Publicado el 28 de diciembre de 2025, estudio de la Colaboración Internacional de Thwaites muestra que la glaciar del Apocalipsis en la Antártida acumuló más de 320 kilómetros de fracturas desde 2002, debilitó su plataforma de hielo y puede, al colapsar, elevar el mar en hasta 3,35 metros, amenazando ciudades costeras globales
La glaciar Thwaites, apodada glaciar del Apocalipsis en la Antártida, volvió al centro de las preocupaciones científicas tras la divulgación de nuevos datos de satélite. Investigadores analizaron la evolución de la plataforma de hielo entre 2002 y 2022 y encontraron que la extensión total de las fracturas se duplicó de alrededor de 160 kilómetros a más de 320 kilómetros, señal de que la estructura se está fragmentando de forma acelerada y potencialmente irreversible.
El estudio integra el informe de 2025 de la Colaboración Internacional de la Glaciar Thwaites, el ITGC, que ya venía alertando que el retroceso de la glaciar se aceleró de manera significativa en los últimos 40 años. La conclusión es directa: a pesar de que un colapso total se considera poco probable en las próximas décadas, la glaciar del Apocalipsis en la Antártida debe retroceder cada vez más rápido a lo largo de los siglos XXI y XXII, aumentando la contribución a la elevación global del nivel del mar.
Qué es la glaciar del Apocalipsis en la Antártida

La Thwaites es una enorme plataforma de hielo ubicada en la Antártida Occidental.
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Recibió el apodo de glaciar del Apocalipsis en la Antártida porque su estabilidad se considera crítica para el equilibrio de toda la capa de hielo de la región.
Si la glaciar colapsa bajo su propio peso, estimaciones actuales apuntan a una posible elevación del nivel del mar de hasta 3,35 metros, suficiente para rediseñar litorales y afectar a decenas de millones de personas en zonas costeras bajas.
En la práctica, la Thwaites funciona como una especie de “freno” que ayuda a sostener masas de hielo del interior del continente.
Cuando la glaciar del Apocalipsis en la Antártida pierde integridad estructural, abre espacio para que volúmenes aún mayores de hielo deslicen hacia el océano, aumentando el riesgo de aumento acelerado del nivel del mar.
Fracturas se duplican de 160 a más de 320 kilómetros

El núcleo de la alerta reciente está en el patrón de fracturación.
El equipo de la Universidad de Manitoba examinó dos décadas de imágenes de satélites, de 2002 a 2022, alrededor de una importante zona de cizallamiento, región en la que el hielo sufre esfuerzos intensos.
Los análisis muestran que el “longitud total del área de fracturas” pasó de aproximadamente 160 kilómetros a más de 320 kilómetros en el período.
Al mismo tiempo, la longitud media de las fracturas disminuyó, lo que indica no solo fracturas aisladas, sino un mosaico más denso y complejo de rupturas en la glaciar del Apocalipsis en la Antártida.
En términos técnicos, esto significa que la plataforma está más segmentada y vulnerable, con bloques de hielo más pequeños, más susceptibles a desprenderse bajo la acción combinada de la gravedad, del océano y de la atmósfera calentada.
Derretimiento por abajo y remolinos gigantes bajo el hielo
La fragilidad de la superficie no es el único problema.
Estudios recientes destacan que el calentamiento de las aguas oceánicas está derritiendo la parte inferior de plataformas como la glaciar Thwaites en escalas de tiempo que van de años a horas.
Bajo la glaciar del Apocalipsis en la Antártida, se observaron remolinos de agua de hasta seis millas de diámetro, que excavan cavidades bajo el hielo y aceleran el derretimiento de abajo hacia arriba.
Los investigadores identificaron además un ciclo de retroalimentación preocupante: el agua fría liberada por la plataforma de hielo derretida se mezcla con aguas oceánicas más cálidas y salinas, generando turbulencia que intensifica el contacto entre el océano caliente y la base de la glaciar del Apocalipsis en la Antártida.
Esta turbulencia, a su vez, acelera el derretimiento y alimenta nuevamente el ciclo, creando un mecanismo de retroalimentación positiva en un clima en calentamiento.
Qué dice el informe de 2025 del ITGC
El informe de 2025 del ITGC sintetiza la visión de decenas de equipos que monitorean la Thwaites con satélites, sensores oceánicos y modelado numérico.
El documento señala que el retroceso de la glaciar “se ha acelerado considerablemente en los últimos 40 años” y que los procesos físicos que sostienen la glaciar del Apocalipsis en la Antártida están volviéndose más inestables a medida que el océano y la atmósfera acumulan calor.
A pesar de ello, los autores consideran “improbable” un colapso total en las próximas décadas.
El escenario dominante es de un retroceso continuo, con pérdida de masa y retroceso de la línea de anclaje a lo largo de los siglos XXI y XXII.
Esta combinación de evolución lenta, pero persistente, dificulta la comunicación pública del riesgo, ya que la glaciar del Apocalipsis en la Antártida no ofrece un plazo exacto de colapso, sino un horizonte de amenaza acumulativa para generaciones enteras.
Impacto potencial de hasta 3,35 metros en el nivel del mar
El número más citado en los estudios sobre la Thwaites es el potencial de elevación del nivel del mar en hasta 3,35 metros si la glaciar y partes asociadas de la Antártida Occidental colapsan con el tiempo.
Esta magnitud no significa un aumento instantáneo, sino la suma de contribuciones graduales en décadas y siglos.
Aún así, incluso fracciones de este total serían suficientes para agravar inundaciones costeras, erosión de playas, salinización de acuíferos y desplazamiento de poblaciones vulnerables.
Es importante destacar que la glaciar del Apocalipsis en la Antártida no actúa sola.
Es parte de un sistema mayor que incluye otras plataformas y glaciares apoyados en lechos por debajo del nivel del mar.
Una inestabilidad prolongada en la Thwaites puede desencadenar efectos en cadena, alterando el equilibrio de sectores más amplios de la Antártida Occidental, con impactos combinados en el nivel de los océanos.
Descarbonización como única forma de desacelerar el colapso
En el trecho más prescriptivo, el informe del ITGC afirma que “la mitigación inmediata y sostenida de los cambios climáticos (descarbonización) ofrece la mejor esperanza de retrasar esta pérdida de hielo”.
En otras palabras, no hay solución técnica localizada para estabilizar la glaciar del Apocalipsis en la Antártida si el calentamiento global continúa ampliando la temperatura del océano y de la atmósfera.
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero no evita automáticamente el retroceso ya en curso, pero puede impedir la entrada en un régimen de retroceso inestable en otros sectores marinos de la Antártida Oriental.
Para los científicos, el caso de la Thwaites es una señal de alerta anticipada sobre los límites físicos del sistema climático, no un escenario de ficción.
La decisión sobre la velocidad de este proceso, argumentan, está directamente ligada a las políticas de energía, transporte, industria y uso de la tierra adoptadas en las próximas décadas.
Ante todo esto, en su opinión, ¿la alerta de la glaciar del Apocalipsis en la Antártida ya es suficiente para cambiar la forma en que los gobiernos abordan la descarbonización o el mundo todavía está subestimando este riesgo climático silencioso?

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