Imágenes de la NASA revelan derretimiento acelerado del iceberg A-23A en la Antártida y refuerzan alertas sobre calentamiento global.
El iceberg A-23A, uno de los más grandes ya monitoreados por la ciencia, enfrenta derretimiento acelerado y puede desintegrarse completamente en los próximos días o semanas, según imágenes de la NASA.
El fenómeno ocurre en la Antártida, es acompañado por satélites desde finales de 2025 y está directamente ligado al avance del calentamiento global, que intensifica la acumulación de agua de deshielo y la fragmentación del hielo.
En los registros más recientes, divulgados por la NASA, la superficie del A-23A aparece tomada por extensas áreas azuladas, señal clara de debilitamiento estructural.
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Así, los científicos alertan que el iceberg ha entrado en su fase final, tras casi cuatro décadas a la deriva en el Océano Antártico.
Iceberg A-23A y el avance del derretimiento acelerado
El derretimiento acelerado del iceberg A-23A está asociado a la acumulación de grandes volúmenes de agua líquida sobre el hielo.
Esta agua se forma a partir del deshielo superficial y se deposita en depresiones naturales, creando verdaderas “piscinas” visibles en las imágenes de la NASA.
Según investigadores, el peso adicional del agua fuerza grietas internas, ampliando fisuras ya existentes.
Como resultado, el iceberg pierde cohesión y comienza a fragmentarse con mayor rapidez, un proceso típico de colapso en grandes bloques de hielo.
Un gigante de la Antártida en sus momentos finales
El iceberg A-23A se desprendió de la Plataforma de Hielo Filchner, en la Antártida, en 1986. En ese momento, poseía alrededor de 4.000 km², área superior al doble de la ciudad de São Paulo.
Por lo tanto, su longevidad llamó la atención de la comunidad científica desde el inicio.
Datos del Centro Nacional de Hielo de los Estados Unidos indican que, a comienzos de enero de 2026, el iceberg ya había encogido a 1.182 km².
Esta reducción ocurrió tras sucesivas fracturas a lo largo de 2025, intensificadas por el derretimiento acelerado.
El papel de las imágenes de la NASA en el monitoreo
Las imágenes de la NASA, captadas el 26 de diciembre de 2025 por el satélite Terra, revelan detalles cruciales sobre el estado del iceberg A-23A.
Además de la coloración azulada, es posible observar patrones lineales que indican fragilidad estructural.
“La coloración azul no es tinta ni sedimento. Viene del agua de deshielo acumulada en depresiones naturales del hielo”, explicó el científico Ted Scambos, de la Universidad de Colorado Boulder.
Según él, “el peso de esa agua presiona las fisuras internas, forzando su apertura y favoreciendo el colapso del iceberg”.
Marcas antiguas que aceleran el desgaste
Otro punto destacado por los científicos involucra estrías formadas hace cientos de años, cuando el hielo aún integraba un glaciar en contacto con el lecho rocoso de la Antártida.
Estas marcas crearon surcos que hoy funcionan como canales naturales.
Así, el agua de deshielo sigue trayectorias específicas, concentrando el desgaste en áreas ya vulnerables. Este proceso contribuye directamente al derretimiento acelerado observado actualmente en el iceberg A-23A.
Fuga de agua dulce y señales de colapso
Las imágenes de la NASA también sugieren que el iceberg ya comenzó a liberar agua dulce en el océano. Una mancha blanquecina al lado del A-23A puede indicar un “blowout”, cuando la presión interna rompe el lateral del hielo.
Este tipo de fuga se considera una señal clara de que el iceberg ha entrado en su fase final. Además, altera temporalmente la salinidad local del océano, aunque los impactos globales sean limitados.
Verano antártico y calentamiento global
El verano del hemisferio sur debe ser decisivo para el destino del iceberg A-23A. Actualmente, está en aguas cercanas a 3 °C, relativamente cálidas para los estándares de la Antártida, y sigue corrientes que lo empujan hacia regiones aún más cálidas.
Estas áreas son conocidas entre especialistas como un “cementerio de icebergs”.
En este contexto, el calentamiento global actúa como factor agravante, acelerando procesos naturales de derretimiento y reduciendo la vida útil de estos gigantes de hielo.
Un fin esperado, pero simbólico
Para la comunidad científica, la desaparición del iceberg A-23A era esperada, pero lleva un fuerte simbolismo.
Según la NASA, su trayectoria ayudó a comprender mejor el comportamiento de los llamados “megabergs”, enormes icebergs que se desprenden periódicamente de la Antártida.
Mientras tanto, otros grandes bloques de hielo continúan a la deriva o estacionados a lo largo del continente antártico.
Ellos esperan, silenciosamente, el momento de iniciar jornadas similares, en un escenario cada vez más influenciado por el calentamiento global.

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