Tras ver a Coyote Peterson reaccionar a la picadura de una hormiga terciopelo, criador decide tratar al insecto con la picada más dolorosa del mundo como mascota, construye un terrario de desierto con piedras, arena y carbón, prueba gel de néctar, presenta a su madre y registra 1 minuto de contacto en el brazo.
El caso comienza con un video viral: Coyote Peterson se deja picar por una hormiga terciopelo apodada “asesina de vacas”. La grabación se convierte en referencia de dolor y, a partir de ella, un criador decide comprar el insecto con la picada más dolorosa del mundo como mascota y documentar cada etapa, desde el terrario hasta el contacto en el brazo.
Antes de la llegada del animal, transforma la idea en una prueba doméstica de control y riesgo. El plan incluye montar un terrario inspirado en el desierto, garantizar que la tapa impida fugas y, al final, dejar a la hormiga terciopelo caminar durante 60 segundos sobre el brazo, sin movimientos bruscos y sin intentar “forzar amistades” por el susto.
El video viral y el origen del nombre “asesina de vacas”

La escena que dispara la historia es directa: Coyote Peterson recibe la picadura y reacciona de manera intensa, señalando a la hormiga terciopelo como una de las experiencias más dolorosas vistas allí.
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En el relato, el apodo “asesina de vacas” aparece como explicación popular para la fuerza de la picadura, descrita como capaz de “matar a una vaca”.
El propio criador trata la frase como un exageración y separa el mito del riesgo real.
Mantiene el foco en lo que puede ser observado: el insecto con la picada más dolorosa del mundo provoca suficiente miedo como para exigir planificación, distancia y control del ambiente, incluso cuando se convierte en mascota.
Compra como mascota y preparativos para evitar fugas

La decisión nace al encontrar un sitio que vende a la “asesina de vacas” como mascota.
La compra es inmediata y viene acompañada de una preocupación repetida: si la hormiga terciopelo se escapa, el problema se vuelve grande.
Por eso, evita colocar al animal directamente en el terrario antes de finalizar la tapa.
Cuando la entrega se retrasa, el paquete llega con un detalle extraño: la caja lleva la indicación “pez vivo”, a pesar de llevar dentro el insecto con la picada más dolorosa del mundo.
El criador abre con cuidado, usa pinzas y solo entonces revela a la hormiga terciopelo bajo papel de cocina, confirmando que el procedimiento es de contención, no de “manejo casual”.
Terrario de desierto: piedras caras, arena especial y carbón
La estructura del terrario comienza con piedras apiladas para recordar un cañón.
Dice que eligió este material por parecer realista, pero registra el impacto en el bolsillo y describe las piedras como “carísimas”, sin detallar precios.
Luego, agrega agua en un recipiente dentro del tanque y mezcla una arena especial con la mano.
En aproximadamente un minuto, el material se convierte en una arcilla moldeable, descrita como una bolita que “parece excremento”.
La arcilla se aplica entre las piedras como pegamento, creando una base firme para el terrario.
El fondo recibe una capa de piedra negra, presentada como recurso para absorber humedad extra y reducir el riesgo de moho.
Encima, mezcla arena con un poco de suelo para formar un sustrato más nutritivo, argumentando que eso ayudaría a las plantas y los cactus a crecer mejor.
La última capa es de arena fina, para que el terrario parezca un desierto de verdad.
Decoración y plantas: madera, suculentas y cactos
Con el escenario listo, esparce “maderas de araña” por el terrario y usa parte de ellas como pequeños puentes entre los “cañones”, por donde la hormiga terciopelo podría pasar.
Después agrega ramas más largas como elemento visual e incluye troncos llamados “madera de thoia”, valorados por los agujeros que permiten refugio y posible guarida.
La decoración incluye un escorpión, pero solo de plástico, elegido para reforzar el aspecto del desierto.
Para las plantas, va a Home Depot y encuentra el área externa vacía, atribuyendo esto al invierno y a la transferencia de las plantas al interior.
Compra suculentas y cactus, relata que gastó 20 dólares y planta sacudiendo la tierra, enterrando solo las raíces.
Insectos auxiliares y prueba con larvas
El criador incluye colémbolos en el terrario y muestra miles de puntos blancos en movimiento, que describe como minúsculos y “aterradores”.
La función es clara: cuando rocía agua en las plantas, los colémbolos ayudarían a consumir moho que pueda surgir con la humedad.
Para probar la interacción, agrega larvas de tenebrio al terrario y declara curiosidad sobre una posible picadura.
Más tarde, al colocar una larva cerca de la “asesina de vacas”, la hormiga terciopelo sube sobre ella y no demuestra interés, volviendo a buscar restos de alimento en el suelo.
Alimentación con gel y el comportamiento en 20 minutos
Al investigar, encuentra la indicación de que la hormiga terciopelo puede comer néctar, larvas e insectos adultos.
El primer intento es un gel para insectos, descrito como el mismo que utiliza para alimentar grillos y como un sustituto de néctar.
El criador posiciona el gel frente al animal y registra que, en alrededor de un minuto, ella siente el olor y va directo.
La hormiga terciopelo permanece parada y parece alimentarse durante aproximadamente 20 minutos.
Después de eso, retira el gel para evitar exceso, manteniendo el terrario como el centro de observación del insecto con la picada más dolorosa del mundo.
Un minuto en el brazo y el control de movimientos
Por la noche, llama a su madre para filmar y muestra al animal dentro de un recipiente pequeño, describiendo nuevamente a la “asesina de vacas” como el insecto con la picada más dolorosa del mundo.
La madre reacciona con asombro al escuchar que la picadura “mataría a una vaca”, y él repite que el punto comprobable es el dolor.
Para transferir al animal, usa pinzas y dice que lo agarra por el abdomen, considerado resistente, casi como un esqueleto.
El método busca evitar lastimar a la hormiga terciopelo y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de una picadura.
El insecto baja del recipiente y da el primer paso en el brazo.
El criador mantiene el cuerpo inmóvil, afirma no querer irritar a la hormiga terciopelo y observa el aguijón arrastrándose, admitiendo que podría ser picado “accidentalmente”.
Necesita cumplir la meta de 60 segundos, conversa para distraerse y describe el corazón a 200 pulsaciones por segundo.
Cuando el cronómetro marca 60 segundos, intenta conducir a la “asesina de vacas” de regreso al recipiente, pero la hormiga terciopelo contorna el borde, cae sobre la mesa y solo entonces es recolocada.
El resultado es anticlimático: no hubo picadura y el criador bautiza a la mascota como “Asesina”.
Aún en el cierre del video, sugiere que podría aceptar ser picado en otra grabación si el contenido genera un salto de suscriptores, citando la meta de 100.000 nuevos seguidores como desencadenante para repetir el riesgo.
Lo que el episodio expone sobre riesgo doméstico
El relato revela una contradicción: transformar el insecto con la picada más dolorosa del mundo en mascota depende de la repetición de controles simples, pero rígidos.
Tapa bien ajustada, manipulación con pinzas, contacto limitado en el brazo y observación constante se tratan como barreras mínimas.
También queda evidente que el terrario se convierte en más que un escenario.
Funciona como contención y como laboratorio, donde la “asesina de vacas”, la hormiga terciopelo, el gel y las larvas son colocados para medir la reacción.
Aún sin picadura, el miedo dirige cada decisión.
Entre la construcción del terrario, la alimentación con gel y un minuto en el brazo, la historia muestra que la domesticación aquí es más sobre contención que sobre afecto: la “asesina de vacas” sigue siendo un riesgo calculado dentro de casa.
En su escenario, ¿mantendría en casa un insecto con la picada más dolorosa del mundo caminando en el brazo durante 60 segundos?


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