El Gobierno de Brasil destina más de 900 millones de reales para la compra de armas y municiones, generando polémica sobre la utilización de recursos públicos. La Fuerza Nacional recibirá fusiles y escopetas para reforzar la seguridad, mientras especialistas discuten la prioridad de esta medida.
El impresionante valor que el gobierno brasileño está destinando para la compra de armas y municiones está causando polémica y preocupación entre especialistas en seguridad pública.
Mientras muchos defienden la necesidad de equipar mejor a las fuerzas de seguridad, otros cuestionan si esta es la mejor forma de utilizar recursos públicos en medio de tantas otras necesidades urgentes en el país.
El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública anunció que va a invertir R$ 244,5 millones en la compra de fusiles calibre 7.62 y escopetas calibre 12 para la Fuerza Nacional de Seguridad.
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La Secretaría Nacional de Seguridad Pública (Senasp) abrió una licitación el viernes (02), previniendo la adquisición de 7.174 escopetas y 6.831 fusiles semiautomáticos. Estas armas serán entregadas bajo demanda, es decir, a medida que sean necesarias.
Actualmente, la Fuerza Nacional cuenta con un efectivo movilizado de 1,3 mil agentes y otros 42,8 mil capacitados para prestar servicio, de acuerdo con datos del Ministerio de Justicia. Este efectivo está compuesto por peritos y agentes de las policías civil y militar, cedidos por los estados brasileños a través de convenios con la Senasp. A cambio, los estados reciben armas y equipos para reforzar la seguridad.
En mayo, el gobierno federal ya había abierto una licitación por valor de R$ 672,4 millones para la compra de 33.910 carabinas semiautomáticas calibre 5.56, 35.447 linternas ajustables y 34.346 miras optrónicas. Estas armas estarían destinadas a los estados que cedieron integrantes de sus policías a la Fuerza Nacional de Seguridad por un período de 12 meses, conforme al acuerdo de cooperación firmado entre los estados y la Unión.
Según el diario Metrópoles, la justificación para la adquisición de este armamento, totalizando más de 900 millones de reales, está en la necesidad de actualizar el arsenal y mantener las armas. En el documento oficial, cada fusil semiautomático fue presupuestado en R$ 28,8 mil, y cada escopeta calibre 12, en R$ 6,1 mil.
«La Fuerza Nacional ha actuado de forma preventiva y represiva en situaciones de crisis que comprometan el orden público y en acciones planificadas por la Cartera de Políticas Públicas del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, con énfasis en las políticas y ejes de la Senasp», justificó el edital.
«Para la consecución con excelencia de los objetivos, es imperioso el equipamiento de la Fuerza Nacional con armamentos modernos, eficientes y adecuados a las características de cada operación», completó la entidad en el documento.
Los fusiles deben venir acompañados de bandolera y bolsa para porte, además de cinco cargadores para el calibre 7.62. Estos fusiles también deben tener color predominante negro, inclusive en la parte externa de los cargadores, acabado de primera línea y estar aptos para el uso de municiones nacionales e importadas.
Las escopetas calibre 12 de repetición deben incluir un conjunto de miras compuesto por masa y alza con ajuste micrométrico vertical y horizontal, alza de mira regulable, masa de mira fija y riel picatinny.
El armamento necesita tener un sistema de alimentación por tubo cargador paralelo al cañón, con capacidad de almacenamiento entre 5 y 7 cartuchos estándar, permitiendo también el uso de munición no letal.
¿Estás de acuerdo con esta inversión masiva en armamentos por parte de la Fuerza Nacional, o crees que estos recursos podrían aplicarse mejor en otras áreas prioritarias del país? ¡Deja tu opinión en los comentarios!

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