Ingenieros en Alemania están desarrollando tractores que almacenan hidrógeno dentro de las propias ruedas, liberando espacio en la carrocería y ampliando la autonomía de las máquinas agrícolas para funcionar del amanecer al anochecer sin una gota de diésel.
La idea parece demasiado simple para que nadie haya pensado en ella antes. Ingenieros alemanes están explorando la posibilidad de transformar las ruedas huecas de tractores en tanques de hidrógeno, integrando el almacenamiento de combustible directamente en la estructura que ya existe en la máquina. El concepto, divulgado esta semana por Fuel Cells Works, resuelve uno de los problemas más persistentes de los equipos agrícolas movidos a hidrógeno: dónde guardar suficiente combustible para mantener el tractor funcionando todo el día en el campo sin ocupar espacio que la máquina necesita para trabajar.
El contexto de este desarrollo es el proyecto H2Agrar, una iniciativa financiada con recursos públicos en Baja Sajonia, Alemania, que ya ha producido resultados concretos, según Daily Galaxy. El prototipo Fendt Helios, un tractor movido a hidrógeno, opera con cinco tanques montados en el techo que juntos almacenan 21 kilos de hidrógeno comprimido a 700 bar, proporcionando combustible para 5 a 8 horas de operación en el campo. La propuesta de mover el almacenamiento dentro de las ruedas es un intento de superar esta limitación de autonomía sin comprometer el equilibrio y la funcionalidad del tractor.
Qué ha demostrado el prototipo Fendt Helios sobre tractores movidos a hidrógeno

Antes de entender la innovación en las ruedas, vale la pena conocer lo que ya funciona. El Fendt Helios utiliza una célula de combustible de 100 kW para convertir hidrógeno en electricidad, apoyada por una batería de reserva de 25 kWh.
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El sistema combinado alimenta un motor eléctrico de 100 kW y todos los sistemas auxiliares del tractor. Según el Dr. Benno Pichlmaier, Director de Investigación Global de AGCO, el rendimiento es comparable al de una máquina diésel de potencia similar.
Dos prototipos del Fendt Helios ya operan en granjas en la región de Emsland, Alemania. En 2024, el tractor a hidrógeno fue probado por primera vez en operaciones reales de cosecha, proporcionando datos de consumo en condiciones de campo de alta carga.
Estos resultados están orientando la próxima etapa del desarrollo, que incluye la evaluación de configuraciones alternativas de almacenamiento. El concepto de integrar tanques de hidrógeno en las ruedas es una de las direcciones que surgieron a partir de esta experiencia práctica.
Por qué esconder el hidrógeno dentro de las ruedas es una idea tan relevante

El problema central es el espacio. La densidad energética del hidrógeno por volumen es significativamente menor que la del diésel, incluso comprimido a 700 bar. Esto significa que, para almacenar la misma cantidad de energía, el hidrógeno necesita mucho más espacio físico.
En un tractor, cada centímetro ocupado por tanques de combustible compite con la estructura, el equilibrio y la capacidad de trabajo de la máquina.
Las ruedas de grandes tractores agrícolas son estructuras robustas con un volumen interno considerable. Al transformar este espacio ocioso en reservorios de hidrógeno, los ingenieros redistribuirían el peso más cerca de los ejes y liberarían la carrocería para otros usos.
El profesor Ludger Frerichs, del Instituto de Máquinas Móviles de la TU Braunschweig, socio en el proyecto H2Agrar, describió el desafío de forma directa: adaptar el tractor a la menor capacidad de almacenamiento del hidrógeno en comparación con el diésel es uno de los obstáculos centrales que su equipo evalúa.
Los desafíos de ingeniería para colocar hidrógeno dentro de una rueda giratoria
La idea es elegante, pero la ejecución implica una complejidad técnica considerable. Cualquier sistema de almacenamiento de hidrógeno dentro de una rueda giratoria necesita gestionar la transferencia de combustible, mantener la integridad de la presión bajo estrés mecánico continuo y garantizar acceso seguro para el reabastecimiento.
Son exigencias que van mucho más allá de simplemente crear una cavidad dentro de la rueda y llenarla de gas.
La Röchling Engineering Plastics, socia del H2Agrar, ya trabaja con recipientes de hidrógeno de alta presión reforzados con fibra de carbono.
Esta tecnología es una pieza fundamental para viabilizar el almacenamiento de hidrógeno en espacios no convencionales como el interior de las ruedas.
Aún no se ha confirmado si el enfoque llegará a la fase de prototipo o si permanecerá como estudio de proyecto, pero el hecho de que ingenieros con experiencia práctica en tractores a hidrógeno estén investigando esta solución indica que ha pasado de la teoría a la análisis técnica real.
La infraestructura de hidrógeno que ya existe para abastecer los tractores en Alemania
El proyecto H2Agrar no se limita al tractor. Integra producción, infraestructura y maquinaria agrícola en un único sistema regional. El hidrógeno utilizado en el Fendt Helios proviene de un parque eólico comunitario con 16 turbinas cerca de Haren, en Baja Sajonia.
Dos electrolizadores, cada uno con potencia de 1 MW, producen hasta 900 kilos de hidrógeno por día en el lugar.
Una estación de abastecimiento construida específicamente para el proyecto almacena hasta 480 kilos de hidrógeno y puede proporcionar combustible simultáneamente a 350 y 700 bar.
El proyecto recibió financiación de alrededor de 7,6 millones de euros del estado de Baja Sajonia y atrajo aproximadamente 160 participantes de la industria, la política y la ciencia cuando fue presentado en la Semana Alemana del Hidrógeno en junio de 2024.
La cadena completa ya funciona: energía eólica genera hidrógeno verde, que abastece tractores que operan en granjas reales. Lo que falta es aumentar la autonomía de las máquinas, y ahí es donde las ruedas entran en la ecuación.
El impacto ambiental que motiva la búsqueda de tractores movidos a hidrógeno
La presión por alternativas al diésel en la agricultura tiene razones concretas.
Según datos federales citados en la documentación del proyecto H2Agrar, las máquinas agrícolas son responsables de alrededor del 8,5% de las emisiones totales en la agricultura alemana.
Este porcentaje puede parecer modesto, pero representa un volumen significativo cuando se considera la escala de la producción agrícola en el país.
¿Qué opinas de la idea de esconder el tanque de hidrógeno dentro de las ruedas del tractor? ¿Crees que esta tecnología puede llegar al agronegocio brasileño, donde el diésel aún domina completamente? Deja tu comentario. La conversación sobre el futuro de la energía en la agricultura está comenzando y promete cambiarlo todo.

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