El periódico Folha de S. Paulo sugiere un cambio radical: la privatización de las mayores empresas estatales brasileñas. ¿Petrobras, Caixa Económica Federal y Banco do Brasil pueden ser vendidas? El editorial desafía conceptos antiguos y plantea una cuestión crucial para el futuro económico del país. ¿Seguirá el gobierno de Lula este camino?
En un escenario donde las empresas estatales aún desempeñan roles significativos en la economía brasileña, surge una sugerencia que desafía conceptos antiguos y suscita debates intensos.
El editorial de Folha de S. Paulo plantea una cuestión provocativa: ¿debería Brasil privatizar empresas emblemáticas como Petrobras, Caixa Económica Federal y Banco do Brasil?
La propuesta, que podría parecer impensable en décadas pasadas, si no se habla de gobiernos anteriores, ahora surge como un tema de discusión crucial para el futuro económico del país.
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Según el editorial, el programa de privatizaciones que Brasil implementó a lo largo de más de tres décadas logró derribar tabúes y prejuicios, enfrentando las previsiones catastróficas que surgieron a lo largo del tiempo.
En los años 1980, el país se vio obligado a reformar el Estado, que era ineficiente y concentrador de ingresos. Parecía imposible, en aquel entonces, considerar la venta de gigantes como Embraer, Vale, sectores de telefonía y energía eléctrica, además de la vasta red de bancos estatales.
La trayectoria de las privatizaciones en Brasil
De acuerdo con la Folha, todas estas ventas se realizaron con gran éxito, desafiando la lógica de que tales actividades y servicios públicos estuvieran “a merced de la ineficiencia de la gestión pública y de las conveniencias políticas de los gobiernos en turno.” Hoy, la idea de que estas áreas podrían continuar bajo control estatal parece casi inconcebible, según el editorial.
El propio gobierno de izquierda, que históricamente se opuso a la alienación de empresas, “reconoció las ventajas de la concesión de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos,” conforme al editorial.
Promesas de reestatización fueron dejadas de lado, y hasta incluso las resistencias en la sociedad comenzaron a disiparse. Una encuesta de Datafolha del año pasado mostró que las opiniones favorables a las privatizaciones ya realizadas o en curso superan a las contrarias.
El escenario actual de las estatales en Brasil
Aún así, el editorial destaca que 123 empresas aún permanecen bajo control directo o indirecto del Tesoro Nacional, siendo difícil justificar esta condición, excepto tal vez en el caso de Embrapa, que realiza investigaciones agropecuarias de interés público.
Entre estas estatales, tres gigantes – Petrobras, Banco do Brasil y Caixa Económica Federal – se destacan, reuniendo en torno a sí 75 subsidiarias en Brasil y en el exterior, representando casi dos tercios del universo de las estatales federales.
¿Interés público o intereses políticos?
Este “aparato es costósamente mantenido bajo el mando del Estado, principalmente por intereses políticos y sindicales,” según la Folha de S. Paulo.
La publicación argumenta que pretextos nacionalistas y estratégicos son frecuentemente invocados para justificar la mantenimiento del control estatal, pero, en realidad, esos argumentos sirven para preservar “el poder de lotear cargos, distribuir favores y financiar proyectos de retorno dudoso, por no hablar de la transparencia.”
Petrobras y Caixa, en particular, son frecuentemente mencionadas en noticias sobre acaparamiento político y mala gestión. A pesar de los ajustes legislativos recientes que trajeron alguna mejora en la gobernanza, estas empresas continúan “bajo asedio de las fuerzas reaccionarias e intervencionistas a la izquierda y a la derecha, sujetas a retrocesos,” conforme al editorial.
El futuro de la privatización en Brasil
Para la Folha de S. Paulo, la privatización de estas gigantes estatales debe realizarse de manera criteriosa, con modelos que fomenten la competencia y una regulación que proteja los intereses de los consumidores.
La publicación resalta que aún hay un largo camino por recorrer, que involucra tanto el convencimiento de la población como el aprovechamiento del conocimiento adquirido a lo largo de los años.
“Hay un trabajo de convencimiento por hacer y un largo proceso de conocimiento que debe ser aprovechado,” concluye el editorial, sugiriendo que el gobierno de Lula debe considerar seriamente esta propuesta como parte de su agenda económica.
La gran cuestión: ¿está Brasil preparado para privatizar sus mayores estatales?
El editorial de Folha de S. Paulo plantea una cuestión provocativa que merece un debate profundo: ¿está Brasil preparado para privatizar sus mayores estatales? ¿Cuál sería el impacto de esto en la economía y en la vida de los brasileños? ¡Deje su opinión en los comentarios!

Representantes de uma minoria do povo brasileiro, uma minoria que só usurpa nossos recursos e não está nem aí para a nação, a folha deveria ser fechada pois não representa um jornalismo sério e isento.
*123 empresas custosamente custeadas pelo Estado” alguém da Folha não sabe pesquisar ou vendeu este editorial. Dados reais: As estatais brasileiras tiveram lucros somados de R$ 197 bi em 2023, dos quais R$ 49 bi foram para a União na forma de dividendos e participações. Petrobras, BB e Caixa foram responsáveis por R$ 170 bi desse lucro, e é justamente sobre estas três que a
@folha
, em seu editorial de capa, escancara a cobiça privatista no editorial desavergonhado deste domingo.
Diante desses números, dizer que o conjunto das estatais seria “custosamente mantido” pelo Estado é mentira grosseira. Afirmar que as privatizações feitas pelos governos neoliberais foram “bem-sucedidas”, diante de descalabros com o serviço de energia de São Paulo ou de escândalos como o subfaturamento da Vale e da Eletrobrás é menosprezar o bom-senso.
O entreguismo da Folha evidencia que o jornal está a serviço de poderosos interesses, mas não do Brasil
Utilizei a resposta da Gleisi Hoffmann, por considerar simples, direta e assertiva. Quem quiser comprovar, basta ver os dividendos pagos, mas tá claro que os empresários querem que os 36 bilhões pagos ao governo na forma de dividendos va para seus pequeninos bolsos. Eles querem mais e mais. Editorial comprado. Mídia parcial. Uma vergonha.