Chatarrería estadounidense especializada en Cybertrucks de Tesla tiene decenas de vehículos con destino final de trituración
Cuando pensamos en un auto de nuestros sueños, imaginamos aventuras, viajes y momentos memorables. Pero, ¿qué sucede cuando la vida útil de esos vehículos llega a su fin? Recientemente, vimos un triste ejemplo con los Cybertrucks de Tesla: decenas de prototipos, incluidos vehículos de pre-lanzamiento, almacenados en una chatarrería, esperando ser destruidos.
La imagen conmovió a la comunidad de fanáticos y generó discusiones: ¿por qué esos vehículos no pueden tener una segunda oportunidad? Algunos incluso sugirieron una exposición estilo «Cadillac Ranch». Pero, al final, el destino ya estaba sellado. La realidad es implacable y, incluso para autos únicos e icónicos, el desenlace en una chatarrería parece inevitable.
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Para quienes aman los vehículos, ya sea un modelo clásico o un superdeportivo, la idea de verlos en una chatarrería es dolorosa. Hay quienes ponen nombre a sus coches e incluso los tratan como miembros de la familia. En algunos casos, estas «reliquias sobre ruedas» se transmiten de generación en generación, y la historia de cada vehículo permanece viva, llena de recuerdos y valor sentimental.
Pero esta es la excepción, no la regla. La mayoría de los autos tiene un destino más común: son comprados, usados y eventualmente desechados cuando sus dueños deciden avanzar hacia un modelo más moderno o eficiente.

Realidad de las Chatarrerías con Cybertrucks
Las chatarrerías son parte del ciclo de vida de la mayoría de los vehículos, aunque sea una de las partes más tristes. Por más que un automóvil sea valioso para alguien, eventualmente sucumbirá al desgaste del tiempo y a las leyes del mercado.
Y esta no es una situación reciente. De hecho, hay casos emblemáticos en el pasado que recuerdan lo que ocurrió con los Cybertrucks. El GM EV1, por ejemplo, es uno de los casos más famosos.
Este vehículo eléctrico fue considerado revolucionario, pero, debido a cuestiones comerciales y presiones del mercado, casi todos fueron enviados a ser destruidos. Hubo protestas e intentos de salvarlos, pero ningún esfuerzo fue suficiente para evitar el trágico destino de los EV1, lo que generó una serie de teorías de conspiración y protestas de fanáticos.

Cuando el destino de un auto está sellado
El mismo destino lo comparten muchos otros vehículos icónicos a lo largo de los años. En 2021, más de cien Corvette C8, que eran producidos en la fábrica de GM en Kentucky, fueron destruidos debido a daños causados por un tornado.
El Corvette C8, en ese momento, era un vehículo raro y muy deseado, ya que las fábricas estaban enfrentando problemas de suministro de piezas tras la pandemia de 2020. Sin embargo, a pesar de ser deseados, la decisión de destruirlos fue firme. Esto muestra que, para los fabricantes, estos vehículos, por más únicos que parezcan, representan solo una etapa de un proceso.
Otro ejemplo más reciente involucra los prototipos de los Cybertrucks de Tesla. En 2023, estos vehículos estaban en el centro de atención mientras Tesla realizaba pruebas de durabilidad extrema con ellos en Baja, México.
Fue en esa ocasión que los fanáticos de Tesla vieron, por primera vez, los Cybertrucks con grafitis y la característica luz frontal. Era una vista espectacular y emocionante para los entusiastas, que finalmente podían ver el vehículo en acción e imaginar las posibilidades que traería al mercado.

Una despedida sin honor
Sin embargo, ahora estos Cybertrucks están desmantelados, sin ruedas, baterías ni motores, y esperando su destrucción. Para muchos fanáticos, es uno de los momentos más tristes de la breve historia de la Cybertruck. Ver estos vehículos, que llevan el espíritu de la innovación, siendo preparados para el final, es un impacto.
Estos prototipos cumplieron su propósito: fueron probados hasta el límite para que el modelo final fuera seguro, eficiente y funcional para los consumidores. Pero, por cuestiones legales y de seguridad, no pueden ser mantenidos o vendidos. Cada prototipo destruido debe tener su fin documentado para garantizar que, en caso de que algo salga mal en el futuro, no haya ninguna responsabilidad adicional para el fabricante.

También hay una cuestión intrigante: ¿son realmente capaces las máquinas de trituración de destruir el acero inoxidable de los Cybertrucks? Esta duda despierta una curiosidad mórbida sobre el destino final de esos vehículos.
Pero, al final, al igual que otros prototipos, encontrarán el olvido entre montones de metal retorcido, reducidos a fragmentos de un sueño que un día recorrerá las carreteras.

É esse moço mesmo o Leonardo de Cáprio. Devemos todos repudiar esse povo holywodiano que se diz preocupado com o meio ambiente e ganham rios de dinheiro arrecadando dinheiro de ONG fake.
No comentário anterior os asteriscos querem dizer, “… veículos de ****…”. Bom é na China que não tem ministério do meio ambiente.
É bom essa revista dar a informação que conduza à matéria; quem ler a manchete acha que são milhares de Cyber Trucks e são pouquíssimos, inclusive de ****. Não é o que ocorre na China. Por essa e outras, embora até eu tenha defendido está revista noutra época, tenho negado receber notificação de um bocado de revistas assim, inclusive desta.