Un fragmento óseo de 110 mil años encontrado en la Cueva Denisova, en Siberia, reveló que neandertales separados por 10 mil años pertenecían a linajes íntimamente relacionados, además de reforzar evidencias de aislamiento extremo, poblaciones reducidas y fuerte diferenciación genética entre grupos de Eurasia
Los neandertales que ocuparon la Cueva Denisova, en las montañas Altai, en Siberia, volvieron al centro de un nuevo descubrimiento a partir de un fragmento óseo de 110 mil años. El análisis reveló que dos individuos encontrados en el mismo sitio arqueológico, pero separados por 10 mil años, pertenecían a linajes íntimamente relacionados y tenían un ancestro común.
El pequeño hueso también permitió obtener el cuarto genoma completo de un neandertal ya secuenciado hasta ahora. A partir de esta comparación, los investigadores ampliaron la comprensión sobre el tamaño reducido y el aislamiento de estas poblaciones mucho antes de la desaparición de los neandertales, ocurrida hace alrededor de 40 mil años.
La Cueva Denisova fue habitada de forma intermitente por neandertales y denisovanos durante casi 300 mil años. En este contexto, el genoma del individuo de 110 mil años, llamado D17, fue comparado con otros tres genomas completos de neandertales para investigar cómo estaban organizadas estas poblaciones.
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Parentesco distante en la misma cueva
En la comparación genética, los investigadores analizaron D17 junto a una neandertal llamada D5, datada de 120 mil años atrás y encontrada en la misma cueva. El resultado mostró que D5 no era ancestro directo de D17, pero que los dos pertenecían a linajes muy cercanos, ligados por un ancestro común.
Esta relación biológica distante indica una presencia prolongada de los neandertales en la región de Altai. Al mismo tiempo, el cuadro sugiere que la cueva formaba parte de un paisaje más amplio, utilizado repetidamente por estas poblaciones a lo largo del tiempo, y no por un único grupo continuo instalado allí sin interrupciones.
El descubrimiento refuerza la importancia de la Cueva Denisova como uno de los principales puntos para entender la historia de los neandertales en Eurasia. El hecho de que dos individuos con un intervalo de 10 mil años presenten conexión entre sus linajes amplía la percepción sobre la continuidad de uso de la región por grupos emparentados.
Poblaciones pequeñas y altamente aisladas
El análisis genético también mostró que los neandertales de Altai vivían en poblaciones muy pequeñas y altamente aisladas, con 50 personas o menos. Los marcadores genéticos apuntaron señales fuertes de endogamia, con grandes tramos de ADN idéntico en los individuos examinados.
Estos segmentos indican que los padres de estos neandertales eran parientes muy cercanos, en grado comparable al de primos de primer grado. El hallazgo añade nuevos detalles al retrato de comunidades reducidas, poco conectadas entre sí y marcadas por relaciones biológicas estrechas.
Los resultados complementan investigaciones anteriores que ya habían señalado grupos más pequeños y más aislados entre neandertales que entre humanos modernos. Un estudio de 2022 indicó que una comunidad neandertal de Altai tenía alrededor de 20 individuos, mientras que otro encontró evidencias de un grupo aislado durante aproximadamente 50 mil años.
Durante mucho tiempo, el aislamiento y la endogamia fueron señalados por muchos investigadores como factores ligados a la desaparición de los neandertales. Sin embargo, los datos más recientes indican que estas poblaciones también lograron sobrevivir por largos períodos incluso en condiciones extremas de aislamiento y con un número reducido de integrantes.
Diferencias genéticas entre este y oeste de Eurasia
Otro punto destacado por la investigación es que los neandertales de Altai eran muy diferentes de los neandertales europeos posteriores. En el análisis genético, D17 se mostró más cercano a D5 que a cualquiera de ellos en relación a los neandertales de Europa o a poblaciones posteriores de la propia región de Altai.
Este patrón sugiere que las poblaciones neandertales del este y del oeste de Eurasia se volvieron genéticamente diferentes entre sí en un intervalo relativamente corto. La separación también habría ocurrido dentro de un área geográfica considerada bastante pequeña.
La comparación llamó la atención por la velocidad con que estas diferencias pueden haberse acumulado. Los individuos con genomas analizados estaban separados, en promedio, por alrededor de 50 mil años, pero alcanzaron niveles de diferencia comparables a los observados hoy entre algunas de las poblaciones humanas más distintas, como pueblos de África Central y de Papúa Nueva Guinea, cuya separación remonta a alrededor de 300 mil años.
Según la interpretación presentada por los investigadores, el tamaño reducido y el aislamiento de estos grupos pueden haber acelerado este proceso. En poblaciones pequeñas y aisladas, la deriva genética puede hacer que cambios aleatorios se vuelvan más frecuentes a lo largo del tiempo.
Estructura poblacional más compleja
Los resultados refuerzan la idea de que los neandertales no formaban una población única y homogénea esparcida por Eurasia.
En cambio, estaban compuestos por un mosaico de grupos moldeados por procesos demográficos complejos, incluyendo divergencia, migración, extinciones locales y sustituciones.
El estudio destaca aún el alto grado de separación genética entre estos grupos. Este nivel de diferenciación puede haber limitado la capacidad de los neandertales para responder a los cambios ambientales, al reducir la circulación genética entre poblaciones distintas.
La ampliación del número de genomas disponibles también fue señalada como un avance importante para este tipo de investigación. La presencia de dos neandertales secuenciados en un lugar geográfico tan cercano ofrece una visión más detallada sobre la estructura poblacional de este grupo humano.
Con la inclusión del genoma de D17, la investigación añade una nueva pieza a la reconstrucción de la historia de los neandertales en Altai.
El fragmento óseo de 110 mil años indica que estas poblaciones mantuvieron una presencia prolongada en la región, vivieron en grupos pequeños y aislados y, aun así, desarrollaron diferencias genéticas profundas entre sí a lo largo del tiempo.

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