El Aumento de las Quiebras en Brasil Expone los Efectos de Tasas de Interés Altas, Inflación Persistente y Crédito Restringido. El Escenario Impacta Empresas de Diferentes Tamaños y Productores Rurales, con Números que Apuntan a Récords en 2025.
Las quiebras declaradas en Brasil avanzaron 25% en tres años, pasando de 622 casos en 2021 a 780 en 2024, de acuerdo con datos de Serasa Experian.
En abril de 2025, el país registró 75 decretos de quiebra en el mes, el doble de lo observado en abril de 2020 (37), señalando una aceleración del contencioso empresarial.
El recorte incluye empresas de diversos tamaños y productores rurales personas físicas, según un estudio divulgado por Poder360.
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Números Más Recientes de la Quiebra en Brasil
El movimiento de 2025 ya nace presionado. Hasta abril, los registros apuntan a 236 solicitudes de quiebra en el acumulado del año, mientras que los decretos sumaron 282 en el mismo período.
La lectura refuerza que la crisis de liquidez y el empeoramiento de la caja siguen produciendo efectos sobre negocios activos en diferentes sectores.
El Poder360 destaca que, si este ritmo se mantiene, el año podría cerrar con un nuevo récord histórico.
Aunque las solicitudes y decisiones avanzan a ritmos distintos, la fotografía anual de 2024 ayuda a dimensionar el cuadro: hubo 949 solicitudes de quiebra y 780 quiebras declaradas.
El desajuste entre requerimientos y decisiones evidencia la distancia entre la solicitud hecha por acreedores o por las propias empresas y la declaración efectiva por parte de la Justicia, etapa que marca el cierre para la liquidación de deudas.
Diferencia entre Solicitudes y Quiebras Declaradas
La solicitud de quiebra es la apertura formal del proceso, que puede ser negada, extinguida, convertida en acuerdo o seguir para análisis hasta la sentencia.
Quiebra declarada es el acto judicial que cierra la actividad empresarial para pago a los acreedores, tras un contradictorio y verificación de los requisitos legales.
Por eso, el número de decretos suele reaccionar con desfase a los ciclos de crédito y actividad, mientras que las solicitudes reflejan de forma más inmediata presiones sobre el flujo de caja.
En 2024, la base estadística mostró menos solicitudes que en 2023, pero más decretos que en 2021.
La dinámica es consistente con una economía que ha convivido con tasas de interés altas, inflación persistente en parte del período y crédito más selectivo, condiciones que comprimen márgenes y alargan la normalización financiera de las empresas.
Recuperación Judicial e Insolvencia Empresarial
La búsqueda de recuperación judicial avanzó de forma expresiva y ayuda a explicar por qué no toda solicitud se convierte en quiebra.
En 2024, hubo 2.273 solicitudes de recuperación judicial, el mayor volumen de la serie histórica, un aumento de 61,8% con respecto a 2023, según Serasa Experian.
Este instrumento jurídico funciona como un intento de reorganización para preservar la actividad y el empleo, evitando la liquidación forzada.
Aun así, parte de los casos migran a la quiebra cuando el plan no se sostiene.
El portal Poder360 resalta que la lectura combinada de estos indicadores —solicitudes y decretos de quiebra, además de recuperaciones— compone un retrato coherente de empresas más endeudadas y con dificultades para cumplir compromisos a corto plazo.
El avance de decretos en 2024, comparado con 2021, y el salto observado en abril de 2025 frente a 2020 refuerzan esta trayectoria.
Tasas de Interés, Inflación y Crédito: Impacto sobre Empresas
La política monetaria más restrictiva en los últimos años elevó el costo de la deuda y encareció el capital de trabajo. Aun con ciclos de recortes en la tasa básica, la transferencia al crédito suele ser gradual.
Al mismo tiempo, la inflación corroía parte de la demanda y presionó los costos operativos, mientras que la concesión de crédito se volvió más criteriosa.
El efecto combinado limita la capacidad de recomponer caja y cumplir obligaciones, sobre todo en segmentos sensibles al financiamiento a corto plazo.
En este ambiente, micro y pequeñas empresas tienden a sentir primero las restricciones, por depender más de capital de trabajo y tener menos alternativas de financiamiento.
Las empresas medianas y grandes, aunque con acceso a instrumentos más sofisticados, enfrentan desafíos de refinanciamiento en escenarios de volatilidad y márgenes elevados.
La consecuencia es un pipeline mayor de empresas pidiendo protección judicial y, más adelante, una parte de ellas llegando a la sentencia de quiebra.
Abril de 2025 en Perspectiva Histórica
El dato de abril de 2025 —75 quiebras declaradas en el mes— merece atención por el comparativo histórico.
Se trata de una cifra 102% superior a la de abril de 2020 (37), período en el que la pandemia iniciaba sus impactos más agudos en la economía real.
Aunque los choques son distintos, la comparación ilustra la intensidad de la actual presión financiera.
Mientras tanto, las solicitudes de quiebra acumuladas hasta abril de 2025 (236) muestran que la puerta de entrada del sistema de insolvencia se mantiene activa.
Esto refleja la dificultad de honrar compromisos en medio de márgenes apretados y renegociaciones más duras con acreedores.
La materialización en decretos depende del avance procesal, pero la base actual ya es suficiente para explicar el aumento del contencioso.
Qué Acompañar en los Próximos Meses
La evolución de solicitudes de recuperación judicial a lo largo de 2025, cotejada con la serie de quiebras declaradas, será determinante para evaluar la capacidad de reestructuración de los negocios.
Además, la trayectoria de tasas de interés reales, la inflación de costos y la disponibilidad de crédito seguirán como variables clave para la salud financiera de las empresas, en especial entre las más pequeñas.
En este contexto, ¿qué otras señales del mercado ayudarán a indicar mejora o deterioro de las condiciones de solidez?

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