Casi cuatro décadas después del accidente nuclear de 1986, investigadores identificaron en el interior del reactor destruido de Chernobyl una comunidad fúngica capaz de sobrevivir en niveles extremos de radiación, incluyendo una especie que presentó crecimiento acelerado bajo exposición ionizante y levantó nuevas hipótesis científicas sobre adaptación biológica
Casi cuatro décadas después del accidente nuclear de 1986, investigadores identificaron en Chernobyl un hongo capaz de crecer en presencia de radiación ionizante, descubrimiento que amplía el interés científico sobre la adaptación de la vida microbiana en ambientes altamente contaminados.
Comunidad microbiana se estableció dentro del reactor destruido en Chernobyl
En las estructuras remanentes del reactor de la Unidad Cuatro de Chernobyl, científicos encontraron el hongo negro Cladosporium sphaerospermum viviendo directamente en áreas expuestas a la radiación ionizante. El organismo no solo sobrevive, sino que demuestra crecimiento asociado a la presencia de este tipo de radiación.
Casi 40 años después del desastre nuclear de 1986, la zona de exclusión de Chernobyl sigue siendo mayormente inaccesible a la presencia humana. Aun así, microorganismos han comenzado a ocupar gradualmente espacios considerados extremadamente hostiles a la vida.
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En la década de 1990, la microbiologista Nelli Zhdanova, de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, lideró un levantamiento científico en el abrigo construido alrededor del reactor destruido en Chernobyl.
La investigación identificó 37 especies de hongos viviendo en el ambiente contaminado. Muchos presentaban coloración oscura y alta concentración de melanina, un pigmento conocido por absorber radiación y reducir daños celulares.
Entre las especies analizadas, Cladosporium sphaerospermum dominó las muestras recolectadas y registró algunos de los mayores niveles de contaminación radiactiva observados por los investigadores.
Experimentos muestran crecimiento acelerado del hongo bajo radiación en Chernobyl
La radiación ionizante posee energía suficiente para remover electrones de los átomos, romper enlaces moleculares y provocar daños al ADN. En humanos, esta exposición está asociada al aumento del riesgo de cáncer y a la destrucción celular.
A pesar de estos efectos conocidos, experimentos conducidos por Ekaterina Dadachova y Arturo Casadevall, en el Albert Einstein College of Medicine, revelaron un comportamiento diferente en el hongo encontrado en Chernobyl.
Según un estudio publicado en la revista PLOS One, la exposición a la radiación ionizante no inhibió el desarrollo de Cladosporium sphaerospermum. El organismo presentó crecimiento acelerado cuando fue sometido a ambientes radiactivos.
Los resultados indicaron también alteraciones en el comportamiento de la melanina presente en las células del hongo durante la exposición a la radiación.
Hipótesis de radiosíntesis levanta nueva posibilidad científica
En un artículo publicado en 2008, Dadachova y Casadevall propusieron que la melanina podría permitir un proceso similar a la fotosíntesis, denominado radiosíntesis.
De acuerdo con esa hipótesis, el hongo encontrado en Chernobyl podría absorber radiación ionizante y convertirla en energía química, mientras que el propio pigmento continuaría actuando como protección contra daños celulares.
La propuesta científica sugiere una posible interacción inédita entre organismos complejos y ambientes altamente radiactivos, aunque el mecanismo aún no ha sido comprobado experimentalmente.
Científicos afirman que mecanismo aún no ha sido confirmado
El concepto de radiosíntesis permanece en investigación científica. Hasta el momento, investigadores no han demostrado fijación de carbono impulsada por radiación ionizante ni identificado una vía metabólica capaz de confirmar la conversión directa de la radiación en energía utilizable.
Según el ingeniero Nils Averesch, de la Universidad de Stanford, la radiosíntesis aún necesita ser demostrada de forma concluyente, incluyendo la reducción de compuestos de carbono o la fijación de carbono inorgánico asociada a la radiación.
Estudios adicionales muestran que la respuesta a la radiación varía entre diferentes hongos melanizados. La levadura negra Wangiella dermatitidis presenta un crecimiento ampliado bajo radiación ionizante.
Ya el hongo Cladosporium cladosporioides aumenta la producción de melanina cuando se expone a radiación gamma o ultravioleta, sin registrar crecimiento proporcional.
Desde las estructuras dañadas de Chernobyl hasta experimentos conducidos fuera del lugar, el comportamiento de Cladosporium sphaerospermum sigue siendo objeto de investigación científica.
El funcionamiento exacto de la interacción entre el hongo y la radiación ionizante permanece indefinido, manteniendo abierto el debate sobre los límites de la adaptación biológica en ambientes extremos como Chernobyl.

Lembro uma boa oportunidade de testarmos no combate a este fungo, o uso da água ionizada que já provou ser atuante e aniquilizadoras das 3 super bactérias em humanos.