Proyecto llevó 1.278 días para quedar listo y une vista panorámica del océano, piscina en el acantilado y experiencia exclusiva que atrae huéspedes de todo el mundo
¿Pagarías R$ 35 mil para pasar solo 24 horas dentro de un avión? La pregunta parece exagerada, pero la propuesta es real — y ha logrado conquistar a turistas que buscan experiencias únicas. En la paradisíaca Isla de Bali, en Indonesia, un antiguo Boeing 737 retirado fue transformado en una verdadera mansión de lujo suspendida en lo alto de un acantilado, con vista privilegiada al mar azul turquesa.
La información fue divulgada por “Balanço Geral”, que presentó los detalles de la construcción y reveló bastidores del proyecto ideado por el empresario ruso Félix Demin. Según el reportaje, el proyecto no fue simple ni rápido. Todo lo contrario: la obra tomó exactamente 1.278 días para salir del papel y transformarse en uno de los alojamientos más exclusivos del mundo.
Ubicado en la playa de Nyang Nyang, en Bali, el llamado “Private Jet Villa” ofrece una experiencia que mezcla arquitectura audaz, lujo extremo y paisaje cinematográfico. Sin embargo, lo que realmente llama la atención no es solo el escenario, sino el concepto: dormir dentro de un avión real, adaptado para funcionar como residencia de alto estándar.
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De avión retirado a villa de lujo: los bastidores de la transformación

El responsable por la idea fue Félix Demin, joven empresario ruso conocido por invertir en hoteles de concepto diferenciado. Antes del Boeing 737, ya administraba alojamientos en formato de burbujas transparentes, donde los huéspedes disfrutan paisajes durante el día y también por la noche.
Dándose cuenta de que sus clientes buscaban experiencias cada vez más exclusivas, decidió apostar en algo aún más audaz. En 2021, compró un avión retirado de una compañía aérea de Indonesia. A partir de ahí, inició un proceso complejo que requirió proyectistas, ingenieros y autorización del gobierno local.
Primeramente, el equipo necesitó desmontar la aeronave para transportarla hasta la cima del acantilado. Como el acceso era estrecho, el avión subió en partes, lo que exigió una planificación minuciosa. Además, el montaje tomó meses y generó preocupación constante con la seguridad de la estructura.
Solo dos años después, tras superar desafíos técnicos y logísticos, la mansión aérea quedó lista.
Lujo en las alturas: hidromasaje en el cockpit, piscina en el acantilado y huéspedes que llegan en helicóptero
La experiencia comienza incluso antes del check-in. Según Félix, muchos huéspedes llegan en helicóptero, reforzando el clima de exclusividad.
Uno de los espacios más impresionantes es el cockpit, que se transformó en el dormitorio principal. La antigua cabina de mando se convirtió en una bañera de hidromasaje con ventanas abiertas a la playa. Mientras tanto, el segundo dormitorio ofrece un confort similar, con un sistema de control por voz que enciende el aire acondicionado, ajusta la iluminación y personaliza el ambiente.
El baño preserva elementos originales de la aeronave, incluyendo una puerta original del avión. Como sorpresa, al abrir una de las salidas, los visitantes encuentran una pequeña red suspendida en el exterior, perfecta para fotos y videos con vista panorámica — detalle que se volvió famoso en las redes sociales.
Además, la terraza fue instalada sobre una de las alas, creando un espacio ideal para sentir el viento y observar el mar. Por último, la piscina construida en el propio acantilado asegura uno de los atardeceres más impresionantes de Bali, según el propio empresario.
Sin embargo, toda esta estructura tiene un precio. La tarifa cuesta US$ 7.000, el equivalente a aproximadamente R$ 35.000 por 24 horas. Por lo tanto, se trata de una experiencia realmente destinada a pocos.
Aún así, la propuesta refuerza una tendencia creciente en el turismo de lujo: ofrecer no solo alojamiento, sino vivencias memorables.
¿Pagarías R$ 35 mil para vivir esta experiencia exclusiva o prefieres invertir ese valor en un viaje completo?


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