Decisión del STJ Define En Cuáles Situaciones Bancos Podrán Ser Responsabilizados Por Fallas De Monitoreo En Cuentas Usadas Por Estafadores Y Delimita Parámetros Inéditos Para Acciones Sobre Fraudes Virtuales En El País.
La 3ª Sala del Superior Tribunal de Justicia (STJ) decidió que las instituciones financieras pueden ser responsabilizadas por daños derivados de estafas virtuales cuando se pruebe que no monitorearon y no actuaron para impedir movimientos sospechosos en cuentas corrientes utilizadas reiteradamente por criminales.
El entendimiento fue fijado por unanimidad en un juicio llevado a cabo el 7 de octubre, y, aunque no hubo condena en el caso concreto, la decisión define en qué situaciones el banco podrá ser responsabilizado.
La deliberación marca un paso importante en la definición de la responsabilidad de las instituciones en fraudes digitales.
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Según el STJ, el simple hecho de que una cuenta sea utilizada por estafadores no implica culpa automática del banco.
La responsabilización ocurre únicamente cuando se demuestra que falló en la adopción de las diligencias necesarias para prevenir irregularidades.
Criterios Establecidos Por El STJ
De acuerdo con el relator, ministro Ricardo Villas Bôas Cueva, la conducta del banco será evaluada conforme al modo de apertura y el uso posterior de la cuenta.
Si hay indicios de que la institución permitió el registro con documentos falsos o extraviados, sin que el verdadero titular tuviera conocimiento, la falla puede ser considerada riesgo del negocio, y el banco podrá responder por los daños.
El ministro destacó, en su voto, que “aun cuando sea regularmente admitida la apertura de cuentas por medios electrónicos, sin la presencia física de sus titulares o representantes, esta debe ser vista como una estrategia operacional y mercadológica adoptada por libre opción de los bancos, que deben soportar los riesgos que de ella deriven”.
La sala también definió que la ausencia de diligencia quedará configurada cuando haya prueba de que la institución, en tiempo razonable, no monitoreó y no impidió movimientos sospechosos en cuenta corriente utilizada para fines ilícitos.
Este monitoreo puede ser comprobado, por ejemplo, mediante el análisis de extractos e históricos de transacciones.
Procedimientos De Apertura Y Fiscalización
La decisión refuerza la necesidad de verificación rigurosa en la apertura de cuentas, especialmente cuando se realiza por canales digitales.
La adopción de mecanismos de autenticación y de análisis de comportamiento de transacciones se considera parte del deber de cautela de las instituciones financieras.
El colegiado destacó que el uso de herramientas electrónicas de identificación no exime al banco de la responsabilidad de verificar la autenticidad de los datos presentados.
Cuando hay una falla en este proceso, el riesgo de responsabilización aumenta, dado que se trata de actividad esencial para la seguridad del sistema bancario.
Situaciones En Las Que No Hay Responsabilidad
El STJ también estableció límites.
En los casos en que ocurre el llamado “alquiler de cuentas”, en que terceros prestan sus cuentas para movimientos ilícitos, la responsabilidad del banco tiende a ser excluida.
En estos episodios, la cuenta fue abierta regularmente, y el uso indebido se debe a un acto de terceros, sin falla directa de la institución.
Aun en estas situaciones, el tribunal reiteró que el banco debe mantener sistemas de monitoreo de operaciones atípicas.
La ausencia total de vigilancia puede ser interpretada como omisión, si se demuestra que la cuenta fue utilizada de forma reiterada en estafas similares.
El Caso Del Falso Remate
El proceso juzgado tuvo origen en una estafa de remate virtual.
La víctima accedió a un sitio que simulaba una plataforma legítima de remates y realizó una transferencia de R$ 32,4 mil a la cuenta de los estafadores.
El banco, sin embargo, no fue condenado, ya que las instancias anteriores entendieron que no había pruebas de falla en la prestación del servicio.
El autor de la acción alegó que el banco no adoptó medidas adecuadas de monitoreo y seguridad, pero no presentó documentos que comprobaran el uso reiterado de la cuenta en fraudes.
Tampoco solicitó la inversión de la carga de la prueba, que obligaría a la institución a demostrar las medidas de control aplicadas.
El relator concluyó que “no habiendo el autor cumplido con demostrar la existencia de falla en la prestación del servicio, ni insistido en la solicitud de inversión de la carga probatoria, solo queda confirmar la improcedencia de la solicitud formulada”.
Aspectos Procesales Y Reflexos Jurídicos
El juicio aclara que, para que haya responsabilización, es necesaria prueba concreta de omisión del banco.
En acciones similares, el consumidor puede solicitar la inversión de la carga de la prueba, especialmente cuando no tiene acceso a información interna sobre el funcionamiento de los sistemas de seguridad de la institución.
En ausencia de esta medida, corresponde al autor demostrar, mediante documentos o informes, que la cuenta beneficiaria ya había sido utilizada en otras fraudes.
Si este patrón es identificado y el banco no ha tomado medidas, la responsabilidad puede ser reconocida.
La definición de criterios por parte del STJ se considera un parámetro técnico para casos futuros, ya que delimita de manera objetiva las situaciones en las que el banco debe responder y aquellas en las que la culpa no puede ser presumida.
El entendimiento también puede servir de base para procesos que involucren cuentas digitales e intermediarios financieros, cada vez más utilizados en transacciones electrónicas.
Repercusiones En El Sector Financiero
El precedente refuerza la importancia del monitoreo continuo de operaciones sospechosas y la actualización de los protocolos de seguridad en el sistema bancario.
Las instituciones deben mantener mecanismos que identifiquen movimientos incompatibles con el perfil de los clientes y adopten medidas inmediatas de bloqueo o comunicación a las autoridades.
La decisión ocurre en un contexto en el que proyectos de ley en el Congreso Nacional discuten medidas para endurecer el control sobre cuentas usadas por estafadores y perfeccionar el rastreo de valores obtenidos en fraudes.
El STJ, al delimitar las responsabilidades, busca uniformizar la aplicación del derecho y reducir la inseguridad jurídica en acciones que involucran golpes en línea.
El entendimiento podrá orientar juicios futuros sobre fraudes en remates virtuales, transferencias electrónicas y esquemas de ingeniería social.
A partir de esta decisión, ¿qué medidas deben priorizar las instituciones financieras para evitar la responsabilización en casos similares?

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