En medio de la caída en las ventas y la peor crisis de imagen de la década, empleados de Tesla acusan directamente a Elon Musk por la mala fase de la empresa. Carta abierta genera despidos y levanta debate sobre el futuro de la automotriz.
Empleados de Tesla son despedidos: Tesla vive uno de sus momentos más turbulentos desde que asumió el protagonismo en la revolución de los coches eléctricos. Tras registrar su primera caída anual de ventas en más de diez años, la empresa ahora enfrenta un nuevo desafío: la insatisfacción interna de sus propios empleados, que señalan al CEO Elon Musk como el principal responsable del débil desempeño en las ventas de Tesla.
En los bastidores de la automotriz, crece la percepción de que la imagen pública de Musk — marcada por declaraciones controvertidas, involucramiento político y foco disperso — está perjudicando la reputación de la empresa, alejando a potenciales clientes y desmotivando a los profesionales.
El descontento salió a la luz con una carta abierta publicada por un grupo de actuales y ex-empleados de Tesla, que decidieron romper el silencio y evidenciar la crisis de liderazgo en la compañía. El contenido, aunque no está firmado oficialmente por todos los implicados, tuvo como rostro público al exgerente de ventas Matthew LaBrot, despedido poco después de la publicación.
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“El de desempeño débil en las ventas de Tesla es Elon”, dicen los empleados
El tono de la carta es directo: “El daño a la imagen personal de Elon es irreversible. Como rostro de Tesla, ese daño se ha convertido en nuestra carga.” Para los empleados, la crisis no es técnica, ni de producción — es de reputación. Según el grupo, la empresa está perdiendo ventas no por falta de vehículos o fallas en la calidad, sino por rechazo a Musk mismo.
“La producción va bien. La calidad es alta. Los procesos son sólidos. Lo que está roto es la demanda. Esto no es un problema de producto, es un problema de liderazgo”, dice uno de los fragmentos del documento. La afirmación refuerza la idea de que los consumidores están eligiendo a los competidores no por motivos técnicos, sino por cuestiones de imagen durante el desempeño débil en las ventas de Tesla.
Aún según los empleados, el comportamiento de Musk en las redes sociales, sus declaraciones polémicas y decisiones de negocios paralelas — como el involucramiento con criptomonedas y declaraciones ideológicas — están perjudicando la confianza de los consumidores en la marca Tesla.
Primera caída anual en las ventas de Tesla en una década
Los datos corroboran la insatisfacción interna. Tesla cerró el año 2024 con la primera contracción anual en las ventas desde que se consolidó como líder global en vehículos eléctricos. La caída fue acentuada en el primer trimestre de 2025, cuando la empresa vio como sus números de entregas se desplomaban frente al mismo período del año anterior.
La explicación oficial de Tesla fue la transición de línea de producción del Model Y, uno de sus modelos más vendidos. Sin embargo, los propios empleados desmienten esta versión, afirmando que hay miles de unidades almacenadas, listas para entrega — pero sin compradores.
Desde la perspectiva de los colaboradores, lo que antes era una empresa deseada por consumidores comprometidos con la innovación y la sostenibilidad, hoy enfrenta un creciente desinterés por parte del público — algo que se intensificó a medida que Elon Musk comenzó a acaparar los titulares con temas ajenos al ámbito de la automotriz.
La carta que generó despidos
La carta abierta no solo generó repercusión global, sino que también resultó en despidos inmediatos dentro de Tesla. Matthew LaBrot, uno de los autores y exgerente de programas de ventas y entregas, fue despedido poco después de identificarse como miembro del grupo.
Además, la cuenta en X (anteriormente Twitter) utilizada para divulgar el documento fue suspendida — justamente en la plataforma controlada por Musk, que suele declararse un defensor radical de la libertad de expresión.
El movimiento causó revuelo entre empleados y activistas. Para los críticos, el despido de LaBrot y la eliminación de la cuenta son actos de censura corporativa. Para los defensores de Tesla, se trata de una reacción esperada ante un ataque directo al CEO de la empresa.
Elon Musk promete «refocalizar» — pero sus palabras no convencen
En los últimos meses, Elon Musk afirmó que pretende «refocalizar» sus esfuerzos en Tesla, reduciendo su atención a proyectos paralelos como Dogecoin, redes sociales y empresas de inteligencia artificial. Sin embargo, para los empleados, estas declaraciones son vacías ante el impacto ya causado por su postura pública.
“No somos el problema. Nuestros productos no son el problema. El problema es Elon”, refuerza la carta. Para los colaboradores, no sirve de nada prometer foco si la marca ya sufre los efectos de un desgaste acumulado y difícil de revertir.
En medio de la controversia, Tesla habría orientado a los trabajadores de Gigafactory Texas, una de las principales unidades de producción de la marca, a tomarse una semana de descanso. Según investigación de medios internacionales, la pausa no fue por mantenimiento ni vacaciones colectivas, sino por falta de demanda.
Esta decisión contrasta con el escenario de hace unos años, cuando Tesla enfrentaba el problema opuesto: filas de espera, producción insuficiente y retrasos en las entregas. Ahora, la empresa lidia con el desafío de equilibrar inventarios llenos y fábricas ociosas.
El consejo administrativo permanece inerte
La gran pregunta que flota en el aire es: ¿qué hará el consejo administrativo de Tesla ante tal inestabilidad? Hasta el momento, la directiva no se ha pronunciado oficialmente sobre el contenido de la carta ni sobre los despidos asociados a ella.
Según fuentes internas, algunos miembros del consejo temen que destituir a Elon Musk pueda afectar la confianza del mercado, dado el historial del billonario como fundador y principal rostro de la empresa. Por otro lado, otros directores estarían comenzando a considerar una transición gradual de mando, especialmente si los números continúan cayendo.
La amenaza de la fuga de talentos
Además de la caída en las ventas de Tesla, otro efecto colateral preocupa al sector: la posible fuga de talentos de la compañía. Con el clima interno deteriorado y la sensación de que las críticas constructivas son castigadas con despido, crece el riesgo de que ingenieros, ejecutivos y profesionales experimentados busquen refugio en empresas competidoras — como Rivian, Lucid Motors o incluso tradicionales como Ford y Volkswagen, que invierten cada vez más en el sector eléctrico.
“Tesla está lista para seguir adelante. Y nosotros estamos listos para seguir adelante sin Elon como CEO”, cierra la carta de los empleados. El mensaje fue claro: la crisis de imagen se convirtió en crisis de liderazgo — y, ahora, amenaza con convertirse en una crisis de capital humano.

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