Estudio proyecta salto en la generación de empleos si Brasil acelera la adopción de coches eléctricos. Las oportunidades están ligadas a la producción local de baterías, políticas industriales estratégicas e inclusión social en la nueva era de la movilidad sostenible.
La transición de la industria automotriz hacia los coches eléctricos puede ser decisiva para el crecimiento económico de Brasil en las próximas décadas.
Un estudio reciente señala que, si el país invierte firmemente en la electrificación de la flota de vehículos, podría más que duplicar la generación de empleos hasta 2050 en comparación con el escenario actual, centrado en motores de combustión.
La investigación fue conducida por el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT), en colaboración con el MADE de la Universidad de São Paulo (USP) y el Instituto de Economía de la Universidad Estatal de Campinas (IE/Unicamp), con publicación en junio de 2025.
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El análisis examina los impactos de la industria de coches eléctricos en Brasil a partir de dos escenarios económicos hasta 2050: el escenario Base, que mantiene la dominancia de los motores de combustión y amplía el uso de biocombustibles; y el escenario Electrificación, que prevé un aumento expresivo de la producción de vehículos totalmente eléctricos, con énfasis en la nacionalización de sus baterías.
Escenarios económicos hasta 2050 para la industria automotriz
Según el estudio, el escenario de electrificación puede aumentar en un 116% el número de puestos de trabajo en relación con el modelo basado en combustión.
Este avance sería impulsado principalmente por el fortalecimiento de la cadena productiva local, involucrando desde la fabricación de baterías y motores eléctricos hasta sectores asociados, como el de máquinas y equipos, transporte y construcción civil.
Aún asumiendo parámetros conservadores —como productividad y tecnología constantes—, los datos revelan que metas ambiciosas orientadas a la transición hacia vehículos eléctricos tienen el potencial de transformar la economía brasileña.
Ya en el escenario convencional, la creación de empleos se concentra en segmentos saturados y con menor innovación.
La importancia de la producción nacional de baterías
Uno de los principales motores de la generación de empleos es la nacionalización de las baterías.
Actualmente, solo el 21% de sus componentes son producidos localmente.
En el escenario optimista analizado, esta proporción puede alcanzar hasta el 50% para 2050.
Si el contenido de las baterías automotrices es 100% nacional, los impactos positivos sobre el empleo serán aún mayores.
La industria de coches eléctricos en Brasil puede, por lo tanto, convertirse en un vector estratégico de reindustrialización verde.
La fabricación de baterías y componentes electrificados también estimula inversiones en tecnología limpia y promueve la modernización de la infraestructura industrial brasileña.
Distribución de ingresos y desafíos sociales de la electrificación
Además de la generación de empleos, la investigación destaca la distribución más justa de los ingresos.
En el escenario de electrificación, el 53% de los ingresos proviene de salarios, contra el 45% en el modelo tradicional.
Esto ocurre porque sectores con mejores remuneraciones y menor margen de beneficio adquieren protagonismo en la cadena productiva de los vehículos sostenibles.
Sin embargo, el estudio advierte sobre la persistencia de desigualdades de género.
La mayor parte de los nuevos empleos —en ambos escenarios— será ocupada por hombres, debido a la predominancia masculina en áreas como la fabricación de vehículos (89% de la fuerza laboral), transporte (83%) y equipos eléctricos (71%).
El ICCT recomienda la adopción de políticas públicas de calificación e inserción femenina para equilibrar este escenario.
Movilidad eléctrica y competitividad internacional
A pesar de las oportunidades, Brasil corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera global de la movilidad eléctrica.
Países como Chile, México y Colombia ya han establecido metas formales para la electrificación de sus flotas.
La ausencia de directrices claras en Brasil compromete la competitividad internacional de la industria, aún dependiente de los vehículos de combustión.
Para evitar este retraso, los autores sugieren políticas industriales articuladas, incentivos a la exportación de vehículos no contaminantes y metas ambientales claras.
El Programa MOVER (Movilidad Verde e Innovación), instituido por la Ley nº 14.902 de 2024, se señala como base inicial, pero insuficiente sin una estrategia más amplia.
La transición hacia vehículos eléctricos exige, por lo tanto, un plan nacional robusto, con apoyo a la producción local, enfoque en la innovación e inclusión social.
Ante este escenario, la pregunta que se impone es: ¿Brasil acelerará su entrada en la nueva era de la movilidad eléctrica o seguirá atrapado en el pasado de la combustión?

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