El Congreso Nacional debate el PL 3444/2023, que busca regular la profesión de influenciador digital en Brasil, definiendo jornada, contratos, tributación y derechos previsionales.
Brasil vive una transición silenciosa, pero decisiva, en la forma en que ve el trabajo digital. Por primera vez, el Congreso Nacional discute un marco legal dirigido específicamente a influenciadores digitales y creadores de contenido, profesionales que mueven una industria multimillonaria y que, hasta hoy, operan en un limbo jurídico entre la publicidad, el entretenimiento y el derecho laboral.
El debate ganó fuerza con la tramitación del Proyecto de Ley nº 3444/2023, de autoría del diputado Erik Figueiredo (PL-PB), que propone crear un encuadre jurídico para quienes monetizan contenido en redes sociales. La propuesta, en análisis en la Cámara de Diputados, intenta responder a una laguna que afecta desde grandes creadores con contratos publicitarios millonarios hasta microinfluenciadores que dependen de asociaciones ocasionales para complementar ingresos.
Un mercado gigante, pero sin protección
Según un estudio de Influency.me, Brasil tiene más de 500 mil creadores de contenido activos, y el 70% de ellos considera el trabajo como su principal fuente de ingresos. A pesar del peso económico —estimado en R$ 18 mil millones por año en publicidad digital, la profesión aún no tiene regulación específica, lo que genera distorsiones graves en contratos, impuestos y seguridad jurídica.
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Empresas y agencias tratan a los influenciadores como prestadores de servicios autónomos, mientras que muchos de ellos cumplen exigencias típicas de vínculo laboral: metas, exclusividad, cronogramas y uso obligatorio de marca. En la práctica, el sector repite dilemas ya conocidos de la “pejotización” en otras áreas de la economía creativa.
Qué propone el proyecto de ley
El PL 3444/2023 crea una nueva categoría profesional —el “creador de contenido digital”— y establece tres frentes principales:
Jornada y relación contractual
El texto define que contratos con exclusividad y control editorial directo caracterizan vínculo de trabajo formal. Los creadores independientes, que mantienen autonomía sobre el contenido y prestan servicios ocasionales, continúan clasificados como autónomos.
Transparencia y responsabilidad en las asociaciones
Marcas y agencias deberán explicitar valores, duración y contrapartidas de las campañas. La publicidad encubierta —práctica recurrente en las redes— podrá ser multada en hasta R$ 50 mil por infracción.
Tributación y contribución previsional
El proyecto prevé la creación de un régimen simplificado de contribución, inspirado en el modelo de los microemprendedores individuales (MEI). Influenciadores con ingresos anuales hasta R$ 81 mil podrían aportar una tasa fija mensual, garantizando acceso a la Seguridad Social.
Desafíos y divergencias en el Congreso
La propuesta divide opiniones. Entidades del sector publicitario y plataformas digitales defienden la autorregulación como alternativa a la creación de nuevas obligaciones laborales. Sindicatos y abogados laborales argumentan que la falta de reglas alimenta abusos y favorece contratos precarios.
El relator del proyecto en la Comisión de Trabajo, diputado André Figueiredo (PDT-CE), afirma que el texto pasará por ajustes para equilibrar protección y libertad económica. “No se trata de burocratizar el sector, sino de garantizar derechos mínimos y transparencia en una actividad que ya es esencial en la economía”, declaró en audiencia pública.
El papel de las plataformas
Otro punto sensible es la responsabilidad de las plataformas. El proyecto exige que empresas como Instagram, TikTok y YouTube proporcionen informes automáticos de monetización y comprobantes fiscales para creadores que reciben a través de ellas. El objetivo es reducir la evasión tributaria y permitir el control contable de los ingresos.
Las plataformas, por su parte, argumentan que la obligación puede chocar con políticas de privacidad y sistemas globales estandarizados. El Ministerio de Hacienda sigue el debate porque la propuesta se conecta con una agenda mayor: la tributación de la economía digital, ya discutida por la OCDE y el G20.
Una nueva era para el trabajo digital
La discusión sobre influenciadores supera el campo jurídico. Representa el reconocimiento de que el trabajo en el entorno digital es real, productivo y económicamente relevante. Según el economista Eduardo Moreira, consultor del Instituto de Estudios del Trabajo y Sociedad, “lo que el Congreso debate ahora es cómo garantizar protección a un modelo de ingresos que ya es el futuro del trabajo informal urbano”.
Se espera que el informe del PL 3444/2023 sea votado en la Comisión de Trabajo aún en 2025, antes de seguir a la Comisión de Finanzas y Tributación. Si se aprueba, el texto podría llegar al Senado a principios de 2026.
Mientras tanto, creadores de contenido siguen trabajando sin respaldo jurídico, negociando solos con marcas y agencias —una relación que mueve miles de millones, pero que aún opera bajo un manto de incertidumbre legal.


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