Entre Huertos, Cerdos, Patos y un Barco a Remo, Él Construye un Mundo Autosuficiente en Tres Islas de un Reservorio Profundo en Guizhou y Transforma Ruinas Abandonadas en Rutina de Supervivencia
Él no aparece en mapas turísticos, no recibe visitas y no tiene vecinos cerca. En medio de un lago rodeado de montañas en Guizhou, tres islas verdes parecen solo trozos de tierra olvidados, hasta que una aproximación revela algo improbable: plantaciones organizadas, galpones, animales y una casa de dos pisos.
Ahí, un hombre de alrededor de 60 años decidió cambiar el ritmo de la ciudad por una vida cotidiana recluida y práctica. Entre idas y venidas en barco, cultivo de alimentos y cría de animales, él afirma haber encontrado una forma de vida más simple y, al mismo tiempo, más exigente, donde cada recurso debe ser conquistado con las propias manos.
El Lago Esconde Más que Paisaje: Hay Señales de Vida en las Islas
Vistas desde lejos, las islas parecen intocadas, rodeadas de vegetación y silencio. Pero la imagen aérea muestra marcas claras de ocupación: áreas cultivadas, caminos abiertos y construcciones que indican presencia humana.
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La sorpresa es justamente esta: no se trata de un escenario natural preservado, sino de un territorio trabajado.
El acceso no es trivial. Para llegar, el equipo registra la travesía por el lago y relata la profundidad del reservorio, que supera los diez metros en ciertos puntos.
El aislamiento se refuerza por el riesgo del agua y por el hecho de que la travesía suele hacerse con cuidado, en grupo, cuando hay más de una persona en el lugar.
Quién es el Morador y Cómo Él Llegó Allí

El dueño de la isla se presenta con el apellido Wu y recibe a los visitantes con naturalidad, como alguien acostumbrado a una rutina sin público.
La casa donde vive llama la atención porque no fue construida por él: la estructura había sido iniciada años antes, en un proyecto de aldea que terminó siendo abandonado tras la deserción del inversionista. Lo que era un esqueleto de obra se convirtió en refugio de una vida entera reorganizada.
Él cuenta que comenzó a vivir en la isla hace aproximadamente dos años. Antes de eso, había árboles grandes por todas partes y el área estaba prácticamente tomada por la maleza.
Al llegar, él cortó parte de la vegetación y empezó a recuperar la tierra. El objetivo no era el turismo ni la aventura, sino el trabajo: plantar y criar, con una lógica de autosustento.
La Rutina para Mantener la Isla Funcionando
El desplazamiento se realiza en barco, generalmente a remo, porque el reservorio tiene reglas y no es un lugar donde se “enciende un motor y listo”.
La travesía dura pocos minutos, pero la vida allí exige constancia: alimentar animales, cuidar de las áreas de cultivo, buscar leña, cocinar y mantener el espacio mínimamente utilizable.
Él explica que regresa a la casa fuera de la isla cuando quiere: a veces en dos o tres días, otras veces después de una semana.
La distancia, según él, puede hacerse en alrededor de 10 a 20 minutos en coche cuando está en tierra firme, lo que sugiere que el aislamiento es más una elección diaria que un exilio permanente.
Cultivo y Cría: Lo Básico para Sobrevivir sin Depender de la Ciudad

La estructura del lugar gira en torno a la comida y el mantenimiento. Él cría patos y gansos, además de cerdos. También hay gallinas en galpones que pertenecen a familiares que ocupan partes cercanas. Es un sistema simple, pero funcional: maíz y pasto se convierten en alimento y sustento, y el excedente se convierte en reserva.
En el cultivo, aparecen diferentes frentes. Él sembró maíz principalmente para alimentar cerdos y aves. Hay registros de batata dulce, frijoles, calabazas y chiles, además de intentos con hongos y sandías.
Algunas iniciativas fallaron, como parte de las semillas de sandía y la experiencia con hongos que, según él, requerirían un ambiente más fresco y húmedo.
“Construye un Mundo Autosuficiente” con Hierbas Medicinales como Plan a Largo Plazo
El punto más estratégico del proyecto no es solo plantar comida, sino establecer un ingreso mínimo. Él habla repetidamente sobre hierbas medicinales: menciona el interés por especies como los espárragos medicinales y otras plantas utilizadas tradicionalmente, además de la intención de sustituir áreas de la isla por un cultivo más rentable.
La lógica es clara: construye un mundo autosuficiente no solo con alimento, sino con algo que pueda convertirse en dinero sin depender de un empleo formal.
Él reconoce limitaciones del suelo y del clima en algunos intentos, pero sigue ajustando lo que plantar, lo que arrancar y lo que reiniciar.
Energía, Comunicación y Comodidad: Lo Mínimo para No “Desaparecer del Mundo”
Aún aislado, él no está desconectado por completo. Hay una lámpara solar que, según él, también puede cargar su celular.
Él menciona que no hay señal “tradicional” todo el tiempo, pero que puede hacer llamadas por internet, lo que cambia la dinámica del aislamiento: es vida reclusa, pero no necesariamente incomunicado.
En cuanto a comodidad, él describe la isla como más fresca que el otro lado del lago. Dice que no necesita aire acondicionado y que el lugar es “cálido en invierno y fresco en verano”, reforzando la idea de microclima. Para quienes viven con tareas físicas diarias, esto también es parte de la elección.
Un Refugio que Exige Esfuerzo y, Aún Así, Atrae por la Simplicidad
La narrativa no romantiza el trabajo: nadar hasta la isla cansa, remar es rutina, sembrar falla, criar animales requiere tiempo y disciplina.
Aún así, el dueño parece satisfecho. Sus hijos son adultos y viven en otras ciudades, y él trata el proyecto como una forma de envejecer con ocupación, autonomía y propósito.
Al final, la isla se convierte en una síntesis de una elección rara: menos prisa, más trabajo manual, menos consumo, más responsabilidad directa por cada detalle.
Y es precisamente por eso que tanta gente mira este tipo de vida con asombro y admiración al mismo tiempo.
¿Podrías dejar la rutina de la ciudad y vivir por años en un lugar así, o crees que esto solo funciona por un tiempo corto?


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