Nuevo sistema del IBGE redefine criterios geomorfológicos y reconoce formaciones elevadas en el territorio nacional, consolidando un consenso científico inédito y actualizando la comprensión sobre el relieve brasileño en diferentes regiones.
El 1 de abril de 2026, la Revista Pesquisa FAPESP divulgó uno de los consensos más relevantes de la geografía brasileña reciente: Brasil tiene, sí, montañas. La conclusión es resultado de más de seis años de estudios coordinados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el IBGE, en asociación con investigadores e instituciones científicas del país.
Hasta entonces, la propia comunidad académica no tenía unanimidad sobre el tema. Durante décadas, muchos especialistas consideraban que Brasil no poseía montañas en el sentido clásico, principalmente por no presentar cadenas jóvenes como los Andes o el Himalaya.
Este entendimiento cambió con la creación del Sistema Brasileño de Clasificación de Relieve (SBCR), que comenzó a establecer criterios técnicos estandarizados para identificar y clasificar las formas del relieve nacional.
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Nuevo sistema de clasificación del relieve redefine el concepto de montaña en Brasil
El punto central de este cambio está en la definición técnica de lo que es una montaña. Según el nuevo sistema adoptado por el IBGE, una montaña no se determina solo por la altitud absoluta. El criterio pasó a considerar principalmente:
- Diferencia de altura en relación al entorno;
- Pendientes empinadas;
- Ápices afilados o en cresta.
Con base en estos parámetros, se clasificaron como montañas formas de relieve con al menos 300 metros de amplitud altimétrica en relación a las áreas vecinas, independientemente de la altitud total.
Este detalle técnico cambia completamente la lectura del territorio brasileño, pues permite reconocer estructuras antiguas y erosionadas como montañas, incluso sin grandes altitudes.
Montañas fueron identificadas en 14 estados brasileños con base científica
La aplicación de estos criterios llevó a un resultado directo: la presencia de montañas fue confirmada en 14 estados brasileños, distribuidos por diferentes regiones del país. De acuerdo con los estudios, estas formaciones aparecen desde áreas amazónicas hasta regiones del Sur y Sudeste, incluyendo estados como:
- Roraima;
- Bahía;
- Minas Gerais;
- Ceará;
- Río de Janeiro;
- Santa Catarina.
Estas montañas no forman cadenas continuas como los Andes, sino que surgen en bloques y sistemas antiguos, muchas veces fuertemente erosionados a lo largo de millones de años. En algunos estados, como Río de Janeiro, las montañas llegan a ocupar cerca de un tercio del territorio, demostrando que estas formaciones son más comunes de lo que se imaginaba.
Por qué Brasil parecía no tener montañas por tanto tiempo
La idea de que Brasil no posee montañas está directamente ligada a la geología del territorio. El país no presenta cadenas montañosas jóvenes formadas por procesos tectónicos recientes, como ocurre en regiones de colisión de placas. Esto llevó a muchos investigadores a asociar el concepto de montaña solo a áreas de orogénesis activa.
Sin embargo, el territorio brasileño está compuesto por estructuras mucho más antiguas, que han sido intensamente desgastadas por la erosión a lo largo de millones de años. Este desgaste redujo las altitudes y suavizó las formas, dificultando el reconocimiento de estas estructuras como montañas bajo criterios tradicionales.
La nueva clasificación corrige esta distorsión al considerar no solo el origen geológico, sino también la morfología actual del relieve.
Ejemplos muestran que no toda gran altitud es considerada montaña
Uno de los puntos más curiosos de la nueva clasificación es que una altitud elevada no garantiza que una formación sea considerada montaña. Uno de los ejemplos más emblemáticos es el Monte Roraima, con cerca de 2.810 metros de altitud.
A pesar de ser una de las elevaciones más altas del país, no se clasifica como montaña porque tiene un pico plano, siendo encuadrado como meseta. De la misma forma, formaciones conocidas como Pan de Azúcar (RJ) y Pico do Cabugi (RN) tampoco entran en la clasificación de montañas según los nuevos criterios. Esto muestra que la forma del relieve ha pasado a ser más importante que la altitud aislada.
Sistema Brasileño de Clasificación de Relieve crea un estándar inédito en el país
El SBCR representa un cambio estructural en la geografía brasileña. Desarrollado desde 2019 por el IBGE en asociación con el Servicio Geológico de Brasil, la Unión de Geomorfología Brasileña y universidades, el sistema tiene como objetivo estandarizar la forma en que el relieve es descrito en el país.
Organiza el relieve en categorías jerárquicas y crea un lenguaje común para investigadores, organismos públicos y planificación territorial.
La introducción de las montañas como una categoría formal dentro de este sistema marca un avance importante, pues corrige inconsistencias anteriores y acerca a Brasil a estándares internacionales de clasificación geomorfológica.
Impactos de la nueva clasificación van más allá de la geografía académica
El reconocimiento de las montañas brasileñas no tiene impacto solo científico. Según los investigadores involucrados, este cambio puede influir directamente en áreas como:
- Planificación urbana;
- Prevención de desastres naturales;
- Conservación ambiental;
- Turismo.
Pendientes empinadas, por ejemplo, están asociadas a un mayor riesgo de deslizamientos, lo que hace que su identificación precisa sea fundamental para políticas públicas. Además, el reconocimiento de estas áreas puede valorizar regiones montañosas del país desde el punto de vista turístico y ambiental. La clasificación pasa a tener un impacto directo en la forma en que el territorio es interpretado y utilizado.
Montañas brasileñas son antiguas y resultado de procesos geológicos prolongados
A diferencia de cadenas montañosas jóvenes, como el Himalaya, las montañas brasileñas tienen un origen mucho más antiguo. Se formaron a partir de procesos geológicos que ocurrieron hace cientos de millones de años y fueron posteriormente modificadas por erosión, clima y dinámica superficial.
Este largo historial geológico explica por qué estas montañas presentan altitudes más modestas, formas más suavizadas y estructuras fragmentadas. Aún así, mantienen características geomorfológicas que justifican su clasificación como montañas dentro del nuevo sistema.
Nueva lectura del relieve cambia la forma en que Brasil es visto geográficamente
Durante décadas, Brasil fue descrito como un país de relieve predominantemente plano o de baja altitud. La nueva clasificación no cambia esta característica general, pero añade una capa importante de complejidad.
El territorio brasileño pasa a ser reconocido como más diverso de lo que se imaginaba, con presencia significativa de formas montañosas distribuidas en diferentes regiones. Este cambio también acerca al país a una visión más moderna de la geografía, basada en criterios técnicos y comparables internacionalmente.
Brasil siempre tuvo montañas, pero solo ahora fueron oficialmente reconocidas
El reconocimiento de las montañas brasileñas no representa un descubrimiento reciente, sino una reinterpretación científica basada en nuevos criterios técnicos. Con la consolidación del Sistema Brasileño de Clasificación de Relieve, el país adopta una visión más precisa y estandarizada de su territorio.
Montañas que siempre existieron, pero eran ignoradas o clasificadas de forma diferente, ahora pasan a formar parte oficialmente de la geografía brasileña, alterando la forma en que el relieve es entendido, estudiado y utilizado.
Este cambio muestra que, incluso en áreas aparentemente consolidadas de la ciencia, nuevos enfoques pueden transformar completamente la forma en que vemos el mundo.

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