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Febrero debería ser el mes más seco del año, pero lluvias tan intensas alcanzaron Córdoba en Colombia que el 80% del departamento quedó bajo agua y satélites de la NASA registraron desde el espacio un lago gigante donde antes había granjas y pastizales.

Publicado el 11/04/2026 a las 21:15
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Imágenes del satélite Landsat 9 de la NASA revelaron un lago gigante cubriendo extensas áreas de Córdoba, en Colombia, donde semanas antes había tierras agrícolas y pastizales. Las inundaciones de febrero de 2026 afectaron más del 80% del departamento, desplazaron a 11 mil familias e inundaron más de 150 mil hectáreas de tierras productivas.

Un lago gigante apareció donde no existía ninguno. Cuando el Observatorio de la Tierra de la NASA comparó imágenes de satélite del 23 de enero y del 9 de febrero de 2026, la diferencia era difícil de ignorar: una vasta extensión de agua oscura cubría áreas que, pocos días antes, eran granjas, pastizales y comunidades cercanas al río Sinú, en el departamento de Córdoba, norte de Colombia. Más del 80% de Córdoba quedó sumergido, según la NASA, creando un paisaje que, visto desde el espacio, parecía haber ganado un cuerpo de agua del tamaño de una región entera.

Lo que hace que esta historia sea aún más perturbadora es el momento en que ocurrió. Febrero suele ser uno de los meses más secos en Córdoba, el período en que los agricultores preparan la tierra para la siembra y los ganaderos llevan el ganado a las llanuras que normalmente se secan. En cambio, un frente frío caribeño inusual empujó humedad hacia el interior y desencadenó lluvias tan intensas que rediseñaron el paisaje casi de la noche a la mañana, transformando un lago gigante visible desde el espacio en el retrato más dramático de las inundaciones colombianas de 2026.

Qué causó el lago gigante que apareció en Córdoba

imágenes de satélite del 23 de enero.
IMAGEN: NASA

El principal factor detrás de la formación de este lago gigante fue un frente frío que avanzó hacia el sur a través del Caribe los días 1 y 2 de febrero. Este sistema forzó aire cargado de humedad contra los Andes colombianos, una configuración meteorológica que produjo varios días consecutivos de lluvia intensa. Algunas áreas recibieron entre 4 y 7 centímetros de precipitación por día, con tasas cerca de Lorica, una de las ciudades más afectadas, alcanzando 1,7 centímetros por hora durante los picos de intensidad.

El escenario ya era desfavorable antes del frente frío. Enero de 2026 había sido más lluvioso de lo normal, lo que significaba que el suelo ya estaba saturado cuando llegaron las lluvias de febrero. Con la tierra incapaz de absorber más agua y los ríos desbordándose, la inundación se extendió rápidamente por tierras de cultivo, pastizales y comunidades, creando el lago gigante que los satélites registraron. Un análisis de atribución climática de ClimaMeter clasificó las condiciones meteorológicas como excepcionales y sugirió que eventos similares en el clima actual tienden a ser más húmedos que episodios comparables en el pasado, aunque la confianza en esta conclusión está limitada por la rareza histórica del evento.

La escala de la destrucción que el lago gigante provocó en Córdoba

imágenes de satélite del 9 de febrero de 2026
imagen: NASA

Visto desde el espacio, la inundación parece un espejo oscuro esparcido por el paisaje. En el suelo, el impacto fue devastador. La NASA informó que más del 80% del departamento de Córdoba quedó sumergido, mientras que estimaciones preliminares apuntaban a miles de casas destruidas y más de 11 mil familias desplazadas. Alrededor de 150 mil hectáreas de tierras agrícolas fueron inundadas, lo equivalente a aproximadamente 370.700 acres de producción agropecuaria comprometida.

La agencia colombiana de gestión de desastres (UNGRD) añadió datos que dimensionan la catástrofe. Utilizando mapeo por satélite, la UNGRD estimó que, hasta el 9 de febrero, el área total afectada solo en Córdoba era de 113.641 hectáreas, y ese número aún no incluía todos los impactos plenamente contabilizados. Un informe humanitario europeo indicó que más de 200 mil residentes fueron afectados por las inundaciones y advirtió que la degradación ambiental y la planificación deficiente dejan a las comunidades vulnerables aún más expuestas cuando los ríos desbordan y los campos se transforman en lagos.

Por qué el agua del lago gigante no drenó rápidamente

Una de las características más preocupantes de esta inundación fue su persistencia. No se trató de un episodio breve que desapareció con el fin de las lluvias. La NASA observó que tormentas continuaron afectando la región en las semanas siguientes, y las imágenes del satélite Terra del 25 de febrero aún mostraban inundaciones esparcidas por el área, casi tres semanas después del inicio del desastre. El lago gigante que se formó sobre Córdoba simplemente no retrocedía.

En la práctica, esta permanencia del agua hace toda la diferencia para quienes viven en la región. Cuando la inundación se queda estancada, la siembra se retrasa, el movimiento del ganado se vuelve imposible, las carreteras quedan intransitables y el impacto sobre las familias sigue agravándose incluso después de que el tiempo mejora. Para los agricultores y ganaderos de Córdoba, febrero de 2026 no fue solo un mes de fuertes lluvias. Fue el mes en que el calendario estacional que guía su supervivencia simplemente dejó de funcionar.

Cómo los satélites ayudaron a responder a la emergencia del lago gigante

Una de las lecciones más relevantes de este desastre es el papel que los satélites desempeñaron no solo en la documentación, sino en la respuesta a la emergencia. La UNGRD activó la Carta Internacional «Espacio y Grandes Desastres» y solicitó mapeo de emergencia del programa europeo Copernicus, recibiendo 152 productos ópticos y de radar para definir la extensión de la inundación y apoyar las decisiones de los equipos de rescate en el terreno.

El principio es directo: cuando una región entera está inundada y el acceso terrestre se vuelve imposible, imágenes de satélite precisas son la única forma de identificar rápidamente qué comunidades, carreteras y zonas agrícolas fueron más afectadas. Esta información permite dirigir helicópteros, barcos y suministros a donde la necesidad es mayor, en lugar de operar a ciegas. El lago gigante que los satélites de la NASA registraron no fue solo un retrato de la destrucción, sino una herramienta que ayudó a salvar vidas al mostrar en tiempo casi real la dimensión del desastre.

Lo que la inundación de Córdoba revela sobre el futuro climático

El evento de Córdoba no es solo una historia sobre lluvias extremas en un rincón remoto de Colombia. Es una advertencia sobre cómo el cambio climático puede transformar eventos meteorológicos raros en catástrofes sin precedentes, especialmente en regiones rurales que dependen de ciclos estacionales predecibles. El análisis de ClimaMeter refuerza esta preocupación al indicar que episodios como este tienden a ser más intensos en el clima actual de lo que fueron en el pasado.

Para las más de 200 mil personas afectadas en Córdoba, la cuestión no es abstracta. Cuando el mes más seco del año produce el lago gigante más grande jamás registrado en la región, la confianza en los patrones climáticos que guiaron a generaciones de agricultores y ganaderos se desmorona. El antiguo calendario estacional dejó de ser una guía segura. Lo que ocurrió en febrero de 2026 es un recordatorio de que la vulnerabilidad no está solo en el clima, sino en la capacidad de comunidades y gobiernos de prepararse para eventos que, hasta hace poco, nadie consideraba posibles.

Un lago gigante apareció de la nada donde antes había granjas en Colombia, y los satélites de la NASA registraron todo desde el espacio. ¿Crees que eventos climáticos extremos como este se volverán más comunes? ¿Cómo deberían prepararse los países agrícolas?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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