales y desarrollar rutas tecnológicas alternativas, como biocombustibles avanzados.
Sin avances en este campo, los costos de los biocombustibles pueden permanecer elevados, dificultando la competitividad frente a los combustibles fósiles, especialmente en mercados más sensibles al precio.
Inversiones, regulación y desafíos del SAF
Otro punto central del estudio se refiere a los obstáculos regulatorios. La ausencia de estándares internacionales armonizados para la certificación y cálculo de la huella de carbono, especialmente en el caso del SAF, dificulta el acceso al mercado global.
Esta falta de estandarización genera incertidumbres para productores e inversores, retrasando proyectos y limitando las ganancias de escala. La cooperación internacional se señala como un factor decisivo para reducir costos y ampliar la adopción del combustible sostenible de aviación.
Además, el estudio resalta que la inestabilidad regulatoria o cambios abruptos en las reglas pueden comprometer el flujo de inversiones, incluso en países con alto potencial productivo.
Caminos para transformar potencial en realidad
De acuerdo con Bain & Company y Amcham Brasil, políticas públicas consistentes, estabilidad regulatoria y coordinación internacional serán determinantes para que el sector alcance una escala real en las próximas décadas.
Instrumentos bien estructurados pueden reducir riesgos, atraer inversiones y acelerar el crecimiento sostenible de la industria de biocombustibles. En este contexto, Brasil se destaca por ya contar con mecanismos reconocidos internacionalmente.
La combinación de biodiésel, etanol y SAF fortalece la seguridad energética, genera oportunidades económicas y posiciona al país como proveedor estratégico de energía renovable. El estudio concluye que las decisiones tomadas ahora serán determinantes para definir qué países liderarán este mercado en 2050.

Seja o primeiro a reagir!