Las Fuerzas Armadas gastan R$ 800 millones anuales con militares jubilados. El modelo, defendido por la alta experiencia de los inactivos, enfrenta críticas por su alto costo y transparencia limitada.
Si hay algo que las Fuerzas Armadas saben hacer bien, además de defender el territorio nacional, es administrar un presupuesto millonario con estrategias que dejan muchas preguntas en el aire.
Detrás de las puertas cerradas de cuarteles y despachos, una práctica discreta, pero costosa, ha estado ampliándose a pasos agigantados: la contratación de militares jubilados para funciones administrativas y de asesoramiento.
Este modelo, que involucra cifras en el orden de R$ 800 millones anuales, recibe elogios por su eficiencia técnica, pero también críticas por el costo y la transparencia limitada.
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¿Qué está detrás de este sistema que beneficia a miles de inactivos?
En Brasil, 12.681 militares jubilados han vuelto al servicio activo de las Fuerzas Armadas como Prestadores de Tarea por Tiempo Cierto (PTTC).
Estos contratos, creados en la década de 1990, garantizan a los contratados un adicional del 30% sobre el salario y una permanencia de hasta 24 meses, prorrogables por hasta diez años.
La práctica, que prioriza capitanes y coroneles, representa el 7% del total de militares en reserva o jubilados, estimados en 169.793.
¿Cómo funciona el modelo PTTC?
Inspirado en el modelo norteamericano, el PTTC fue introducido con el objetivo de suplir déficits de personal en las áreas de enseñanza, salud y asesoramiento.
Los contratados no pasan por procesos selectivos, siendo elegidos directamente por las cúpulas militares.
Esta libertad de elección, denominada «alta discrecionalidad», genera críticas por la transparencia limitada.
De acuerdo con un estudio realizado por la Folha de S.Paulo con base en la Ley de Acceso a la Información, los jubilados contratados reciben, en promedio, R$ 22.694 mensuales, un valor que puede llegar a R$ 47 mil para oficiales generales.
El Ejército lidera la contratación con 6.190 inactivos, seguido por la Marina (3.598) y la Fuerza Aérea (2.893).
Beneficios y críticas del modelo
Militares inactivos argumentan que el sistema es necesario para el funcionamiento de las Fuerzas Armadas.
La Marina, por ejemplo, destacó en una nota que los contratados contribuyen con «amplia experiencia profesional y conocimiento técnico-administrativo».
El Ejército y la Fuerza Aérea también justificaron la práctica como una solución eficiente para llenar vacíos operacionales.
Por otro lado, críticos señalan el alto costo y la falta de procesos selectivos como puntos de preocupación.
El adicional del 30% al salario no está registrado en el Portal de la Transparencia, dificultando un análisis más detallado de los gastos.
Confidencialidad y controversias
El estudio reveló que las Fuerzas Armadas no divulgaron información detallada sobre la actuación de estos militares, alegando riesgo para la seguridad nacional.
La Contraloría General de la Unión (CGU) validó la confidencialidad, pero determinó que se divulguen los rangos y los nombres de los contratados.
Entre los contratados, hay nombres relevantes, como el general Otávio Rêgo Barros, vocero del gobierno de Bolsonaro.
Él actúa como gerente-investigador en el Ejército, con salario y beneficios acordes a su experiencia.
Otra figura controvertida es el almirante Carlos Alfredo Vicente Leitão, contratado por la Marina mientras preside voluntariamente la Asociación de Veteranos del Cuerpo de Infantería de Marina.
Leitão fue uno de los firmantes de una carta golpista de oficiales de reserva en 2022, lo que encendió debates sobre los límites éticos de esta práctica.
El impacto fiscal y las reformas del gobierno Lula
El gobierno de Lula inició una serie de reformas para reducir los costos de personal en las Fuerzas Armadas.
Entre los cambios, está la fijación de una edad mínima de 55 años para la jubilación y el fin del pago de pensiones a familiares de militares expulsados.
No obstante, la contratación de PTTCs no fue incluida en las propuestas.
El modelo actual genera debate porque los militares en reserva mantienen beneficios diferenciados en relación a jubilados civiles, como el salario integral y un tiempo de servicio menor para la jubilación.
Por otro lado, la carrera militar no ofrece derechos como plus nocturno y sindicalización, lo que justifica, según defensores, la conservación de algunos privilegios.
El futuro del modelo PTTC
Las Fuerzas Armadas sostienen que la contratación de militares jubilados es fundamental para mantener el funcionamiento de las instituciones.
Los altos costos, junto con la falta de transparencia, generan discusiones sobre la necesidad de mayor control y fiscalización.
Mientras tanto, Brasil sigue gastando casi R$ 1 mil millones anualmente con un modelo que parece estar lejos de ser cuestionado en el núcleo de las decisiones estratégicas. ¿Es realmente indispensable esta práctica?

Evangélico é aquele que não gosta de ****
Cabine de emprego, abre concurso, existe mai de mil , incluindo exército, marinha e aeronáutica, que vergonha, ainda tem gente que queria dar golpe, são alta patente, coecam de couro, sufa suga.
Entendo que é viável a contratação ou permanência de militares aposentados ou da reserva pelas necessidades exclusivas das forças armadas mas tbm a exorbitação salarial é preocupante no sentido de promover altos custos para a União enquanto a população sofre para pagar esses erários adicionais. Deviam adotar outros meios de contratação com limites de remuneração independentemente de suas patentes. Valor único