El colapso del Zhongrong Trust, gigante del sector financiero paralelo, profundiza la crisis de confianza en el país y enciende la alerta para un posible contagio en el sistema bancario, poniendo a prueba los límites del gobierno de Pekín.
La crisis en China, que comenzó con la quiebra de gigantes inmobiliarios como Evergrande, alcanzó un nuevo y peligroso nivel al llegar al corazón del sistema financiero. La bancarrota del Zhongrong International Trust, un gran banco chino del llamado «sector bancario paralelo» (shadow banking), confirmó los peores temores del mercado. El colapso de la institución, que administraba miles de millones de dólares para la clase media y alta del país, dejó un rastro de pérdidas y dio inicio a una ola de protestas de inversores en Pekín.
Si antes el problema estaba concentrado en las constructoras, ahora la inestabilidad amenaza con contaminar todo el sistema financiero. La quiebra de un banco es mucho más peligrosa que la de una empresa común, pues crea un riesgo de efecto dominó, el llamado «riesgo sistémico». El episodio está siendo comparado con el colapso de Lehman Brothers, que dio inicio a la crisis financiera global de 2008, y plantea una cuestión crucial: ¿está China al borde de una crisis económica sin precedentes?
¿Qué era el Zhongrong Trust?

El Zhongrong Trust no era un banco comercial tradicional, sino una de las mayores empresas del «shadow banking» de China. Este sistema paralelo funciona fuera de la regulación bancaria formal, ofreciendo productos de inversión de alto riesgo y alto retorno. Durante años, estas instituciones fueron el motor que financió el auge inmobiliario chino.
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El Zhongrong pertenecía al Zhongzhi Enterprise Group, un conglomerado financiero que también declaró bancarrota a principios de 2025. Ambos eran piezas centrales en el financiamiento de constructoras, prestando dinero para proyectos que, muchas veces, aún ni siquiera habían salido del papel. Cuando el mercado inmobiliario se desaceleró y las constructoras no pudieron pagar sus deudas, todo el sistema comenzó a derrumbarse.
El efecto dominó de la crisis inmobiliaria
La quiebra del Zhongrong es una consecuencia directa de la crisis en el sector inmobiliario. Durante décadas, el modelo de negocio de las constructoras chinas se basó en vender apartamentos en planos y usar el dinero para financiar nuevas obras, creando una burbuja de crecimiento insostenible.
Cuando el gobierno chino trató de frenar la especulación y la economía se desaceleró, las empresas ya no pudieron financiarse. Gigantes como Evergrande y Country Garden se colapsaron, dejando de pagar sus préstamos a instituciones como el Zhongrong. Sin recibir el dinero de las constructoras, el banco no pudo honrar los pagos a sus propios inversores, lo que condujo a su quiebra. El resultado es una tragedia para millones de familias que invirtieron los ahorros de toda una vida y ahora pueden perder casi todo.
¿Un «momento Lehman» para China?
La gran preocupación ahora es el contagio. La quiebra de este gran banco chino puede arrastrar a otras instituciones financieras que tenían inversiones o préstamos relacionados con él. El pesimismo se apoderó del país y la confianza en el sistema financiero fue socavada.
Esto sucede en el peor momento posible para Pekín, que contaba con el aumento del consumo interno para compensar la caída en las exportaciones, afectadas por la guerra comercial con los Estados Unidos. Temerosos de perder sus ahorros, los chinos tienden a ahorrar más y gastar menos, lo que puede profundizar la recesión económica. El gobierno chino seguramente intervendrá para intentar evitar un colapso en cadena, pero el daño a la confianza del consumidor y del inversor ya está hecho.
El futuro incierto de la economía china
A diferencia de los Estados Unidos en 2008, China tiene un gobierno centralizado con mayor control sobre la economía, lo que puede ayudar a contener la crisis. Sin embargo, el desafío es inmenso. El país necesita reestructurar su modelo económico, que durante mucho tiempo dependió de un crecimiento basado en deudas y especulación inmobiliaria.
El colapso del Zhongrong Trust es más que la quiebra de un gran banco chino; es un síntoma claro de que los problemas estructurales de China son profundos. El mundo observa atentamente, pues una crisis prolongada en la segunda economía más grande del planeta tendría consecuencias graves para todos, incluido Brasil, que tiene en China su principal socio comercial.
¿Crees que China podrá controlar esta crisis o estamos viendo el inicio de un colapso con impacto global? Deja tu opinión en los comentarios.


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