Flechas Envenenadas de la Edad de Piedra en África del Sur Revelan Uso de Toxinas y Estrategias Avanzadas de Caza Hace 60 Mil Años.
Cazadores-recolectores que vivieron en la África del Sur, durante la Edad de Piedra, ya dominaban el uso de flechas envenenadas hace aproximadamente 60 mil años, según un nuevo estudio científico.
La investigación identificó residuos de toxinas vegetales en puntas de flechas utilizadas en la caza, demostrando que esos grupos humanos aplicaban estrategias complejas, planificadas y basadas en un profundo conocimiento de las plantas locales.
El descubrimiento, publicado esta semana, reposiciona la cronología de las tecnologías de caza y refuerza la idea de que habilidades cognitivas avanzadas surgieron mucho antes de lo que se pensaba.
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Flechas Envenenadas Cambian la Comprensión sobre la Caza en la Edad de Piedra
La identificación de las flechas envenenadas representa el registro más antiguo conocido de este tipo de tecnología.
Hasta entonces, evidencias directas del uso de veneno en armas de caza eran miles de años más recientes.
El hallazgo indica que, ya en el Pleistoceno Tardío, humanos modernos combinaban herramientas, plantas tóxicas y planificación estratégica para aumentar la eficiencia de la caza.
Además, el uso deliberado de toxinas revela que esos grupos comprendían no solo cómo herir a un animal, sino también cómo monitorear sus efectos a lo largo del tiempo, reduciendo el esfuerzo físico y los riesgos durante la persecución.
Cómo se Usaban las Toxinas en las Flechas Envenenadas
Los investigadores analizaron puntas de flechas de cuarzo encontradas en el Refugio Rochoso de Umhlatuzana, en KwaZulu-Natal.
En estas piezas, se detectaron dos alcaloides vegetales asociados a la planta Boophone disticha, conocida localmente como gifbol o “bulbo venenoso”.
Según el estudio, los cazadores probablemente extraían el veneno perforando o cortando el bulbo de la planta.
A continuación, sumergían las puntas de las flechas en la sustancia tóxica, que podía ser concentrada mediante calor o exposición al sol. Así, las flechas envenenadas empezaban a actuar no de forma inmediata, sino progresiva.
Pensamiento Avanzado Detrás de la Caza con Toxinas
“En la caza por persistencia, las flechas envenenadas a menudo no mataban a la presa instantáneamente”, afirmó Sven Isaksson, autor principal del estudio. “En cambio, el veneno ayudaba a los cazadores a reducir el tiempo y la energía necesarias para rastrear y agotar a un animal herido.”
Este tipo de estrategia exige razonamiento de causa y efecto, además de la capacidad de anticipar consecuencias futuras.
Para Isaksson, esto refuerza que los humanos de la Edad de Piedra poseían conocimiento cultural complejo y prácticas de caza bien desarrolladas.
Tipos de Toxinas y sus Efectos en la Caza
Las toxinas vegetales pueden actuar de diversas maneras. Algunas son miotoxinas, que destruyen el tejido muscular, mientras que otras son neurotoxinas, que afectan el sistema nervioso.
Los cazadores-recolectores probablemente sabían cuáles partes del animal podían ser consumidas con seguridad después de la caza.
“Algunas toxinas solo son peligrosas si entran en el torrente sanguíneo y no son perjudiciales cuando se ingieren”, explicó Isaksson. “Otras pueden ser destruidas fácilmente por el calor y, por lo tanto, neutralizadas por la cocción.”
Evidencias Químicas Preservadas por Milenos
A pesar de haber estado enterradas durante decenas de miles de años, cinco de las diez puntas analizadas aún presentaban residuos detectables de los alcaloides bufandrina y epibufanisina.
Esto fue posible porque estas sustancias no se disuelven fácilmente en agua, favoreciendo su preservación en el suelo.
Aun en pequeñas cantidades, estas toxinas pueden ser letales para roedores en pocos minutos y provocar síntomas graves en humanos, como parálisis respiratoria y edema pulmonar.
Continuidad Cultural en el Uso de Flechas Envenenadas
Para comparación, los científicos también examinaron puntas de flechas de aproximadamente 250 años, recolectadas en África del Sur y llevadas a Suecia.
Sorprendentemente, contenían los mismos alcaloides, sugiriendo una larga tradición cultural en el uso de toxinas vegetales para la caza.
“Encontrar vestigios del mismo veneno tanto en puntas de flecha prehistóricas como históricas fue crucial”, destacó Isaksson.
Según él, la estabilidad química de estas sustancias explica cómo han sobrevivido durante tanto tiempo.
Lo que el Descubrimiento Revela sobre los Humanos Prehistóricos
Para Justin Bradfield, de la Universidad de Johannesburgo, las evidencias confirman viejas sospechas de la arqueología.
“Esto demuestra planificación avanzada, estrategia y razonamiento causal — algo muy difícil de comprobar en personas que vivieron hace tanto tiempo”, afirmó.
El descubrimiento también refuerza la importancia del arco y flecha como tecnología fundamental del Homo sapiens, diferenciándolo de otros homínidos.
El arqueólogo Ludovic Slimak observa que el arco no fue una invención tardía, sino una herramienta compleja que acompañó la expansión humana por el mundo.
Nuevos Caminos para la Arqueología de la Edad de Piedra
Antes de este hallazgo, las evidencias más antiguas de flechas envenenadas provenían de contextos de hasta 6,700 años.
Ahora, la línea de tiempo retrocede drásticamente. Isaksson y su equipo planean investigar otros sitios en África del Sur para evaluar cuán difundida era esta práctica.
“Esto nos revela algo nuevo sobre cómo las personas de esa época pensaban, planificaban y entendían el mundo que les rodeaba”, concluyó el investigador.

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