Conductor de Aplicaciones Mueve Proceso Contra la BYD Tras Defecto en el Dolphin Mini Recién Comprado en Salvador. Caso Expone Fallas en la Atención, Disputa Judicial y Debate Sobre Derechos del Consumidor.
En Salvador, un conductor de aplicaciones vive un impasse que involucra al fabricante de autos eléctricos BYD y una concesionaria local, según un hecho noticia el jueves, 18/09.
Ernesto Galvão, de 40 años, vio su sueño de conducir un vehículo 100% eléctrico convertirse en un dolor de cabeza pocos días después de la compra. El Dolphin Mini, adquirido por R$ 120 mil, presentó un defecto justo en la primera recarga. Ahora, el caso ha llegado a la Justicia y plantea discusiones sobre calidad, garantías y atención al consumidor.
La Inversión Alta y la Expectativa Frustrada
La adquisición del auto eléctrico fue planificada. Además del financiamiento aprobado por el banco, Ernesto invirtió alrededor de R$ 25 mil en paneles solares para abastecer el automóvil en casa, apostando por una economía a largo plazo. La elección del Dolphin Mini, modelo popular de BYD en Brasil, representaba no solo un vehículo, sino un proyecto de vida más sostenible. Sin embargo, apenas cuatro días después de la compra, comenzaron los problemas.
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Durante la primera recarga, un ruido extraño proveniente del motor llamó la atención del conductor. Ernesto buscó inmediatamente la concesionaria Parvi, donde había adquirido el vehículo, en la Avenida Paralela. El auto estuvo retenido por cuatro días para pruebas. Sin embargo, el diagnóstico no fue concluyente.
Dos meses después, el defecto sigue sin solución definitiva. La concesionaria y el fabricante identificaron que el problema está en la transmisión, acoplada al motor. La BYD habría recomendado el cambio completo de ambas piezas. Para Ernesto, la medida no es aceptable: “No quiero que este cambio se coloque en el documento del auto y que eso desvalorice el vehículo”, afirma el conductor.
Reclamaciones Adicionales y Apertura del Proceso Contra la BYD
Además del defecto en el motor, el conductor señala fallas en las cerraduras de las puertas y en el capó. La suma de los problemas, asociada a la falta de agilidad en la resolución, llevó a Ernesto a abrir un proceso contra la BYD y la concesionaria Parvi. La acción fue protocolada en la 9ª Vara de Relaciones de Consumo de la Comarca de Salvador a principios de septiembre.
Según él, el servicio prestado fue insuficiente: “El servicio que ellos brindaron fue muy malo desde el principio. Muy irrespetuoso. Tanto la concesionaria como la BYD no se movilizaron para resolver el problema.”
La Respuesta de la Concesionaria Parvi y la Posición de la BYD
Buscada por la prensa, la Parvi no comentó detalles del proceso judicial, pero envió una nota firmada por el gerente de posventa: “El Grupo Parvi actúa de conformidad con todos los protocolos técnicos y de atención de la BYD, siempre priorizando la transparencia, la seguridad y la satisfacción de nuestros clientes. En eventuales ocurrencias, nuestros clientes cuentan con total soporte de las concesionarias y de los canales oficiales de atención.”
La BYD, por su parte, mantuvo la misma postura. En respuesta oficial, el fabricante afirmó que sigue acompañando el caso en conjunto con la red de concesionarias, pero no presentó una previsión para la solución definitiva del problema.
Para Ernesto, la postura de las empresas ha generado aún más frustración. Según él, la BYD responsabiliza a la concesionaria por la demora en la solicitud de la pieza, mientras que la Parvi no puede dar plazos concretos para el cambio. Esta falta de claridad reforzó su decisión de buscar reparación judicial. “Una vez más, echaron la culpa a la concesionaria. Dijeron que ellos aún no realizaron el pedido. Están en este juego de empuje y nunca dan solución”, desahoga el conductor.
¿Qué Dice el Derecho del Consumidor Sobre Casos Como Este?
Expertos en Derecho del Consumidor destacan que la sustitución inmediata de un vehículo no es la regla. El abogado Pedro Falcão explica que, en situaciones de defecto, la empresa tiene el plazo de 30 días para reparar. Si no puede resolver en el período, se abre la posibilidad de devolución del valor pagado o sustitución del producto. “Corresponde a las empresas la reparación del defecto en cuestión. Si no se cumple la reparación en el plazo de 30 días, corresponde la devolución del valor pagado o el cambio por un producto equivalente”, detalla el abogado.
Sin embargo, observa que los tribunales brasileños han adopcionado decisiones diferentes en situaciones similares: “En casos en que hubo pérdida de confianza, o temor fundado de nuevos defectos, han ocurrido algunos precedentes para el cambio inmediato, pero no es certeza.”
Mientras espera el desenlace del proceso, Ernesto mantiene el auto parado y acumula perjuicios. Para él, la experiencia ha generado desconfianza no solo en relación al modelo adquirido, sino también respecto al soporte de la marca en Brasil.
La situación repercute en un momento en que la BYD intenta ampliar su participación en el mercado brasileño, invirtiendo en fábricas y en campañas de marketing dirigidas a la popularización de los autos eléctricos. Sin embargo, casos como este levantan dudas sobre la confiabilidad de la asistencia técnica y pueden comprometer la reputación de la marca ante los consumidores que buscan alternativas sostenibles al combustible fósil.

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