La tecnología in-pipe hydropower genera hasta 1.100 MWh por año al sustituir válvulas por turbinas en redes de agua potable sin afectar el abastecimiento.
En 2015, un proyecto conducido en la ciudad de Portland, en el estado de Oregón, en los Estados Unidos, comenzó a demostrar en la práctica una solución que hasta entonces se veía como conceptual. Según un informe técnico de Municipal Sewer & Water sobre el sistema instalado por el Portland Water Bureau con Lucid Energy, la instalación de turbinas dentro de la propia tubería urbana comenzó a generar electricidad de forma continua sin comprometer el funcionamiento de la red de abastecimiento.
El sistema utiliza una tecnología conocida como in-pipe hydropower, o hidroeléctrica en tuberías, que consiste en convertir la energía del flujo y de la presión hidráulica existente en las redes de distribución en energía eléctrica aprovechable. El dato más relevante es que el conjunto de 200 kW fue descrito como capaz de generar, en promedio, 1.100 MWh por año en operación real.
La sustitución de válvulas reductoras por microturbinas es el punto central de la tecnología
El funcionamiento de la tecnología depende de un elemento específico presente en prácticamente todas las redes de abastecimiento: las válvulas reductoras de presión, conocidas como PRVs.
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Estas válvulas se utilizan para controlar la presión del agua en sistemas urbanos, principalmente en regiones donde el abastecimiento ocurre por gravedad. Cuando el agua desciende de reservorios elevados o regiones montañosas, acumula energía potencial que se transforma en presión dentro de las tuberías.
Para evitar daños a la red, esta presión se reduce artificialmente. En el modelo tradicional, este proceso representa una pérdida energética directa, ya que la energía se disipa simplemente.
La tecnología in-pipe altera exactamente este punto. En lugar de disipar la presión, el sistema instala microturbinas hidráulicas en línea, que pasan a ejercer la misma función de control, pero con un diferencial técnico fundamental: convierten parte de la energía hidráulica en rotación mecánica y, posteriormente, en electricidad. Este mecanismo transforma un punto de pérdida del sistema en un punto de generación.
El caso de Portland comprueba una generación superior a 1.100 MWh por año sin alterar el abastecimiento
El proyecto implementado en Portland se considera uno de los primeros ejemplos comerciales de éxito de la tecnología.
La instalación se realizó en una tubería de gran diámetro que transporta agua por gravedad hasta áreas urbanas. En este tramo, se insertaron turbinas del sistema conocido como LucidPipe Power System, desarrollado para operar directamente dentro de la tubería.
Los datos operacionales confirman que:
La generación anual supera 1.100 MWh, con capacidad instalada cercana a 200 kW, suficiente para abastecer aproximadamente 150 residencias. El sistema funciona de forma continua, siguiendo el flujo del agua, sin necesidad de almacenamiento o regulación externa.
El punto técnico más relevante es que el agua no sufre ninguna alteración de calidad, ya que el sistema es totalmente cerrado y diseñado para cumplir con los estándares sanitarios de redes de agua potable.
Además, el consumidor final no percibe ninguna diferencia, ya que la generación ocurre antes de la distribución a los barrios.
El funcionamiento hidráulico depende de presión excedente y flujo continuo en las tuberías
La generación de energía en este modelo no depende de grandes volúmenes de agua, sino de la combinación entre flujo y presión.
En sistemas urbanos, especialmente aquellos abastecidos por gravedad, el agua frecuentemente circula con presión por encima de lo necesario. Esta diferencia de presión es precisamente lo que viabiliza la instalación de las turbinas.
Cuando el agua pasa por la turbina, parte de la energía hidráulica se convierte en movimiento rotacional. Este movimiento acciona un generador acoplado, produciendo electricidad de forma continua.
El proceso ocurre sin interrupciones porque el flujo de agua en redes urbanas tiende a ser constante a lo largo del día, lo que garantiza estabilidad en la generación.
Esta característica diferencia la tecnología de fuentes intermitentes, como solar y eólica, haciéndola predecible y adecuada para la integración con redes eléctricas urbanas.
La expansión de la tecnología en los Estados Unidos muestra el avance comercial del modelo
Después del caso de Portland, otras iniciativas comenzaron a probar e implementar soluciones similares. En California, proyectos conducidos por distritos de agua y empresas como InPipe Energy y Xylem comenzaron a instalar sistemas modulares en redes urbanas, aprovechando tramos con presión excedente.
Estas empresas desarrollaron turbinas compactas capaces de operar en diferentes diámetros de tubería, ampliando las posibilidades de aplicación.
El avance tecnológico también permitió una mayor eficiencia en la conversión de energía y reducción de costos de instalación, factores esenciales para la viabilidad económica. Con esto, la tecnología dejó de ser experimental y pasó a integrar estrategias de generación distribuida en entornos urbanos.
El bajo impacto ambiental posiciona la tecnología como alternativa a las hidroeléctricas tradicionales
Uno de los principales diferenciales de la in-pipe hydropower es el impacto ambiental prácticamente inexistente.
A diferencia de las plantas hidroeléctricas convencionales, el sistema no requiere presas, no altera los cursos naturales de los ríos y no provoca inundaciones de áreas.
La generación ocurre dentro de un sistema cerrado ya existente, sin interferencia en ecosistemas acuáticos o necesidad de nuevas obras de gran envergadura.
Este factor ha sido decisivo para la adopción de la tecnología en regiones donde hay restricciones ambientales para nuevos emprendimientos energéticos.
Limitaciones técnicas muestran que la aplicación depende de la estructura de la red
A pesar del potencial, la tecnología no puede aplicarse en cualquier ciudad. La viabilidad depende directamente de la existencia de presión excedente en la red y de sistemas que operen con flujo por gravedad.
En lugares donde el abastecimiento se realiza predominantemente por bombeo, el potencial de generación se reduce, ya que no hay energía excedente disponible para conversión.
Además, la escala de generación tiende a ser menor en comparación con grandes plantas, lo que posiciona la tecnología como complementaria dentro de la matriz energética.
Las redes urbanas pasan a ser tratadas como activos energéticos estratégicos
El avance de la in-pipe hydropower revela un cambio estructural en la forma en que se planifican las ciudades. Infraestructuras que antes tenían una función única pasan a ser analizadas como plataformas multifuncionales, capaces de generar valor adicional.
Así como las vías ferroviarias están siendo utilizadas para la instalación de paneles solares y los canales de riego comienzan a generar energía, las redes de agua entran en este nuevo modelo de reaprovechamiento energético.
Este movimiento indica una tendencia global de integración entre la infraestructura urbana y la generación de energía.
La presión del agua deja de ser desperdicio y comienza a generar electricidad dentro de las ciudades
La tecnología de hidroeléctrica en tuberías demuestra que parte del potencial energético de las ciudades siempre ha estado presente, pero no se había aprovechado.
Al sustituir válvulas por turbinas, los ingenieros transformaron un punto de pérdida en un punto de generación continua.
Con resultados comprobados en operación real, como el caso de Portland, la tecnología muestra que es posible producir energía sin expandir infraestructura, sin impacto ambiental significativo y sin alterar el funcionamiento de los sistemas urbanos.
Este tipo de solución refuerza una tendencia clara: el futuro de la energía pasa también por la eficiencia y por el aprovechamiento de lo que ya existe dentro de las propias ciudades.

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