Solicitud de Donald Trump para que China cuatruplique la compra de soja de EE. UU. genera reacción en el Planalto y alerta sobre riesgos para el agro brasileño en medio a la prórroga de la tregua arancelaria con Pekín.
El asesor especial de la Presidencia, Celso Amorim, afirmó este lunes (11) que la solicitud del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para que China cuatruplique la compra de soja estadounidense revela “casi un estado de guerra contra Brasil”.
La evaluación se realizó en el programa Roda Viva, de TV Cultura, y ocurre en medio a la extensión por 90 días de la tregua arancelaria entre Washington y Pekín, anunciada al día siguiente.
Mientras tanto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva telefónicamente contactó al líder chino, Xi Jinping, para tratar sobre el escenario comercial y político entre las potencias.
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Declaración de Amorim en Roda Viva
En entrevista en vivo, Amorim declaró no ver motivo para creer que Pekín abandonará la asociación con Brasil. Sin embargo, destacó que el gesto de Trump apunta a presión fuera de la competencia normal por mercados.
“No veo razón para temer que China abandone la alianza estratégica, pero siempre es necesario que haya diálogo y creo que esta información revela casi un estado de guerra contra Brasil. Porque no es algo que se gana en la competencia comercial, es algo que se gana por la fuerza”, afirmó.
El comentario se refirió directamente al llamado público de Trump para que los chinos aumenten en cuatro veces las compras del grano de EE. UU.

Soja en el centro de la disputa
La China es el mayor socio comercial de Brasil, y la soja figura entre los principales ítems de la pauta exportadora brasileña hacia el mercado chino.
En 2024, Pekín importó alrededor de 105 millones de toneladas del grano.
Poco menos de una cuarta parte vino de Estados Unidos, mientras que la mayor parte fue embarcada desde Brasil.
Los especialistas observan que, sin reducción de tarifas, un salto a niveles cuatro veces mayores de compras de soja estadounidense sería improbable a corto plazo.
Tregua arancelaria prorrogada por 90 días
El martes (12), Trump firmó una orden ejecutiva que prorrogó por 90 días la tregua con China.
La medida evitó la reanudación de tarifas elevadas que vencerían a las 0h01 del 12 de agosto (horario de la Costa Este de EE. UU.).
Con la extensión, se mantienen, por ahora, los niveles actuales: tarifa de 30% sobre importaciones chinas en EE. UU. y de 10% sobre exportaciones estadounidenses hacia China.
Los analistas ven espacio para un nuevo encuentro entre los líderes aún este año.
La decisión fue celebrada por los mercados financieros, pero no resuelve de inmediato la incertidumbre sobre los flujos agrícolas.
Contacto entre Lula y Xi Jinping
La noche del lunes (11), Lula llamó a Xi Jinping. Según los relatos oficiales, ambos discutieron BRICS, G20 y oportunidades de negocios, además de cooperación frente al aumento de tarifas.
Xi mostró disposición para trabajar con Brasil y fortalecer la coordinación del llamado Sur Global, además de ampliar frentes económicas bilaterales. El contacto provino del lado brasileño, según la Presidencia.
Solicitud de Trump y reacción del mercado
El llamado para que China cuatruplique los pedidos de soja fue realizado por Trump el domingo (10), en publicación en las redes sociales.
Los analistas de commodities consideraron la meta altamente improbable sin cambios en el régimen arancelario o sin ajustes logísticos significativos.
Aun así, los precios del contrato más negociado de soja en Chicago subieron al día siguiente, reflejando apuestas sobre posibles compras extraordinarias.
Riesgos para Brasil en el comercio con China
Además de la relevancia macroeconómica, hay un componente de calendario. Tradicionalmente, la ventana de exportación de EE. UU. para China va de septiembre a enero, en el intervalo entre las cosechas sudamericanas.
En 2025, sin embargo, las tradings en Asia anticiparon contratos con América del Sur.
Los compradores chinos cerraron cerca de 8 millones de toneladas para septiembre y 4 millones de toneladas para octubre.
Estos volúmenes cubren parte importante de la demanda de esos meses, ocupando espacio que, en otros años, sería llenado por orígenes estadounidenses.
La tendencia refuerza la predominancia brasileña en el suministro al mercado chino, al menos mientras dure la incertidumbre sobre las tarifas.
Disputa por el mercado e impactos en el agro brasileño
Para Brasil, la cuestión no es solo de precio, sino de mantenimiento de market share en un cliente que absorbe grandes volúmenes de soja y derivados.
Si Pekín redirige compras de manera abrupta para cumplir con la meta con Washington, cooperativas, tradings y productores en Brasil podrían enfrentar ajustes logísticos y premios en los puertos.
Esto tendría un impacto en los ingresos de divisas y en la planificación de la próxima cosecha. Hasta el momento, no hay compromiso formal de China de adquirir volúmenes adicionales de los EE. UU.. La prórroga de la tregua indica un escenario aún negociado y en evolución. Próximos pasos en la disputa comercial
Mientras las tarifas se mantienen congeladas hasta el 10 de noviembre, diplomáticos y negociadores siguen de cerca posibles compras chinas adicionales de soja estadounidense.
El Planalto busca blindar los volúmenes brasileños contratados para el último trimestre.
En el sector privado, la atención está en fletes, premios y cambio, factores que pueden reducir o aumentar el impacto de un eventual redireccionamiento de cargas.
En Brasilia, la expectativa es ampliar contactos de alto nivel con países de BRICS y otros socios para diversificar rutas y reducir riesgos.
Frente a este panorama, ¿la presión de EE. UU. sobre China representa un riesgo concreto para el agro brasileño o tiende a diluirse en una negociación prolongada hasta noviembre?

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